19 Septiembre 2008 Seguir en 
Según Hilda Herrera y Suma Paz, el legado de Atahualpa Yupanqui no siempre es bien interpretado por las nuevas generaciones.
"Creo que la gran mayoría de los jóvenes folcloristas no tiene idea de lo que es la música de raíz nativa. Ellos interpretan música popular a secas. Pero lo popular no siempre tiene sostén nativo. La música de raíz nativa tiene otros tiempos y códigos. La música popular a secas, esa que se escucha en la mayoría de los festivales y peñas de nuestro país, es periódica; tiene un tiempo de almanaque. En cambio, la música de raíz nativa, posee un tiempo histórico", declaró Paz. Se trata, según dijo, de un tiempo mucho más largo que requiere la incorporación y procesamiento de otros elementos hasta hacerlos propios. Un buen ejemplo es el ?Cuchi? Leguizamón. "El fue y será un gran renovador de la música, pero sabía mucho y le llevó toda la vida crear esas zambas antológicas que no van a morir nunca. La muchachada que quiere hacer algo nuevo sin cambiar lo existente está errando el camino. Para ser un renovador hay que saber y estudiar mucho", dijo Paz.
A pesar de esta visión dura y descarnada, la intérprete afirmó que aún hay esperanza para la música de raíz nativa. "Nuestro folclore está muy extraviado. El hecho de que la muchachada crea que lo que hace es folclore habla de lo perdidos que estamos. Y, si no hay sucesores, cuando nosotros no estemos se van a perder muchas cosas", declaró. Sin embargo, aseguró que hay unos pocos valores que permiten tener esperanza. "Uno de ellos es Carlos Martínez, un joven instrumentista que ya grabó seis compactos con la obra instrumental de Yupanqui. El otro es José Seña, un intérprete que acaba de grabar un disco de una gran fidelidad ?yupanqueana?. De manera que hay esperanza", agregó. En este sentido, Paz dijo que los artistas de su generación han tenido mucha suerte, porque en los años 60 las discográficas se interesaban por el folclore. "Hoy es muy difícil grabar", dijo. Y Herrera agregó: "en nuestros días, la música es tomada sólo como un negocio a secas".
"Creo que la gran mayoría de los jóvenes folcloristas no tiene idea de lo que es la música de raíz nativa. Ellos interpretan música popular a secas. Pero lo popular no siempre tiene sostén nativo. La música de raíz nativa tiene otros tiempos y códigos. La música popular a secas, esa que se escucha en la mayoría de los festivales y peñas de nuestro país, es periódica; tiene un tiempo de almanaque. En cambio, la música de raíz nativa, posee un tiempo histórico", declaró Paz. Se trata, según dijo, de un tiempo mucho más largo que requiere la incorporación y procesamiento de otros elementos hasta hacerlos propios. Un buen ejemplo es el ?Cuchi? Leguizamón. "El fue y será un gran renovador de la música, pero sabía mucho y le llevó toda la vida crear esas zambas antológicas que no van a morir nunca. La muchachada que quiere hacer algo nuevo sin cambiar lo existente está errando el camino. Para ser un renovador hay que saber y estudiar mucho", dijo Paz.
A pesar de esta visión dura y descarnada, la intérprete afirmó que aún hay esperanza para la música de raíz nativa. "Nuestro folclore está muy extraviado. El hecho de que la muchachada crea que lo que hace es folclore habla de lo perdidos que estamos. Y, si no hay sucesores, cuando nosotros no estemos se van a perder muchas cosas", declaró. Sin embargo, aseguró que hay unos pocos valores que permiten tener esperanza. "Uno de ellos es Carlos Martínez, un joven instrumentista que ya grabó seis compactos con la obra instrumental de Yupanqui. El otro es José Seña, un intérprete que acaba de grabar un disco de una gran fidelidad ?yupanqueana?. De manera que hay esperanza", agregó. En este sentido, Paz dijo que los artistas de su generación han tenido mucha suerte, porque en los años 60 las discográficas se interesaban por el folclore. "Hoy es muy difícil grabar", dijo. Y Herrera agregó: "en nuestros días, la música es tomada sólo como un negocio a secas".
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