Rumbo a los 60
LA GACETA Literaria se encuentra en las vísperas de un aniversario redondo. Después de 59 años de vida, si se reunieran todos los ejemplares impresos, con ellos podría alfombrarse un camino que daría ocho vueltas a la Tierra. Semejante volumen da cuenta de la complejidad que implica una retrospectiva. Sin embargo, aparecen no pocos aciertos con sólo hojear el último año. LA DIRECCION.
MAQUINA WOODY. La página 4 del 15 de abril de 2007 mereció un premio de la SND.

En los 12 meses que transcurrieron desde entonces continuamos transitando el camino que iniciamos en los últimos años. Hemos seguido el rumbo de los grandes referentes del periodismo cultural en el mundo, entendiendo que el género ya no se define por los temas que encara sino por la manera en que los aborda. Su objeto es la cultura en sentido amplio (todo cuanto el hombre hace), pero el enfoque es cultural en sentido restringido (implica una mirada profunda y una estética sofisticada). Las más diversas cuestiones han sido analizadas en nuestras páginas. Desde problemas de actualidad (como el conflicto del agro o el debate sobre los derechos humanos) a planteos de todos los tiempos (como los límites de la razón y de la justicia o la naturaleza del arte y su relación con la ética). En otros números intentamos encontrar pistas para comprender la crisis de la educación, y también la de la poesía y la filosofía; desmenuzamos fenómenos editoriales como el de Harry Potter y fenómenos sociológicos como el que genera internet en nuestras vidas; repasamos las obras de escritores galardonados, como la de la última ganadora del Nobel, Doris Lessing, o la de Gelman con su Cervantes. Despedimos a autores reconocidos como Norman Mailer; anticipamos libros de gran éxito, como los últimos de Galeano o de Paenza, y rescatamos escritores menos difundidos entre nosotros, como Umbral, Scorza, Libertella o Bolaño. Estuvimos en la Feria del Libro; encuestamos a nuestros colaboradores sobre sus preferencias literarias y analizamos las particularidades del lenguaje de los jóvenes. Publicamos entrevistas a consagrados novelistas, cineastas y artistas plásticos, como Paul Auster, Pérez Celis, Alain Robbe Grillet o Tom Wolfe.
Entre nuestros colaboradores tuvimos a destacados ensayistas, poetas, historiadores, filósofos, críticos y periodistas. Algunos nos acompañan desde los primeros días; muchos se sumaron varios años más tarde; otros nacieron hace poco más de tres décadas. Abel Posse, Luis Alberto Romero, José Ignacio García Hamilton, Lucía y Teresa Piossek, Alvaro Aurane, Guillermo Jaim Etcheverry, Sebastián Dozo Moreno, Jorge Estrella, Marcelo Damiani, James Neilson, Federico Abel, Samuel Schkolnik, Carlos Escudé, Roberto Espinosa, Alina Diaconú, Cristina Bulacio, Sergio Ramírez e Ivonne Bordelois son algunos de los 119 colaboradores que incluyeron sus trabajos en estas páginas, desde fines de agosto de 2007 hasta hoy. En ese período publicamos 447 novedades editoriales, 163 críticas bibliográficas, 88 artículos y ensayos, 15 entrevistas, 12 polémicas y 11 cuentos y poemas. Dos tercios de los textos corresponden a autores tucumanos y el tercio restante, a colaboradores de otras provincias, de la Ciudad de Buenos Aires y del exterior. Estos datos nos proporcionan una buena idea de lo que venimos haciendo en los últimos tiempos. Quisimos dar espacio y promover la producción cultural local, pero también, como afirmó Víctor Massuh en el diario La Nación con motivo de otro aniversario, que el suplemento fuera una "síntesis literaria de lo que ocurre en el resto del país y en el mundo entero".
No nos dirigimos a un lector promedio sino a lectores diversos: permanentes y ocasionales, cultos no especializados y especializados; de diferentes edades, intereses y visiones. Por eso mantenemos las temáticas típicas del periodismo cultural y, simultáneamente, abordamos un universo de cuestiones más amplio; repasamos las obras clásicas y reflejamos las ofertas editoriales más recientes; presentamos a escritores de culto sin eludir a los masivos; fomentamos el debate y la pluralidad de enfoques. Intentamos emplear un lenguaje claro sin perder profundidad y que la presentación gráfica sea atractiva y original. Una de las confirmaciones de que vamos por un buen sendero en este último punto fue la distinción de la Society for News Design (SND) que recibió este año nuestro diseñador, Rubén Falci (es el segundo que recibe LA GACETA Literaria), por el diseño de una de nuestras contratapas. Otra confirmación de que los otros objetivos pueden cumplirse la obtuvimos en noviembre pasado, cuando nuestro director recibió su segundo Konex de Platino -el premio multidisciplinario más relevante de la Argentina- por su labor al frente de estas columnas, y se convirtió en uno de los cinco periodistas del país que obtuvo esa distinción en más de una oportunidad y, así, en el único caso del interior.
Los comienzos
En agosto de 1949 LA GACETA tenía cuatro páginas los días de semana y seis los domingos.
En ese contexto surgió una pequeña sección literaria, autorizada por el director del diario en ese entonces, Enrique García Hamilton. La etapa fundacional la forjaron intelectuales como Víctor Massuh, Ernesto Sabato, Victoria y Silvina Ocampo, Adolfo Bioy Casares, Juan José Hernández, Vicente Barbieri y Martín Campos. Luego se sumaron otros colaboradores, como Tomás Eloy Martínez, el más joven de todos, que publicó sus primeros textos a los 17 años.
La extensa investigación sobre los orígenes de LA GACETA Literaria que llevó a cabo Ana María Risco, publicada recientemente en la Revista Latina de Comunicación Social de la Universidad de La Laguna (España), nos permite comparar el período fundacional con el actual (1). Allí se consigna que entre 1949 y 1951 se publicaron 123 críticas y reseñas de libros, 42 artículos y ensayos, 33 poemas y 22 cuentos. Los porcentajes correspondientes a cada género no son muy distintos de los actuales. Hay un predominio, como ocurre en la mayoría de los suplementos culturales, de la crítica y de la ensayística sobre otros géneros. La diferencia se encuentra en que en ese entonces las fronteras temáticas eran más rígidas. También el espacio que ocupaba la sección era distinto. Comenzaría con media página. Luego duplicaría su extensión y se la denominaría "La página".
El crecimiento
Después de la etapa fundacional vendría un período en el que se sumaría un enorme grupo de destacados representantes de las más diversas artes y disciplinas de nuestra provincia, de nuestro país e, incluso, de distintos países mundo (tales como Augusto Roa Bastos, Rafael Alberti, María Teresa León, Werner Goldschmidt, Lajos Szalay o Ray Bradbury). Jorge B. Rivera describe claramente ese proceso y las características que fue adquiriendo LGL en su libro El periodismo cultural (2): "El crecimiento de la página permitió la inserción orgánica de escritores e intelectuales de la región, como Julio Ardiles Gray, María Eugenia Valentié, David Lagmanovich, Hugo Foguet, pero también una abundante presencia de extrarregionales, que reúne entre 1956 y 1961 sobre todo a escritores jóvenes? Se puede afirmar que la muestra que ofrece LA GACETA es abarcativa de ideologías, estéticas y tendencias de mediados de los 50. Está presente, por ejemplo, el "grupo" de Poesía Buenos Aires (Raúl Gustavo Aguirre, Rodolfo Alonso, Ramiro de Casasbellas), pero también el de la revista Contorno (Ismael y David Viñas, Noé Jitrik), de Letra y línea (Julio Llinás) y otras figuras de circulación más variada, como Alejandra Pizarnik, Ernesto Schoo, María Elena Walsh y César Fernández Moreno? Figuras características de Sur y La Nación, como Alberto Girri, Elizabeth Azcona Cranwell, H. A. Murena y otros tienen una presencia igualmente regular en la página cultural del diario tucumano, lo que establece una suerte de equilibrio entre ambos universos? La zona crítica y ensayística ofrece una agenda equilibrada de temas ?nuevos? y ?clásicos?, aunque tal vez uno de los rasgos modernizadores del suplemento resida, en algunos casos, en la infiltración de nuevas concepciones teóricas".
La diversidad ideológica, estética y disciplinaria; la multiplicidad de los ángulos de enfoque; la combinación de lo clásico y lo moderno; la discusión abierta; el análisis crítico. Todos estos fueron sellos distintivos de LGL a lo largo del tiempo. En 1959, el diario La Nación señalaba que en estas columnas "fue posible armonizar, aunque a veces se llegara al adjetivo polémico, una actitud de dos o tres generaciones argentinas que domingo a domingo buceaban en ideas, conceptos artísticos y renovaciones líricas a través de artículos firmados por hombres que han hecho un culto del arte en el país". En esa nota también se resaltaba el espíritu parricida que alimentaba a muchos de los jóvenes colaboradores. Eso dio lugar a duelos memorables, como el de Manuel Mujica Lainez y Ricardo Casterán o, más tarde, los de Eduardo Dessein y Enrique Anderson Imbert.
La consolidación
A principios de los 70 LA GACETA Literaria duplicó nuevamente su extensión y a fines de esa década alcanzó las cuatro páginas que tiene actualmente. Las incorporaciones no cesaron. Se sumaron historiadores, politólogos y juristas con posiciones e ideas diferentes. Félix Luna, Ezequiel Martínez Estrada, Arturo Ponsati, Arturo Jauretche, Salvador María Lozada, Roberto Cortés Conde y Carlos Floria fueron algunos de ellos. En este amplio conjunto también hubo filósofos como Eugenio Pucciarelli, Vicente Fattone, Ezequiel de Olaso, León Rozitchner, Roberto Rojo, Jorge Saltor o Santiago Kovadloff. De allí surgió una vasta producción ensayística que se combinó con los textos de poetas, novelistas y cuentistas como Juan L. Ortiz, Enrique Molina, Manuel J. Castilla, Carlos Mastronardi, Ricardo Molinari, Jaime Dávalos, Raúl Galán, Olga Orozco, Sara Gallardo, Gerardus van Mameren, Horacio Armani, Atahualpa Yupanqui, María Esther de Miguel e Ivo Marrochi. El aporte de críticos como Homero Alsina Thevenet, Rogelio y Beatriz Parolo, Rodolfo Modern, Alba Omil, Eugenia Flores de Molinillo, Carmen Perilli y Federico Peltzer fue otro pilar fundamental de LGL. Todos estos colaboradores se dieron cita en estas columnas semana tras semana. Algunos ya consagrados, otros jóvenes promesas que ignoraban lo que el destino les reservaba. Creaban, debatían acaloradamente, soñaban y hacían soñar a los lectores. También participaban prestigiosos artistas plásticos como Líbero Baadi, Aldo Sessa, Kasuya Sakai, José Nieto Palacios, Aurelio Salas, Luis Seoane, Leopoldo Nóvoa, Juan Lanosa, Joaquín Linares y Roberto Koch, que ilustraban los textos, algo usual en los suplementos culturales de esa época. También hubo grandes periodistas en esta empresa. La redacción de LA GACETA fue, y sigue siendo, una gran cantera para estas páginas: Joaquín Morales Solá (padre del reconocido columnista que, casi medio siglo más tarde, también se incorporaría a nuestras filas), Roger Labrousse, Carlos Páez de la Torre (h), Arturo Alvarez Sosa, Hugo Solarz, Angel Anaya, Juan Carlos Di Lullo. En los últimos años se agregarían Nora Lía Jabif, Federico Türpe, Alberto Calliera, Gustavo Martinelli, Juan Manuel Montero.
Nuevos tiempos, mismo espíritu
El nuevo siglo trajo nuevos nombres: Roberto Fontanarrosa, Juan José Sebreli, Juan Martini, Alvaro Vargas Llosa, Mempo Giardinelli, Rosendo Fraga, Alicia Dujovne Ortiz, Guillermo Martínez, Juan Pablo Nicolini, Nik, Nora E. Azubel, Patricia Kreibohm, Paula Varsavsky, María Sáenz Quesada, Walter Vargas, María Eugenia Bestani, Horacio Semeraro, Juan Tríbulo y Daniel Dessein, entre muchos otros.
El nuevo siglo también vino acompañado por un terremoto sin precedentes. La catástrofe nos llevó a convocar a nuestros intelectuales e instarlos a pensar el país, a indagar las causas que nos habían llevado al pozo en el que estábamos y a encontrar los caminos para salir de él. Así se desarrollaron las "Reflexiones sobre la crisis" y su retoño, Reinventar la Argentina (3), un libro de lectura obligatoria para los argentinos, según afirmaba el periodista y escritor brasileño Sérgio Augusto en el diario O Estado de Sao Paulo. En el ciclo y en el libro participaron muchos de los viejos colaboradores de LGL y algunos nuevos, como Tulio Halperín Donghi, Eduardo van der Kooy, Nelson Castro, David Rock, Néstor García Canclini y Torcuato Di Tella.
La mayor parte de las nóminas son inevitablemente incompletas e injustas. Las que aquí consignamos constituyen una pequeña muestra de los cientos de colaboradores que hicieron posible LA GACETA Literaria, todos ellos ladrillos fundamentales de esta obra.
Ha pasado mucha agua bajo el puente. En 1949 no teníamos televisores en nuestras casas y no podíamos imaginar el mundo interconectado y complejo en el que hoy vivimos. Brindar algunas claves para interpretarlo es lo que pretendemos hacer desde el periodismo cultural y desde el periodismo gráfico en general. Acercarnos amigablemente al lector, invitarlo a sumergirse en la aventura de la lectura, orientarlo frente a las múltiples alternativas que se le ofrecen, brindarle un espacio en el que pueda contextualizar y jerarquizar la catarata de datos que vertiginosamente inundan su vida. De esta manera enfrentamos juntos los desafíos del presente y del futuro, reformulamos las grandes preguntas de siempre y tratamos de encontrar esos relatos que ayudan a comprender la realidad y a nosotros mismos. Queremos que nuestros lectores sientan, como decía Ernesto Schoo aquí mismo y hace poco, que no están del todo solos y desamparados, que alguien puede acompañarlos y contarles una historia al despertar o antes de dormir. © LA GACETA
NOTAS:
1) Risco, Ana María (2008): La prensa del norte argentino, en la encrucijada de la comunicación cultural. La página literaria del diario LA GACETA (1949-1951). Revista Latina de Comunicación Social, 63 páginas. La Laguna (Tenerife): Universidad de La Laguna (http://www.ull.es/publicaciones/latina/08/26_32_Tucuman/Ana_Maria_Risco.html).
2) Rivera, Jorge B.: El periodismo cultural (Buenos Aires, Paidós, 1995), págs. 92 a 96.
3) Dessein, Daniel Alberto (compilador). Reinventar la Argentina. (Buenos Aires, LA GACETA - Sudamericana, 2003).







