objetivo. Alberdi promovía la inmigración europea, pero era crítico del Viejo Continente.
27 Julio 2008 Seguir en 

El propio tucumano autor de Bases... nos explica en una extensa nota desde París, en 1789: "Como se pone bajo mi nombre, a cada paso, la máxima de mi libro Bases, de que en América gobernar es poblar, estoy obligado a explicarla, para no tener que responder de acepciones y aplicaciones, que lejos de emanar de esa máxima se oponen al sentido que ella encierra y lo comprometen, o, lo que es peor, comprometen la población de Sud América. Gobernar es poblar en el sentido que poblar es educar, mejorar, civilizar, enriquecer y engrandecer espontánea y rápidamente, como ha sucedido en los Estados Unidos".
Alberdi se entusiasmaba con favorecer las inmigraciones de ciudadanos calificados, desde el punto de vista de sus conocimientos y capacidades. Entusiasta promotor de la inmigración europea no trepidó en señalar sin embargo "...si Europa es la tierra más civilizada del orbe, hay en Europa y en el corazón de sus brillantes capitales mismas, más millones de salvajes que en toda la América del Sud." Todo esto viene a cuento del artículo de Olga Fernández Latour de Botas titulado, precisamente, Gobernar es poblar (LA GACETA Literaria, 13 de julio pasado), esa expresión que Alberdi escribió en el capítulo XXXI (no el XXI como se cita) de Bases. El artículo referido, del que estas palabras pretenden ser nada más que una addenda, ya que no vale polemizar, aunque lo escrito por la historiadora diera una interpretación cuasi sociourbanística al asunto de poblar, incursiona en aspectos diferenciados en alguna medida de los que Alberdi pretendió transmitirnos. Dice la articulista: "Poblar es crear instalaciones humanas con voluntad y posibilidad de permanencia, fundar aldeas orgullosas de su identidad"? "Los pueblos generados por esta acción han de volver a una estructura virtuosa, cuyo centro, espacio potenciado por los valores sacrales y simbólicos, será la plaza".
Reafírmase aquella condición (cuasi sociourbanística) que advierto en el artículo cuando en su final leemos: "?En América gobernar es poblar?, sentenció Alberdi hace 155 años. Su voz resuena ahora como un desafío. ¿Pueblos fantasma a la vera de vías levantadas?
¿Emprendimientos -no redituables ya- que han dejado caminos olvidados? ¿Campos sin gente y gente que deambula por las ciudades con resentimiento y sin destino?"
Alberdi hablaba del desierto, que lo era nuestro país despoblado, y vislumbraba desde su singular inteligencia y capacidad de imaginación un futuro para la Argentina que consolidó en sus ideas fundadoras para nuestra Constitución nacional. Sugiere en Bases, en el Capítulo III, Artículo 21: "ningún extranjero es más privilegiado que otro. Todos gozan de los derechos civiles inherentes al ciudadano y pueden comprar, vender, trocar, ejercer industrias y profesiones, darse a todo trabajo: poseer toda clase de propiedades y disponer de ellas en cualquier forma; entrar y salir del país con ellas....". Y más adelante: "Gozan de estas garantías sin necesidad de tratados, y ninguna cuestión de guerra puede ser causa de que se suspenda su ejercicio". Pocas constituciones en el mundo y legislaciones de países desarrollados pueden mostrar tanta apertura y generosidad. © LA GACETA
Alberdi se entusiasmaba con favorecer las inmigraciones de ciudadanos calificados, desde el punto de vista de sus conocimientos y capacidades. Entusiasta promotor de la inmigración europea no trepidó en señalar sin embargo "...si Europa es la tierra más civilizada del orbe, hay en Europa y en el corazón de sus brillantes capitales mismas, más millones de salvajes que en toda la América del Sud." Todo esto viene a cuento del artículo de Olga Fernández Latour de Botas titulado, precisamente, Gobernar es poblar (LA GACETA Literaria, 13 de julio pasado), esa expresión que Alberdi escribió en el capítulo XXXI (no el XXI como se cita) de Bases. El artículo referido, del que estas palabras pretenden ser nada más que una addenda, ya que no vale polemizar, aunque lo escrito por la historiadora diera una interpretación cuasi sociourbanística al asunto de poblar, incursiona en aspectos diferenciados en alguna medida de los que Alberdi pretendió transmitirnos. Dice la articulista: "Poblar es crear instalaciones humanas con voluntad y posibilidad de permanencia, fundar aldeas orgullosas de su identidad"? "Los pueblos generados por esta acción han de volver a una estructura virtuosa, cuyo centro, espacio potenciado por los valores sacrales y simbólicos, será la plaza".
Reafírmase aquella condición (cuasi sociourbanística) que advierto en el artículo cuando en su final leemos: "?En América gobernar es poblar?, sentenció Alberdi hace 155 años. Su voz resuena ahora como un desafío. ¿Pueblos fantasma a la vera de vías levantadas?
¿Emprendimientos -no redituables ya- que han dejado caminos olvidados? ¿Campos sin gente y gente que deambula por las ciudades con resentimiento y sin destino?"
Alberdi hablaba del desierto, que lo era nuestro país despoblado, y vislumbraba desde su singular inteligencia y capacidad de imaginación un futuro para la Argentina que consolidó en sus ideas fundadoras para nuestra Constitución nacional. Sugiere en Bases, en el Capítulo III, Artículo 21: "ningún extranjero es más privilegiado que otro. Todos gozan de los derechos civiles inherentes al ciudadano y pueden comprar, vender, trocar, ejercer industrias y profesiones, darse a todo trabajo: poseer toda clase de propiedades y disponer de ellas en cualquier forma; entrar y salir del país con ellas....". Y más adelante: "Gozan de estas garantías sin necesidad de tratados, y ninguna cuestión de guerra puede ser causa de que se suspenda su ejercicio". Pocas constituciones en el mundo y legislaciones de países desarrollados pueden mostrar tanta apertura y generosidad. © LA GACETA







