
"La literatura se parece mucho a las peleas de los samurais, pero un samurai no pelea contra un samurai: pelea contra un monstruo. Generalmente sabe, además, que va a ser derrotado. Tener el valor, sabiendo previamente que vas a ser derrotado, y salir a pelear: eso es la literatura".
"El mundo está vivo y nada vivo tiene remedio, y esa es nuestra suerte."
"Latinoamérica es como el manicomio de Europa. Tal vez, originalmente, se pensó en Latinoamérica como el hospital de Europa, o como el granero de Europa. Pero ahora es el manicomio. Un manicomio salvaje, empobrecido, violento, donde, pese al caos y a la corrupción, si uno abre bien los ojos, es posible ver la sombra del Louvre".
"¿Cómo reconocer una obra de arte? ¿Cómo separarla, aunque sea sólo un momento, de su aparato crítico, de sus exégetas, de sus incansables plagiarios, de sus ninguneadores, de su final destino de soledad? Es fácil. Hay que traducirla. Que el traductor no sea una lumbrera. Hay que arrancarle páginas al azar. Hay que dejarla tirada en un desván. Si después de todo esto aparece un joven y la lee, y tras leerla la hace suya, y le es fiel (o infiel, qué más da) y la reinterpreta y la acompaña en su viaje a los límites y ambos se enriquecen y el joven añade un gramo de valor a su valor natural, estamos ante algo, una máquina o un libro, capaz de hablar a todos los seres humanos: no un campo labrado sino una montaña; no la imagen del bosque oscuro sino el bosque oscuro; no una bandada de pájaros sino el Ruiseñor."
2666 (Anagrama, 2004, 1126 páginas, $90)
Cuatro profesores de literatura intentan rastrear a Beno von Archimboldi, un escritor alemán desaparecido, cuyo influjo crece día a día alrededor del mundo. Su búsqueda los llevará a una ciudad mexicana en la frontera con Estados Unidos. Allí se toparán con una serie de crímenes y con diversos personajes. El lector finalmente ingresa en la extraordinaria biografía de von Archimboldi.
"Lo que aquí se persigue y se alcanza es la novela total, que ubica al autor de 2666 en el mismo equipo que Cervantes, Sterne, Melville, Proust, Musil y Pynchon".
Rodrigo Fresán
Los detectives salvajes (Anagrama, 1998, 609 páginas, $67)
Aquí también hay una búsqueda. En este caso, los rastreadores son dos detectives que van tras Cesárea Tinajera, escritora desaparecida en México. La búsqueda durará veinte años, llevará a los personajes por más de media docena de países y los enfrentará con el amor, la locura y la muerte.
"Construida al modo de un estadio donde la gente entra y sale sin tregua, la novela es una marea de historias, Las mil y una noches de una generación adicta a los paraísos artificiales de la poesía y del tequila blanco".
Juan Villoro







