12 Enero 2003 Seguir en 
El productor cañero Sergio Fara, como todo los tucumanos vinculados con la actividad azucarera, está indignado con la decisión del presidente Eduardo Duhalde de vetar la Ley 25.715 (fijaba aranceles móviles para la importación del producto). Sin embargo, confía en que el Congreso rechazará la medida del PEN.
- El intento de levantar los aranceles, por presión de Brasil, se repite todos los años...
- Lamentablemente, desde hace mucho tiempo. En 1997, la Ley 24.822 estableció que mientras Brasil produzca alcohol no podía entrar azúcar de ese país al nuestro, porque ellos subsidian la actividad. Después, trabajamos con el Congreso y conseguimos una nueva norma, que preveía aranceles móviles para protegernos de la importación. Pero fue vetada por el presidente De la Rúa. Luego vino la resolución 743/2000, que establece la protección arancelaria hasta el 2005 a través de los aranceles móviles. Pero el decreto fue transformado en la Ley la 25.715, lo que dio mayor seguridad a la actividad. Ahora, Duhalde la veta con un decreto que, si bien mantiene los aranceles, lo hace sólo hasta 2005.
-¿Hablaron con Duhalde?
- Les pedimos audiencia tanto a él como al ministro Roberto Lavagna, pero nos recibió el jefe de Gabinete, Alfredo Atanasof, a quien todos los sectores le expresamos la necesidad de mantener esta ley de protección arancelaria. Lo curioso es que, en forma paralela, estaban reunidos Lavagna con el embajador de Brasil para el Mercosur, José Botafogo Gonçalves, y negociaban el veto de la ley. Ante esta situación desagradable, insistimos con que nos recibieran, pero no hicieron lugar al pedido.
- ¿Dan por perdida esta discusión?
- No, porque vamos a insistir en el Congreso. Por ello, para mañana, a las 10, en UCIT, invitamos a todos los sectores que componen la actividad, así como a los legisladores nacionales y provinciales. En las otras provincias del NOA harán lo mismo. Y tenemos el compromiso del gobernador Julio Miranda de que trabajara con sus pares de las provincias azucareras. De una vez por todas debemos dejar de lado las diferencias partidarias y trabajar en pos de la región y de la provincia.
-¿Qué gana la Argentina en este toma y daca con Brasil?
- No conocemos a fondo estos tratados, pero pareciera que al azúcar siempre lo quieren tener como moneda de cambio. Hay fuertes presiones de otros sectores o interesa más la importación de otras actividades que pueden producir una mayor cantidad de divisas. Pero se olvidan de la importancia de nuestra región y del efecto multiplicador de la actividad azucarera, que es sumamente importante para la economía de la provincia, por ella misma y en la medida en que genera dinero y mano de obra.
- ¿Que significaría esta eliminación de los aranceles y la libre integración con Brasil?
- Si esto llega a ocurrir, desgraciadamente, miles de productores cañeros desapareceríamos, porque el azúcar subsidiado, seguramente, tendría mejores precios, contra los que no podríamos competir. En la Argentina, la actividad está totalmente liberada, no tiene subsidio alguno y este año ni siquiera hubo financiación; muy por el contrario, se autofinanció a través de las exportaciones. Se hizo un gran esfuerzo y el azúcar apenas subió entre un 110% y un 120%, que no es nada frente a los incrementos de los herbicidas, de los fertilizantes y del gasoil, que es determinante y que subió por encima de un 180%. Los agroquímicos lo hicieron en un 250%. Además, la incidencia del azúcar en la canasta familiar es ínfima. Un kilo sale $ 1,20 o $ 1,3 cuando un litro de aceite llegó a costar $ 4,5, y en una familia no se consume más de1,5 kilo por mes.
- ¿Por qué a Brasil le interesa tanto el mercado argentino?
- Porque tiene una superproducción. De la caña hacen alcohol (60%) y azúcar (40%). Este es un subproducto del primero, que es el principal, por sus industrias y por sus autos, que funcionan con a alcohol. Entonces, ante la gran producción, ellos necesitan expandirse por el mundo e introducir azúcar.
- ¿Pero la Argentina se autoabastece?
- En 2002, Tucumán produjo 915.000 toneladas de azúcar y, sumando a los ingenios del NOA, se fabricaron 1,4 millón de toneladas cuando el consumo interno varía entre 1,3 y 1,4 millón de toneladas. Brasil, en cambio, tiene una superproducción de alrededor de 15 millones de toneladas de azúcar un consumo interno de 8 millones de toneladas. Tienen un excedente bastante grande.
- ¿En qué incide la decisión de Duhalde para la próxima zafra?
- Tenemos la salvaguardia de la protección arancelaria mediante el decreto hasta 2005. Pero en ese año, que está a dos zafras, tendremos nuevamente zozobra en un país caracterizado por la incertidumbre y la imprevisibilidad. Hay que convertir este decreto en ley, para tener un marco jurídico adecuado que no permita en pensar en hacer inversiones en la fábrica y en el campo y así poder generar mano de obra. Hay que renovar el cañaveral, porque se está avejentando.
- Además, está el impacto social por la importancia del azúcar en la región...
- En Tucumán hay alrededor de 200.000 hectáreas plantadas y esto significa que es la principal actividad de la provincia. No la reemplazó ninguna otra, que genere tanta riqueza y tanta mano de obra. Calculamos que en cada zafra más del 50% de la población de Tucumán vive directa o indirectamente del azúcar. A eso hay que sumarle que siempre estuvimos buscando alternativas productivas. De la actividad madre aparecieron o se desprendieron otras ramas, como el citrus (hay 40.000 hectáreas) y 200.000 hectáreas con soja. Y eso sin contar las nuevas producciones, como la frutilla y otras que aparecieron.
- ¿Es optimista para esta lucha?
- Ya el Congreso en una oportunidad nos respaldó. Esperamos que haga lo mismo esta vez. Lo que molesta son las contradicciones y los doble mensajes. Por un lado, Duhalde veta una ley que puede producir seguridad para futuras inversiones dentro de una actividad que genera muchísima mano de obra y a través de la cual podemos disminuir los índices de desocupación. Por otra, manda a la esposa para que haga política con la necesidad de la gente.
- El intento de levantar los aranceles, por presión de Brasil, se repite todos los años...
- Lamentablemente, desde hace mucho tiempo. En 1997, la Ley 24.822 estableció que mientras Brasil produzca alcohol no podía entrar azúcar de ese país al nuestro, porque ellos subsidian la actividad. Después, trabajamos con el Congreso y conseguimos una nueva norma, que preveía aranceles móviles para protegernos de la importación. Pero fue vetada por el presidente De la Rúa. Luego vino la resolución 743/2000, que establece la protección arancelaria hasta el 2005 a través de los aranceles móviles. Pero el decreto fue transformado en la Ley la 25.715, lo que dio mayor seguridad a la actividad. Ahora, Duhalde la veta con un decreto que, si bien mantiene los aranceles, lo hace sólo hasta 2005.
-¿Hablaron con Duhalde?
- Les pedimos audiencia tanto a él como al ministro Roberto Lavagna, pero nos recibió el jefe de Gabinete, Alfredo Atanasof, a quien todos los sectores le expresamos la necesidad de mantener esta ley de protección arancelaria. Lo curioso es que, en forma paralela, estaban reunidos Lavagna con el embajador de Brasil para el Mercosur, José Botafogo Gonçalves, y negociaban el veto de la ley. Ante esta situación desagradable, insistimos con que nos recibieran, pero no hicieron lugar al pedido.
- ¿Dan por perdida esta discusión?
- No, porque vamos a insistir en el Congreso. Por ello, para mañana, a las 10, en UCIT, invitamos a todos los sectores que componen la actividad, así como a los legisladores nacionales y provinciales. En las otras provincias del NOA harán lo mismo. Y tenemos el compromiso del gobernador Julio Miranda de que trabajara con sus pares de las provincias azucareras. De una vez por todas debemos dejar de lado las diferencias partidarias y trabajar en pos de la región y de la provincia.
-¿Qué gana la Argentina en este toma y daca con Brasil?
- No conocemos a fondo estos tratados, pero pareciera que al azúcar siempre lo quieren tener como moneda de cambio. Hay fuertes presiones de otros sectores o interesa más la importación de otras actividades que pueden producir una mayor cantidad de divisas. Pero se olvidan de la importancia de nuestra región y del efecto multiplicador de la actividad azucarera, que es sumamente importante para la economía de la provincia, por ella misma y en la medida en que genera dinero y mano de obra.
- ¿Que significaría esta eliminación de los aranceles y la libre integración con Brasil?
- Si esto llega a ocurrir, desgraciadamente, miles de productores cañeros desapareceríamos, porque el azúcar subsidiado, seguramente, tendría mejores precios, contra los que no podríamos competir. En la Argentina, la actividad está totalmente liberada, no tiene subsidio alguno y este año ni siquiera hubo financiación; muy por el contrario, se autofinanció a través de las exportaciones. Se hizo un gran esfuerzo y el azúcar apenas subió entre un 110% y un 120%, que no es nada frente a los incrementos de los herbicidas, de los fertilizantes y del gasoil, que es determinante y que subió por encima de un 180%. Los agroquímicos lo hicieron en un 250%. Además, la incidencia del azúcar en la canasta familiar es ínfima. Un kilo sale $ 1,20 o $ 1,3 cuando un litro de aceite llegó a costar $ 4,5, y en una familia no se consume más de1,5 kilo por mes.
- ¿Por qué a Brasil le interesa tanto el mercado argentino?
- Porque tiene una superproducción. De la caña hacen alcohol (60%) y azúcar (40%). Este es un subproducto del primero, que es el principal, por sus industrias y por sus autos, que funcionan con a alcohol. Entonces, ante la gran producción, ellos necesitan expandirse por el mundo e introducir azúcar.
- ¿Pero la Argentina se autoabastece?
- En 2002, Tucumán produjo 915.000 toneladas de azúcar y, sumando a los ingenios del NOA, se fabricaron 1,4 millón de toneladas cuando el consumo interno varía entre 1,3 y 1,4 millón de toneladas. Brasil, en cambio, tiene una superproducción de alrededor de 15 millones de toneladas de azúcar un consumo interno de 8 millones de toneladas. Tienen un excedente bastante grande.
- ¿En qué incide la decisión de Duhalde para la próxima zafra?
- Tenemos la salvaguardia de la protección arancelaria mediante el decreto hasta 2005. Pero en ese año, que está a dos zafras, tendremos nuevamente zozobra en un país caracterizado por la incertidumbre y la imprevisibilidad. Hay que convertir este decreto en ley, para tener un marco jurídico adecuado que no permita en pensar en hacer inversiones en la fábrica y en el campo y así poder generar mano de obra. Hay que renovar el cañaveral, porque se está avejentando.
- Además, está el impacto social por la importancia del azúcar en la región...
- En Tucumán hay alrededor de 200.000 hectáreas plantadas y esto significa que es la principal actividad de la provincia. No la reemplazó ninguna otra, que genere tanta riqueza y tanta mano de obra. Calculamos que en cada zafra más del 50% de la población de Tucumán vive directa o indirectamente del azúcar. A eso hay que sumarle que siempre estuvimos buscando alternativas productivas. De la actividad madre aparecieron o se desprendieron otras ramas, como el citrus (hay 40.000 hectáreas) y 200.000 hectáreas con soja. Y eso sin contar las nuevas producciones, como la frutilla y otras que aparecieron.
- ¿Es optimista para esta lucha?
- Ya el Congreso en una oportunidad nos respaldó. Esperamos que haga lo mismo esta vez. Lo que molesta son las contradicciones y los doble mensajes. Por un lado, Duhalde veta una ley que puede producir seguridad para futuras inversiones dentro de una actividad que genera muchísima mano de obra y a través de la cual podemos disminuir los índices de desocupación. Por otra, manda a la esposa para que haga política con la necesidad de la gente.
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