La lucha institucional por la excelencia médica

Por Cristina Bulacio. Con destreza, el autor impone un giro literario a su relato y sumerge al lector en una gesta que llena de orgullo a Tucumán.

06 Julio 2008
A partir de fuentes orales y buena documentación, el autor ha plasmado con talento y elegancia, no carente de humor, aquellos tiempos de gestación de la Facultad de Medicina de la Universidad Nacional de Tucumán. La historia institucional se concreta por la visión de un decano -digna de imitación-, el doctor Horacio Deza, y de un escritor que la imaginó como una novela; de allí una historia vital, con jugosas anécdotas y ecos del hacer de aquellos docentes abocados con pasión y lucidez a su trabajo.
La trama se desenvuelve con un personaje-testigo; centra el relato en la figura emblemática del doctor Juan Dalma, impulsor y alma mater de la institucionalización. Los entrevistados -quienes aportan vívidos recuerdos de sus maestros- son médicos reconocidos del medio. Su lectura deja al descubierto la lucha de aquellos hombres no sólo para concretar sus sueños y hacer investigación con medios precarios, sino para alcanzar el nivel de excelencia que se le reconoce hoy. Con destreza el autor impone un giro literario a su relato y sumerge al lector en una historia que, si bien es universitaria, enorgullece a todos los tucumanos. Aparecen nombres como Descole, Spilimbergo, Vallejo Vallejo, Victoria, López Pondal, Villalonga, Deza Cenget, etcétera.
Los hombres somos dados por naturaleza a contar historias; con ellas se nos enseña a vivir, a pensar, a soñar. Quizás esto se debe no sólo a las verdades que ellas revelan, sino a que tienen la capacidad de construir sentidos que legitiman la existencia. Ese sentimiento gana al lector mientras recorre el libro y reconoce lo importante que ha sido la medicina en las vidas de esos hombres; las pasiones vertidas en cada proyecto; los inventos realizados a pura imaginación y coraje.Se ve también cómo cambian con los tiempos los problemas que afrontan. Una vez consolidada la institución, reconocido el valor de la investigación, se emprende el cambio curricular -lo que la hará la Facultad más importante de Latinoamérica- y surge la preocupación por la prevención en salud, un tema de fuerte incidencia social.
En síntesis, su lectura revela que un puñado de hombres y mujeres, sin temor al fracaso, sin hesitaciones, ofrecieron el esfuerzo sostenido de varias generaciones. Ilustra la portada de esta hermosa edición La mano santa, sugestiva obra del pintor Donato Grima que alude a una creencia popular sobre el mismo asunto que afronta el libro: la necesidad de mitigar el sufrimiento. © LA GACETA

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