Es insostenible la falta de cambio en Tucumán

Pagar compras mínimas con dinero de gran valor origina situaciones violentas en los negocios. Irrita la escasez de monedas y de billetes de baja denominación.

SITUACION QUE SE REPITE. La mayoría de los negocios tiene problemas para vender por falta de cambio.
SITUACION QUE SE REPITE. La mayoría de los negocios tiene problemas para vender por falta de cambio.
11 Enero 2003
Es una pesadilla para los comerciantes, taxistas y choferes de ómnibus y un martirio para los tucumanos. La escasez de monedas y la nula circulación de los Bocade de $2 son las principales razones de acaloradas discusiones en toda la provincia.
Carlos Jiménez, encargado de una farmacia, indicó que este no es un problema menor. "Ya pierdo la cuenta de las veces que discuto por este tema durante el día. La gente ya no quiere ni pastillas ni caramelitos de vuelto; quiere, con toda la razón, la plata, pero el problema es que no hay monedas ni billetes chicos", argumentó.
Mario Herrera, encargado de un bar de plena City bancaria, opinó que esta situación durará mientras no desaparezcan los bonos. "La gente, para cumplir los compromisos que debe afrontar con efectivo, se guarda todas las monedas. Por eso desaparecen de circulación", explicó.
Los comerciantes también se quejan porque ellos, para poder dar un vuelto, deben perder los pocos pesos que recaudan durante el día. "Aquí viene una persona y hace una compra de $ 4, paga con un Bocade de $ 5, y se le debe dar monedas de cambio. Si no hacemos esto, no vendemos nada", comentó Carlos Ramírez, propietario de una lencería.
Claro que este caso se da en los comercios que tienen la espalda necesaria para afrontar la pérdida. En otros más pequeños, como verdulerías, panaderías, carnicerías y despensas de barrios, decidieron ajustar sus ventas, según su capacidad para dar vuelto. Por ejemplo, venden mercaderías por $ 5 o en números pares para poder dar cambio con los casi inexistentes o semidestruidos $ 2.
"Algunos lo entienden y otros no; pero, lamentablemente, no nos queda otra alternativa. Hay muchos pícaros que vienen, compran algo por $ 1,50 y pagan con $ 5; les damos el vuelto de $ 3,50 y después se van a otro lugar a comprar cigarrillos", aseguró José Medina, responsable de un quiosco de Yerba Buena.

En los ómnibus
En las líneas interurbanas de ómnibus, en las que el pasaje se paga con dinero, también se encontró rápidamente una solución para acabar con el drama de la falta de cambio: se recurrió al cospel como moneda. Así, el que paga con $ 2 un boleto de $ 1, recibe un cospel y dos monedas de 10 centavos. Luego, podrá utilizar esos valores para viajar nuevamente.
Los taxistas también sufren las consecuencias de este drama. "Cuando no tenemos monedas, debemos exponerles esta situación a los pasajeros antes de que se suban al auto para evitar problemas. Claro que lo único que logramos es espantarlos", señaló un chofer de taxi.

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