24 Agosto 2008 Seguir en 
“La danza tiene mucho de magia”, señala el coreógrafo argentino radicado en Barcelona, Gustavo Lesgart. Y es precisamente esta magia la que ha puesto de manifiesto en un nuevo espectáculo que presentará junto con el Ballet Contemporáneo de la provincia durante el Setiembre Musical. La pieza, que aún no tiene nombre, tiene la particularidad de que ha sido creada especialmente para esta ballet y se estrenará el 26 de setiembre en la sala Orestes Caviglia. “El año pasado monté una pieza que había hecho con el ballet del teatro San Martín de Buenos Aires. Hicimos una versión más corta y adaptada al número de bailarines que tiene el cuerpo estable de Tucumán. Pero ahora, hice una pieza especialmente confeccionada para el Ballet Contemporáneo, por lo que el proceso de creación fue muy corto y los ensayos estuvieron acotados a tres semanas. Estamos trabajando duro y parejo”, comentó Lesgart.
La obra no tiene un argumento preciso. “Es una pieza para ocho bailarines y el espacio está creado a partir de bancos que, a lo largo de la obra, van cambiando de lugar. A partir de ahí se suceden escenas de grupo y de dúo, estas últimas son interpretadas por un hombre y una mujer que esbozan algún tipo de relación”, señaló el coreógrafo. Desde el punto de vista estético, podría decirse que la obra está interpretada por ocho personas que se reunen en una habitación a contar sus experiencias amorosas. “En la obra hay algo muy fuerte que tiene que ver con el lenguaje de la danza. Casi todo lo que se ve es danza y está diseñado en el espacio y en el tiempo. No es una pieza que tenga momentos teatrales mezclados con baile. Para nada. Todo es pura danza y todas las ideas sobre las cuáles comenzamos a improvisar para crear las escenas, son generadoras de movimientos. Los disparadores son cómo se relaciona un cuerpo con el otro, con qué textura lo hace o con qué calidad de movimiento, por ejemplo”, señaló Lesgart. Y agregó: “todo tiene que ver con el encuentro de los cuerpos y sus movimientos”.
Múltiples lecturas
Con esta obra, que tiene como título temporal “Una vez en un lugar”, el coreógrafo pretende generar en el público distintas lecturas. “No intento cerrar una historia, sino más bien mostrar cómo se relacionan los cuerpos. Y supongo que esto genera distintas ideas en los espectadores. De hecho, el público es el que completa una obra. Más si esta obra no está cerrada”, agregó Lesgart.
En esto radica justamente el poder de la danza. Según el coreógrafo, el baile tiene mucha metáfora. “Para mí, la danza se acerca mucho a la poesía y tiene su propia metáfora. Y el espectador completa la idea con su propia experiencia e imaginación. A mi me interesa mucho esto, porque el público puede involucrarse. De otra manera, la gente sólo mira en forma pasiva y no participa de la propuesta estética”, señaló Lesgart.
El coreógrafo, que viajó ayer a Buenos Aires, regresará a Tucumán días antes del estreno de la obra. “Por suerte voy a tener un par de días para hacer los ajustes finales de la pieza, antes del estreno”, agregó.
La obra no tiene un argumento preciso. “Es una pieza para ocho bailarines y el espacio está creado a partir de bancos que, a lo largo de la obra, van cambiando de lugar. A partir de ahí se suceden escenas de grupo y de dúo, estas últimas son interpretadas por un hombre y una mujer que esbozan algún tipo de relación”, señaló el coreógrafo. Desde el punto de vista estético, podría decirse que la obra está interpretada por ocho personas que se reunen en una habitación a contar sus experiencias amorosas. “En la obra hay algo muy fuerte que tiene que ver con el lenguaje de la danza. Casi todo lo que se ve es danza y está diseñado en el espacio y en el tiempo. No es una pieza que tenga momentos teatrales mezclados con baile. Para nada. Todo es pura danza y todas las ideas sobre las cuáles comenzamos a improvisar para crear las escenas, son generadoras de movimientos. Los disparadores son cómo se relaciona un cuerpo con el otro, con qué textura lo hace o con qué calidad de movimiento, por ejemplo”, señaló Lesgart. Y agregó: “todo tiene que ver con el encuentro de los cuerpos y sus movimientos”.
Múltiples lecturas
Con esta obra, que tiene como título temporal “Una vez en un lugar”, el coreógrafo pretende generar en el público distintas lecturas. “No intento cerrar una historia, sino más bien mostrar cómo se relacionan los cuerpos. Y supongo que esto genera distintas ideas en los espectadores. De hecho, el público es el que completa una obra. Más si esta obra no está cerrada”, agregó Lesgart.
En esto radica justamente el poder de la danza. Según el coreógrafo, el baile tiene mucha metáfora. “Para mí, la danza se acerca mucho a la poesía y tiene su propia metáfora. Y el espectador completa la idea con su propia experiencia e imaginación. A mi me interesa mucho esto, porque el público puede involucrarse. De otra manera, la gente sólo mira en forma pasiva y no participa de la propuesta estética”, señaló Lesgart.
El coreógrafo, que viajó ayer a Buenos Aires, regresará a Tucumán días antes del estreno de la obra. “Por suerte voy a tener un par de días para hacer los ajustes finales de la pieza, antes del estreno”, agregó.
NOTICIAS RELACIONADAS








