13 Enero 2003 Seguir en 
Según los comerciantes y empresarios tucumanos, mantener la rebaja de dos puntos del IVA es, por ahora, el mejor chiste de lo que va del año. Empresarios consultados por LA GACETA coincidieron en que la medida impulsada por el Gobierno nacional bajo ningún aspecto reactivará el consumo.
Silvia Rojkés de Temkin, dirigente de APyME, reconoció que se debe aplaudir la intención del Gobierno de bajar los impuestos, pero también está convencida de que con eso no alcanza. "Esa decisión debe estar acompañada por otras medidas complementarias, como un aumento masivo de salarios y la restitución del 13% a los empleados públicos, a los jubilados y a los pensionados", observó.
Marcos Herrera, encargado de una zapatería, aseguró que la gente no mostró ningún entusiasmo por la medida. "La verdad que, en el precio final, esta rebaja es insignificante. Los tucumanos no comen vidrio y entienden perfectamente que se ahorrarán $ 2 por cada compra de $ 100 que hagan. Con esa diferencia, no les alcanza para comprar ni un kilo pan", explicó.
En supermercados, verdulerías, despensas y carnicerías, el anuncio no se tomó con simpatía, sino que hasta causó enojo. "En los últimos días soportamos aumentos de hasta el 10% que complican nuestra existencia porque la gente se privará aún más de comprar. En realidad la rebaja de dos puntos es una gota en un océano", explicó una fuente del sector.
Los empresarios coincidieron en señalar que si el Gobierno nacional tomara otras medidas complementarias los resultados sería mucho más satisfactorios. "Creo que se podría generar una baja más importante en los artículos de la canasta familiar; así la gente, en primer lugar, podrá comer y, por supuesto, ir adquiriendo otros tipo de productos sin tantos problemas como ahora", argumentó Rojkés de Temkin.
Carlos Romano, propietario de una despensa de barrio, aseguró además que para que el bolsillo de la gente realmente sienta este descuento deberían cobrar todo su sueldo en efectivo y, en lo mejor de los casos, con Lecop.
"Cobrar bonos, tickets, cheques diferidos y cualquier otro título público significa una pérdida real de entre el 10 y el 25% de sus ingresos, ya que ese es el costo que deben pagar para conseguir efectivo. Por eso, en Buenos Aires, la rebaja del IVA se siente mucho más", sostuvo.
Silvia Rojkés de Temkin, dirigente de APyME, reconoció que se debe aplaudir la intención del Gobierno de bajar los impuestos, pero también está convencida de que con eso no alcanza. "Esa decisión debe estar acompañada por otras medidas complementarias, como un aumento masivo de salarios y la restitución del 13% a los empleados públicos, a los jubilados y a los pensionados", observó.
Marcos Herrera, encargado de una zapatería, aseguró que la gente no mostró ningún entusiasmo por la medida. "La verdad que, en el precio final, esta rebaja es insignificante. Los tucumanos no comen vidrio y entienden perfectamente que se ahorrarán $ 2 por cada compra de $ 100 que hagan. Con esa diferencia, no les alcanza para comprar ni un kilo pan", explicó.
En supermercados, verdulerías, despensas y carnicerías, el anuncio no se tomó con simpatía, sino que hasta causó enojo. "En los últimos días soportamos aumentos de hasta el 10% que complican nuestra existencia porque la gente se privará aún más de comprar. En realidad la rebaja de dos puntos es una gota en un océano", explicó una fuente del sector.
Los empresarios coincidieron en señalar que si el Gobierno nacional tomara otras medidas complementarias los resultados sería mucho más satisfactorios. "Creo que se podría generar una baja más importante en los artículos de la canasta familiar; así la gente, en primer lugar, podrá comer y, por supuesto, ir adquiriendo otros tipo de productos sin tantos problemas como ahora", argumentó Rojkés de Temkin.
Carlos Romano, propietario de una despensa de barrio, aseguró además que para que el bolsillo de la gente realmente sienta este descuento deberían cobrar todo su sueldo en efectivo y, en lo mejor de los casos, con Lecop.
"Cobrar bonos, tickets, cheques diferidos y cualquier otro título público significa una pérdida real de entre el 10 y el 25% de sus ingresos, ya que ese es el costo que deben pagar para conseguir efectivo. Por eso, en Buenos Aires, la rebaja del IVA se siente mucho más", sostuvo.
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