24 Agosto 2008 Seguir en 
El dato de la baja del desempleo padece del mismo problema que el de la inflación: su falta de credibilidad, advierten expertos consultados por LA GACETA. El Instituto Nacional de Estadística y Censos (Indec) difundió, el viernes, que la tasa de desocupación bajó al 8% durante el segundo trimestre del año en los 31 aglomerados urbanos del país. El índice sería el mismo para el Gran Tucumán-Tafí Viejo.
Sin embargo, a los especialistas las cifras les siguen generando dudas. Sucede que desde el primer trimestre de 2007, cuando se intervino políticamente el Indec, el organismo dejó de publicar en su web (www.indec.gov.ar) la base de datos de la Encuesta Permanente de Hogares (EPH), con la que los analistas calculan otras variables, como el empleo en negro, el tipo de empleo y hasta la pobreza. "No tenemos control sobre los resultados, pero se están produciendo los datos y se informa a la dirección que están disponibles", señala Cinthia Pock, quien debió dejar la dirección de la EPH cuando se desató el conflicto en 2007, pero que aún trabaja en esa área. Pock acota que las direcciones de Estadística de las provincias envían los datos y en el sector de EPH se hacen los controles de calidad. "No nos hacemos cargo de los informes que luego se difunden", aclara.
Si bien hubo una baja de la tasa de desempleo en el segundo trimestre y se proyecta que la tasa nacional se ubique en el 7,5% durante el tercer trimestre, la consultora Economía & Regiones advierte que la informalidad laboral sigue siendo elevada, estimada en un 37,3% del total de asalariados, y con una fuerte disparidad regional. Así, mientras en el NOA y el NEA el trabajo en negro afecta a la mitad de los asalariados de la región, en la Patagonia sólo alcanza al 24,9% de los empleados.
Sin base de datos, la sociedad civil no puede contrastar lo que informa el Indec con lo que se relevan en los aglomerados. Por lo tanto, los datos que se difunden generan suspicacias, dado el comportamiento de las autoridades del Indec de los últimos dos años, indica Jorge Colina, investigador del Instituto para el Desarrollo Social Argentino (Idesa).
Si bien algunos funcionarios se animan a hablar de un país encaminado hacia el pleno empleo, Colina considera que una tasa de un dígito de desocupación no garantiza aquel escenario. "Para que haya pleno empleo, por lo menos debe haber una participación laboral del 85% de la población económicamente activa. En la Argentina aún estamos lejos de eso, porque hay un desempleo oculto, porque no hay oportunidades o hay desaliento entre jóvenes, estudiantes o amas de casa, los más afectados", dice.
Sin embargo, a los especialistas las cifras les siguen generando dudas. Sucede que desde el primer trimestre de 2007, cuando se intervino políticamente el Indec, el organismo dejó de publicar en su web (www.indec.gov.ar) la base de datos de la Encuesta Permanente de Hogares (EPH), con la que los analistas calculan otras variables, como el empleo en negro, el tipo de empleo y hasta la pobreza. "No tenemos control sobre los resultados, pero se están produciendo los datos y se informa a la dirección que están disponibles", señala Cinthia Pock, quien debió dejar la dirección de la EPH cuando se desató el conflicto en 2007, pero que aún trabaja en esa área. Pock acota que las direcciones de Estadística de las provincias envían los datos y en el sector de EPH se hacen los controles de calidad. "No nos hacemos cargo de los informes que luego se difunden", aclara.
Si bien hubo una baja de la tasa de desempleo en el segundo trimestre y se proyecta que la tasa nacional se ubique en el 7,5% durante el tercer trimestre, la consultora Economía & Regiones advierte que la informalidad laboral sigue siendo elevada, estimada en un 37,3% del total de asalariados, y con una fuerte disparidad regional. Así, mientras en el NOA y el NEA el trabajo en negro afecta a la mitad de los asalariados de la región, en la Patagonia sólo alcanza al 24,9% de los empleados.
Sin base de datos, la sociedad civil no puede contrastar lo que informa el Indec con lo que se relevan en los aglomerados. Por lo tanto, los datos que se difunden generan suspicacias, dado el comportamiento de las autoridades del Indec de los últimos dos años, indica Jorge Colina, investigador del Instituto para el Desarrollo Social Argentino (Idesa).
Si bien algunos funcionarios se animan a hablar de un país encaminado hacia el pleno empleo, Colina considera que una tasa de un dígito de desocupación no garantiza aquel escenario. "Para que haya pleno empleo, por lo menos debe haber una participación laboral del 85% de la población económicamente activa. En la Argentina aún estamos lejos de eso, porque hay un desempleo oculto, porque no hay oportunidades o hay desaliento entre jóvenes, estudiantes o amas de casa, los más afectados", dice.
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