LA REALIDAD COMO HUIDA DE LOS SUEÑOS. Zizek fue calificado hace poco como uno de los 100 intelectuales más influyentes del mundo.
24 Agosto 2008 Seguir en 

El autor, recientemente calificado como uno de los 100 intelectuales más influyentes del mundo, renueva con este texto su gran capacidad para construir esa mágica armonía literaria consistente en unir densidad y profundidad con la cortesía de la claridad conceptual. Este raro arte de hacerse entender permite al lector curioso, sea o no psicoanalista, una oportunidad especial de acceder simultáneamente tanto al conocimiento como al reconocimiento de la obra lacaniana. A tales efectos, Zizek propone la estrategia de poner en práctica su modo de leer textos de otros con Lacan. Así, define objetivos temáticos con títulos-capítulos que van desde lo enigmático hasta lo divertido. Ejemplo de ellos son: Lacan contra el complot de la CIA; Lacan se vuelve una máquina de rezar; Lacan como espectador de Alien, de Casablanca y otros.
El libro se define dentro de un estilo que subraya la pasión que da el descubrimiento. La descripción sostenida de fenómenos psicológicos en ejemplos claros, que permiten visualizar sutiles diferencias conceptuales, exhibe la mejor definición de inteligencia: el brillo profundo de moverse entre matices allí donde los pliegues de lo oculto se hacen visibles y producir placer intelectual. La pasión gestada en el lector -una misión que no debieran olvidar quienes pretendan hacer literatura- se constituye en lo esencial de la identidad del psicoanálisis y su objeto de estudio: el inconsciente. El deseo, la subjetividad, la construcción del conflicto, el conocimiento y los límites de la conciencia se reiteran analíticamente. El fenómeno de la decepción, surgida del contraste entre real e imaginario, ilustra el drama del fracaso de las certezas, la precariedad de la comunicación y la ambigüedad que acompaña nuestra existencia. El poder de lo mucho que sabemos sin disponerlo -los saberes retenidos- hacen que Zizek se luzca en la dificultad. Con cuotas suaves de humor se plantea desentrañar las apariencias con que se presentan situaciones de aparente simpleza. Así, la realidad se lee como una huida de los sueños. La presencia del tercero, como catalizador de lo insoportable, interesa por el modo que plantea su desciframiento.
Un texto recomendable porque enfatiza la curiosidad para sostener su lectura y por el énfasis analítico del conocimiento. La limitación del abordaje del inconsciente constituye la pervivencia del psicoanálisis. Las preguntas por el cómo son siempre preguntas técnicas. Cómo leer a Lacan no es precisamente un libro técnico, salvo que pensar sea, entre otras cosas, una técnica. Lacan, siempre polémico, tiene sus seguidores; algunos lucen camisetas lacanianas -cuando la admiración no deja mirar- y otros, más fríos, lo califican como el mejor comentarista de Freud. Mientras tanto, imaginario, simbólico y real, Zizek sigue presente. Y nosotros esperando sus nuevos y brillantes aportes.© LA GACETA
El libro se define dentro de un estilo que subraya la pasión que da el descubrimiento. La descripción sostenida de fenómenos psicológicos en ejemplos claros, que permiten visualizar sutiles diferencias conceptuales, exhibe la mejor definición de inteligencia: el brillo profundo de moverse entre matices allí donde los pliegues de lo oculto se hacen visibles y producir placer intelectual. La pasión gestada en el lector -una misión que no debieran olvidar quienes pretendan hacer literatura- se constituye en lo esencial de la identidad del psicoanálisis y su objeto de estudio: el inconsciente. El deseo, la subjetividad, la construcción del conflicto, el conocimiento y los límites de la conciencia se reiteran analíticamente. El fenómeno de la decepción, surgida del contraste entre real e imaginario, ilustra el drama del fracaso de las certezas, la precariedad de la comunicación y la ambigüedad que acompaña nuestra existencia. El poder de lo mucho que sabemos sin disponerlo -los saberes retenidos- hacen que Zizek se luzca en la dificultad. Con cuotas suaves de humor se plantea desentrañar las apariencias con que se presentan situaciones de aparente simpleza. Así, la realidad se lee como una huida de los sueños. La presencia del tercero, como catalizador de lo insoportable, interesa por el modo que plantea su desciframiento.
Un texto recomendable porque enfatiza la curiosidad para sostener su lectura y por el énfasis analítico del conocimiento. La limitación del abordaje del inconsciente constituye la pervivencia del psicoanálisis. Las preguntas por el cómo son siempre preguntas técnicas. Cómo leer a Lacan no es precisamente un libro técnico, salvo que pensar sea, entre otras cosas, una técnica. Lacan, siempre polémico, tiene sus seguidores; algunos lucen camisetas lacanianas -cuando la admiración no deja mirar- y otros, más fríos, lo califican como el mejor comentarista de Freud. Mientras tanto, imaginario, simbólico y real, Zizek sigue presente. Y nosotros esperando sus nuevos y brillantes aportes.© LA GACETA







