19 Enero 2003 Seguir en 
El elevado precio de los insumos agrícolas sumado a la descapitalización y endeudamiento del sector hortícola de la provincia limitarán la producción de hortalizas frescas. El concepto pertenece al director del INTA Famaillá, Néstor Zamudio, quien opina que la mano de obra expulsada de la horticultura podría ser absorbida, en parte, por la zafra azucarera. "Se debería implementar una política diferencial de precios para insumos básicos para la actividad, como gasoil, fertilizantes, ya que parte de la producción de la misma es considerada básica para la alimentación de la población", agrega.
- ¿Qué representa la horticultura en Tucumán?
- La actividad azucarera y citrícola definen, en mayor parte, el sistema productivo agrícola de nuestra provincia. Pero la situación no se reduce a estos dos grandes sectores cuando se analiza profundamente la actividad agrícola de Tucumán. En efecto, la horticultura local ocupa una superficie aproximada de 30.000 hectáreas, con una producción de más de 300.000 toneladas de hortalizas frescas con un valor estimado en los $ 80 millones, aporta un 9% de la producción nacional, y contribuye con un 19,3% al Producto Bruto Interno Provincial (PBI); superado únicamente por la caña de azúcar. La actividad hortícola tiene una gran demanda de mano de obra superando ampliamente a la cañera y citrícola. El cultivo de frutilla, por ejemplo, requiere de 300 jornales por hectárea y el ajo de 150 a 180 . Por su parte, el cultivo de caña de azúcar con cosecha manual no supera los 60 jornales por hectárea y si consideramos cosecha integral mecanizada asciende a 10 jornales.
- ¿Cuáles son los inconvenientes para la actividad?
- Este modelo si bien genera un valor de producción de aproximadamente $ 80 millones anuales y un importante PBI como ya lo destacamos, quedó estancado en un esquema de producción horizontal, es decir, no se generó una integración vertical de los productos dada por la industrialización de los mismos.
- ¿Qué riesgos existen para la actividad?
- La ausencia de valor agregado de nuestra producción hortícola y la falta de una oferta exportadora de la mayoría de las hortalizas, produjo una situación en franca asimetría con la producción de granos. En efecto, la actividad hortícola debe afrontar los insumos agrícolas dolarizados y el producto de las ventas en Bocade o en el mejor de los casos, si la oferta se hace en barrios pudientes de Buenos Aires, considerada mínima, se puede lograr que se paga en Lecop u otros bonos de circulación nacional. Es decir que el proceso de devaluación iniciado hace más de una año benefició exclusivamente al sector exportador del país jaqueando fuertemente las producciones regionales sin valor agregado como el caso de la hortícola.
- ¿Cuál es el futuro del sector?
- La actividad hortícola de provincia tiene muchas fortalezas y algunas debilidades potenciadas por la política económica activada a fines de 2002. Para ir resolviendo algunas limitantes se la debe apoyar desde el Estado provincial y la actividad financiera pública-privada. Se debería promover la articulación de todos los sectores intervinientes en la cadena productiva, determinando las funciones de cada uno de tal manera que los productos fluyan de la mejor manera posible desde el campo al consumidor. Todo esto en un marco de estímulo institucional y financiero a la investigación y extensión desarrollada por organismos públicos y privados.
- ¿Qué se lograría con este proceso?
- Este marco debe tender a desarrollar técnicas de producción sustentable; técnicas de cosecha y poscosecha adecuadas; técnicas de comercialización tendientes a ubicar los productos en el lugar y tiempo requerido. También se debe favorecer y estimular la asociación vertical y horizontal de los productores, tratando de reducir los intermediarios en la comercialización y aconsejando la industrialización para aumentar el valor agregado de la producción primaria. Es fundamental que se apoye al crecimiento del Mercado de Concentración Frutihortícola de Tucumán y se genere un directorio hortícola a fines de transparentar y ayudar a la organización de la actividad. Se debería fomentar la producción de productos diferenciados en calidad y cantidad para su ingreso a los hipermercados locales y fundamentalmente con destino a la exportación. Es fundamental la aplicación de políticas impositivas y financieras para promover la modernización del sector favoreciendo el desarrollo de Agroindustrias considerando que las mismas han ingresado en un proceso de cambio que se expresa básicamente en la diferenciación de los productos hortícolas. El Estado y el sector privado deberían actualizar las estadísticas para la obtención de información de mercados tanto locales como internacionales consolidando nichos de exportación y promoviendo las vías óptimas para transportar los diferentes productos a su destino.
- ¿Qué cambios habría que instrumentar?
- El proceso de reconversión del sector hortícola en Tucumán debe abarcar desde la formulación de tecnologías de producción, proceso, industrialización, hasta la colocación de los productos en los distintos mercados finales. El logro de este objetivo es imposible sin una integración de las distintas áreas relacionada al sector La información actualizada y de simple acceso es imprescindible para saber donde estamos parados y hacia donde nos conviene dirigirnos. El desarrollo local de técnicas de producción, poscosecha, almacenamiento, industrialización y comercialización es fundamental. La articulación entre instituciones públicas y privadas capaces de generar esta información es la manera más rápida de acelerar el proceso de reconversión.
- ¿Qué representa la horticultura en Tucumán?
- La actividad azucarera y citrícola definen, en mayor parte, el sistema productivo agrícola de nuestra provincia. Pero la situación no se reduce a estos dos grandes sectores cuando se analiza profundamente la actividad agrícola de Tucumán. En efecto, la horticultura local ocupa una superficie aproximada de 30.000 hectáreas, con una producción de más de 300.000 toneladas de hortalizas frescas con un valor estimado en los $ 80 millones, aporta un 9% de la producción nacional, y contribuye con un 19,3% al Producto Bruto Interno Provincial (PBI); superado únicamente por la caña de azúcar. La actividad hortícola tiene una gran demanda de mano de obra superando ampliamente a la cañera y citrícola. El cultivo de frutilla, por ejemplo, requiere de 300 jornales por hectárea y el ajo de 150 a 180 . Por su parte, el cultivo de caña de azúcar con cosecha manual no supera los 60 jornales por hectárea y si consideramos cosecha integral mecanizada asciende a 10 jornales.
- ¿Cuáles son los inconvenientes para la actividad?
- Este modelo si bien genera un valor de producción de aproximadamente $ 80 millones anuales y un importante PBI como ya lo destacamos, quedó estancado en un esquema de producción horizontal, es decir, no se generó una integración vertical de los productos dada por la industrialización de los mismos.
- ¿Qué riesgos existen para la actividad?
- La ausencia de valor agregado de nuestra producción hortícola y la falta de una oferta exportadora de la mayoría de las hortalizas, produjo una situación en franca asimetría con la producción de granos. En efecto, la actividad hortícola debe afrontar los insumos agrícolas dolarizados y el producto de las ventas en Bocade o en el mejor de los casos, si la oferta se hace en barrios pudientes de Buenos Aires, considerada mínima, se puede lograr que se paga en Lecop u otros bonos de circulación nacional. Es decir que el proceso de devaluación iniciado hace más de una año benefició exclusivamente al sector exportador del país jaqueando fuertemente las producciones regionales sin valor agregado como el caso de la hortícola.
- ¿Cuál es el futuro del sector?
- La actividad hortícola de provincia tiene muchas fortalezas y algunas debilidades potenciadas por la política económica activada a fines de 2002. Para ir resolviendo algunas limitantes se la debe apoyar desde el Estado provincial y la actividad financiera pública-privada. Se debería promover la articulación de todos los sectores intervinientes en la cadena productiva, determinando las funciones de cada uno de tal manera que los productos fluyan de la mejor manera posible desde el campo al consumidor. Todo esto en un marco de estímulo institucional y financiero a la investigación y extensión desarrollada por organismos públicos y privados.
- ¿Qué se lograría con este proceso?
- Este marco debe tender a desarrollar técnicas de producción sustentable; técnicas de cosecha y poscosecha adecuadas; técnicas de comercialización tendientes a ubicar los productos en el lugar y tiempo requerido. También se debe favorecer y estimular la asociación vertical y horizontal de los productores, tratando de reducir los intermediarios en la comercialización y aconsejando la industrialización para aumentar el valor agregado de la producción primaria. Es fundamental que se apoye al crecimiento del Mercado de Concentración Frutihortícola de Tucumán y se genere un directorio hortícola a fines de transparentar y ayudar a la organización de la actividad. Se debería fomentar la producción de productos diferenciados en calidad y cantidad para su ingreso a los hipermercados locales y fundamentalmente con destino a la exportación. Es fundamental la aplicación de políticas impositivas y financieras para promover la modernización del sector favoreciendo el desarrollo de Agroindustrias considerando que las mismas han ingresado en un proceso de cambio que se expresa básicamente en la diferenciación de los productos hortícolas. El Estado y el sector privado deberían actualizar las estadísticas para la obtención de información de mercados tanto locales como internacionales consolidando nichos de exportación y promoviendo las vías óptimas para transportar los diferentes productos a su destino.
- ¿Qué cambios habría que instrumentar?
- El proceso de reconversión del sector hortícola en Tucumán debe abarcar desde la formulación de tecnologías de producción, proceso, industrialización, hasta la colocación de los productos en los distintos mercados finales. El logro de este objetivo es imposible sin una integración de las distintas áreas relacionada al sector La información actualizada y de simple acceso es imprescindible para saber donde estamos parados y hacia donde nos conviene dirigirnos. El desarrollo local de técnicas de producción, poscosecha, almacenamiento, industrialización y comercialización es fundamental. La articulación entre instituciones públicas y privadas capaces de generar esta información es la manera más rápida de acelerar el proceso de reconversión.
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