19 Enero 2003 Seguir en 
Con los antecedentes de 20 acuerdos en 25 años, una vez más se va a refinanciar deuda vencida con los organismos multilaterales de crédito, pagando por una ventanilla lo que se debe, y recibiendo por otra los mismos fondos. En definitiva no habrá moneda adicional -fondos frescos- y entonces: ¿cuál es la diferencia de esta negociación con las anteriores? Parece simple: ninguna. Sólo mantener la forma de una costumbre de las finanzas del mundo, que aún no garantiza la estabilidad financiera, ni es promotora de crecimiento económico. Que fueron justamente las razones de ser, cuando se fundaron estos organismos del siglo pasado.
Como señaló -duramente- con justeza "The Wall Street Journal", es el "autorescate del FMI" que "esta vez, no socorre a bancos de inversión, elites políticas, o a un país del tercer mundo, sino a sí mismo".
El apuro de estos días por formalizar el convenio muestra la presión de los países miembros del FMI, desde donde se fondea el organismo. Pero aún no indica, y es lo que preocupa, los nuevos signos del tercer milenio para las finanzas del mundo.
Es que todavía no se formalizó la cláusula de quiebra en los bonos soberanos -de naciones- para ir liquidando ese flagelo del "riesgo moral", alentado por la existencia de un prestamista de última instancia, lo que sigue siendo el negocio de los audaces e irresponsables, siempre vinculados a la burocracia de los organismos. Pero desde el Tequila, en 1994, se vienen descubriendo, con préstamos y tasas insoportables, y ahora también rescates a si mismos. Sólo el tiempo dirá hasta cuándo se sostendrán. Como sostuvo Francois Revel, "la primera de todas las fuerzas que dirigen el mundo es la mentira". Mientras, se aguardan los valores auténticos, que son los grados o aptitudes de las cosas para satisfacer las necesidades o proporcionar bienestar, con la cualidad para acometer las grandes empresas.
El regreso al sistema
En este contexto, las bolsas del exterior con ligera mejora en el mes. La Bolsa de Buenos Aires sigue con la positiva variación -desde comienzo de año- para las acciones líderes. Y si lo financistas del exterior refinancian, por ver mejores variables, el mercado se anticipa al regreso de la Argentina al sistema.
Como señaló -duramente- con justeza "The Wall Street Journal", es el "autorescate del FMI" que "esta vez, no socorre a bancos de inversión, elites políticas, o a un país del tercer mundo, sino a sí mismo".
El apuro de estos días por formalizar el convenio muestra la presión de los países miembros del FMI, desde donde se fondea el organismo. Pero aún no indica, y es lo que preocupa, los nuevos signos del tercer milenio para las finanzas del mundo.
Es que todavía no se formalizó la cláusula de quiebra en los bonos soberanos -de naciones- para ir liquidando ese flagelo del "riesgo moral", alentado por la existencia de un prestamista de última instancia, lo que sigue siendo el negocio de los audaces e irresponsables, siempre vinculados a la burocracia de los organismos. Pero desde el Tequila, en 1994, se vienen descubriendo, con préstamos y tasas insoportables, y ahora también rescates a si mismos. Sólo el tiempo dirá hasta cuándo se sostendrán. Como sostuvo Francois Revel, "la primera de todas las fuerzas que dirigen el mundo es la mentira". Mientras, se aguardan los valores auténticos, que son los grados o aptitudes de las cosas para satisfacer las necesidades o proporcionar bienestar, con la cualidad para acometer las grandes empresas.
El regreso al sistema
En este contexto, las bolsas del exterior con ligera mejora en el mes. La Bolsa de Buenos Aires sigue con la positiva variación -desde comienzo de año- para las acciones líderes. Y si lo financistas del exterior refinancian, por ver mejores variables, el mercado se anticipa al regreso de la Argentina al sistema.
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