08 Enero 2003 Seguir en 
BUENOS AIRES.- El jefe de Gabinete, Alfredo Atanasof, reconoció ante funcionarios tucumanos y representantes del sector azucarero de todo el país que el veto -casi seguro- de la ley de protección del azúcar argentino tiene que ver con presiones de Brasil.
En un encuentro realizado en la Casa de Gobierno, el gobernador Julio Miranda, industriales, cañeros y representantes del sector laboral azucarero expusieron los motivos por los que la actividad y el NOA necesitan de la ley, cuyo plazo para vetarla vence hoy. Atanasof se comprometió a trasladar esa inquietud al presidente Eduardo Duhalde, pero admitió que el ministro de Economía, Roberto Lavagna, es quien impulsa el veto por presiones de Brasil.
Miranda dijo a LA GACETA que Lavagna considera que la ley entorpecería las relaciones con Brasil en el Mercosur. "Atanasof estaba convencido del planteamiento que le formulábamos, pero nos dijo que quien solicitaba el veto era Lavagna", sostuvo el mandatario. Dejó en claro que si se veta la ley se gestionará la insistencia en el Congreso. El titular de UCIT, Sergio Fara, expresó su desazón tras la reunión; su par de la FET, Eduardo El Eter, se mostró pesimista sobre las gestiones.
Hasta última hora de ayer, la delegación azucarera esperaba reunirse con Lavagna, quien durante la tarde mantuvo un sorpresivo encuentro con el embajador de Brasil para el Mercosur, José Botafogo Gonçalves. Este funcionario ejerció, durante años, presiones para que cayera la protección del azúcar argentino. "Es llamativo que aparezca ahora el embajador de Brasil para hablar con Lavagna. Dios quiera que no sea para entregarle el decreto de veto", señaló el diputado nacional Roberto Lix Klett, quien acompañó a los azucareros.
Desazón de los azúcareros en Buenos Aires
En la disyuntiva entre favorecer al sector azucarero argentino o ceder ante las presiones de Brasil para que la actividad no cuente con una ley de protección arancelaria, el Gobierno nacional parece dispuesto a volcarse hacia las pretensiones del país vecino. Esa fue la sensación que les quedó a los participantes del encuentro que mantuvieron ayer durante una hora y media en Buenos Aires con el jefe de Gabinete, Alfredo Atanasof.
El gobernador Julio Miranda y los factores azucareros de todo el país escucharon de boca del propio Atanasof que la ley de protección de la actividad, que sancionó el Congreso el 29 de noviembre, sería vetada por presiones de Brasil. En la reunión estuvieron presentes, además de Miranda, el diputado nacional Roberto Lix Klett; los presidentes del Centro Azucarero Argentino, Jorge Zorreguieta; del CART, César Paz; del Centro Azucarero Regional del Norte Argentino, Federico Nicholson; de UCIT, Sergio Fara; de Cactu, Otto Gramajo, y de la FET, Eduardo El Eter. También participaron el gerente de la Sociedad Rural de Tucumán, Guillermo Canteros, y representantes de Fotia y de FEIA.
Cada uno de los presentes manifestó a Atanasof los motivos por los que el sector azucarero y las economías del NOA necesitan de la salvaguardia que brindaría la ley en cuestión. Precisamente, hoy vence el plazo para que el Poder Ejecutivo Nacional promulgue o vete la norma. Si el Gobierno no se expide al respecto, la norma quedaría automáticamente promulgada.
Tras escuchar las exposiciones, Atanasof informó que el posible veto de la ley no tiene que ver con la evolución de los precios del azúcar en el mercado interno, sino con una decisión del Ministerio de Economía, que recibe presiones de Brasil para que no se promulgue la norma.
En un encuentro realizado en la Casa de Gobierno, el gobernador Julio Miranda, industriales, cañeros y representantes del sector laboral azucarero expusieron los motivos por los que la actividad y el NOA necesitan de la ley, cuyo plazo para vetarla vence hoy. Atanasof se comprometió a trasladar esa inquietud al presidente Eduardo Duhalde, pero admitió que el ministro de Economía, Roberto Lavagna, es quien impulsa el veto por presiones de Brasil.
Miranda dijo a LA GACETA que Lavagna considera que la ley entorpecería las relaciones con Brasil en el Mercosur. "Atanasof estaba convencido del planteamiento que le formulábamos, pero nos dijo que quien solicitaba el veto era Lavagna", sostuvo el mandatario. Dejó en claro que si se veta la ley se gestionará la insistencia en el Congreso. El titular de UCIT, Sergio Fara, expresó su desazón tras la reunión; su par de la FET, Eduardo El Eter, se mostró pesimista sobre las gestiones.
Hasta última hora de ayer, la delegación azucarera esperaba reunirse con Lavagna, quien durante la tarde mantuvo un sorpresivo encuentro con el embajador de Brasil para el Mercosur, José Botafogo Gonçalves. Este funcionario ejerció, durante años, presiones para que cayera la protección del azúcar argentino. "Es llamativo que aparezca ahora el embajador de Brasil para hablar con Lavagna. Dios quiera que no sea para entregarle el decreto de veto", señaló el diputado nacional Roberto Lix Klett, quien acompañó a los azucareros.
En la disyuntiva entre favorecer al sector azucarero argentino o ceder ante las presiones de Brasil para que la actividad no cuente con una ley de protección arancelaria, el Gobierno nacional parece dispuesto a volcarse hacia las pretensiones del país vecino. Esa fue la sensación que les quedó a los participantes del encuentro que mantuvieron ayer durante una hora y media en Buenos Aires con el jefe de Gabinete, Alfredo Atanasof.
El gobernador Julio Miranda y los factores azucareros de todo el país escucharon de boca del propio Atanasof que la ley de protección de la actividad, que sancionó el Congreso el 29 de noviembre, sería vetada por presiones de Brasil. En la reunión estuvieron presentes, además de Miranda, el diputado nacional Roberto Lix Klett; los presidentes del Centro Azucarero Argentino, Jorge Zorreguieta; del CART, César Paz; del Centro Azucarero Regional del Norte Argentino, Federico Nicholson; de UCIT, Sergio Fara; de Cactu, Otto Gramajo, y de la FET, Eduardo El Eter. También participaron el gerente de la Sociedad Rural de Tucumán, Guillermo Canteros, y representantes de Fotia y de FEIA.
Cada uno de los presentes manifestó a Atanasof los motivos por los que el sector azucarero y las economías del NOA necesitan de la salvaguardia que brindaría la ley en cuestión. Precisamente, hoy vence el plazo para que el Poder Ejecutivo Nacional promulgue o vete la norma. Si el Gobierno no se expide al respecto, la norma quedaría automáticamente promulgada.
Tras escuchar las exposiciones, Atanasof informó que el posible veto de la ley no tiene que ver con la evolución de los precios del azúcar en el mercado interno, sino con una decisión del Ministerio de Economía, que recibe presiones de Brasil para que no se promulgue la norma.
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