10 Enero 2003 Seguir en 
Compran oro y venden inmuebles. Son los grandes comisionistas de la City bancaria. Ya no cabe la menor duda: la diversificación ha llegado a las decenas de "cuevas" que operan en la provincia. Es que el gran negocio del canje de títulos públicos ya se transformó en un recuerdo del pasado y todos deben recurrir a nuevas estrategias para poder subsistir.
Los "cueveros", como los llaman en la City a los operadores de cada establecimiento, se han transformado en grandes operadores del negocio inmobiliario. Ellos se encargan de buscar compradores o vendedores de grandes propiedades -especialmente fincas- de esta u otras provincias del país. "Como sabemos lo que ocurre en la calle estamos muy atentos a las oportunidades que puedan presentarse", argumentó una fuente del sector.
Claro que este servicio tiene su costo. De concretarse la operación, la persona que hizo posible el negocio se queda con una comisión que oscila entre el 3% y el 5%. Por ejemplo, si consigue una transacción de $ 500.000, se quedará con la para nada despreciable suma de $ 15.000.
Las "cuevas" son los lugares especiales para adquirir documentos con los que se puede cancelar los créditos bancarios. Una persona llega a uno de los negocios y pide que le consigan algún título para cancelar un préstamo bancario en determinada entidad financiera por un monto de $ 100.000.
El "cuevero" sale a la calle a buscar a un tenedor de un Boden 2007 y lo compra al 60% de su valor, es decir, $ 60.000, y se lo entrega a su cliente para que cancele el crédito. Por este "trabajo" cobran entre un 5 y un 7% de comisión, es decir, entre $ 3.000 y $ 4.200.
"La clave en esta operación consiste en tener una muy buena agenda con los datos de las personas que quieran vender sus títulos. También es fundamental tener un buen contacto con los bancarios", argumentó una fuente.
Otras actividades
Algunas "cuevas" desesperadas por la crisis que padecen, decidieron realizar otro tipo de actividad que se orienta hacia los tucumanos más urgidos -que cada vez son más, por cierto- y que rozan lo ilegal. Por ejemplo compran cheques aplicándoles un desagio de entre el 15 y el 20% mensual. Por ejemplo, una persona que tiene un cheque de $ 10.000 a 60 días, si lo cambia, se lleva entre $ 7.000 y $ 8.000. Este tipo de operación, hace no mucho tiempo atrás, era considerada como uno de los mejores negocios de los usureros.
En los últimos tiempos reflotó la posibilidad de conseguir dinero a través de las tarjetas de crédito -una de las operaciones más sencillas para conseguir dinero en el acto-, y que se suspendió porque las empresas habían dejado de financiar las compras. Los intereses que se cobran en las "cuevas" son exactamente los mismos que los que cobran las compañías que otorgan el plástico.
Los "cueveros", como los llaman en la City a los operadores de cada establecimiento, se han transformado en grandes operadores del negocio inmobiliario. Ellos se encargan de buscar compradores o vendedores de grandes propiedades -especialmente fincas- de esta u otras provincias del país. "Como sabemos lo que ocurre en la calle estamos muy atentos a las oportunidades que puedan presentarse", argumentó una fuente del sector.
Claro que este servicio tiene su costo. De concretarse la operación, la persona que hizo posible el negocio se queda con una comisión que oscila entre el 3% y el 5%. Por ejemplo, si consigue una transacción de $ 500.000, se quedará con la para nada despreciable suma de $ 15.000.
Las "cuevas" son los lugares especiales para adquirir documentos con los que se puede cancelar los créditos bancarios. Una persona llega a uno de los negocios y pide que le consigan algún título para cancelar un préstamo bancario en determinada entidad financiera por un monto de $ 100.000.
El "cuevero" sale a la calle a buscar a un tenedor de un Boden 2007 y lo compra al 60% de su valor, es decir, $ 60.000, y se lo entrega a su cliente para que cancele el crédito. Por este "trabajo" cobran entre un 5 y un 7% de comisión, es decir, entre $ 3.000 y $ 4.200.
"La clave en esta operación consiste en tener una muy buena agenda con los datos de las personas que quieran vender sus títulos. También es fundamental tener un buen contacto con los bancarios", argumentó una fuente.
Otras actividades
Algunas "cuevas" desesperadas por la crisis que padecen, decidieron realizar otro tipo de actividad que se orienta hacia los tucumanos más urgidos -que cada vez son más, por cierto- y que rozan lo ilegal. Por ejemplo compran cheques aplicándoles un desagio de entre el 15 y el 20% mensual. Por ejemplo, una persona que tiene un cheque de $ 10.000 a 60 días, si lo cambia, se lleva entre $ 7.000 y $ 8.000. Este tipo de operación, hace no mucho tiempo atrás, era considerada como uno de los mejores negocios de los usureros.
En los últimos tiempos reflotó la posibilidad de conseguir dinero a través de las tarjetas de crédito -una de las operaciones más sencillas para conseguir dinero en el acto-, y que se suspendió porque las empresas habían dejado de financiar las compras. Los intereses que se cobran en las "cuevas" son exactamente los mismos que los que cobran las compañías que otorgan el plástico.
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