Valioso aporte para la cultura democrática de la provincia

Por Federico Abel. Abordaje científico e interdisciplinario de las categorías en las que se desarrolla la política. Los docentes y los estudiantes del nivel secundario son los principales destinatarios de esta obra académica. Este vocabulario define 40 categorías, como autoritarismo, fascismo, ciudadanía, democracia, poder y fundamentalismo.

DINAMISMO. La obra no persigue la mera comprensión del entramado político, sino su continua transformación.LA GACETA / FRANCO VERA DINAMISMO. La obra no persigue la mera comprensión del entramado político, sino su continua transformación.LA GACETA / FRANCO VERA
06 Julio 2008
La primera virtud de esta obra es la de ser colectiva en tiempos excesivamente egoístas, caracterizados por individuos centrados en sus propias expectativas y derroteros. La segunda es la de ocuparse científicamente y desde una perspectiva interdisciplinaria de la política, en el afán por precisar las categorías con que esta se desarrolla. Se trata, por cierto, de una tarea nada desdeñable en una época en la que, lejos de vérsela como una herramienta idónea para abordar los problemas que conciernen a todos, la política sólo genera escepticismo y desconfianza, cuando no es sinónimo de corrupción. En el mejor de los casos, de ella se espera que sea un gerenciamiento mínimo y eficiente. Entonces, elevar las miras con una finalidad didáctica es una forma de devolverle categoría a la política y de responsabilizar -más aún- a quienes incurren en ella, muchas veces sin la preparación, compromiso ni seriedad necesarios.
Este esfuerzo puede sorprender a quienes no conocen cómo trabaja el grupo que dirige la tenaz doctora en Historia, Judith Casali de Babot. Todos los textos que integran este recomendable libro son el fruto de las investigaciones que dan relevancia al proyecto denominado "La cultura política en el mundo contemporáneo: representaciones y prácticas de una ciudadanía negada". Este, a la vez, forma parte de un programa más amplio encabezado por la filósofa Susana Maidana y subvencionado por el Consejo de Investigaciones de la Universidad Nacional de Tucumán (Ciunt).
La ambición de la tarea -definir los conceptos con que se mueve la política- no podía haber sido abordada desde la particularidad y estrechez de una sola disciplina. Por eso, una quincena de jóvenes profesionales educados en cuatro ciencias diferentes (Historia, Derecho, Filosofía y Psicología) entrecruzaron sus saberes para intentar dar cuenta de la complejidad de lo social.

La fuerza de la palabra
Este vocabulario, que sólo es nominalmente breve, define 40 categorías, como autoritarismo, ciudadanía, democracia, derechos humanos, fascismo, fundamentalismo, globalización, opinión pública, poder o representación, entre muchas otras. Es interesante porque en la mayoría de los casos se parte de la etimología de la palabra en cuestión para analizar cómo, a partir de ese depósito cultural (por lo general griego o romano), el concepto ha ido evolucionando. Es decir que también hay una reivindicación de la fuerza de la palabra, como no podía ser de otra manera en un ensayo que versa sobre la política, concebida esta como el arte de persuadir y de generar convicción en los otros, en aras de lograr una convivencia más pacífica y racional. Los docentes y estudiantes secundarios, los principales destinatarios de esta obra, ya no tendrán que recurrir a esos viejos y desactualizados consultores políticos cuando no sepan cómo definir un concepto. Ahora tienen la ventaja de un trabajo que, además, con acierto, no se ha olvidado de términos que, lamentablemente, configuran nuestra realidad actual o reciente, como antisemitismo, doctrina de la seguridad nacional, exclusión, prejuicio, racismo o terrorismo de estado.
En esta ocasión, muchas categorías clásicas quedaron afuera, como capitalismo, liberalismo o partidos políticos, y lo mismo ha pasado con otras, más próximas a los argentinos, como peronismo o hiperpresidencialismo. Esto ya es razón suficiente para un segundo tomo de una propuesta que también expresa el compromiso actual de la Universidad de Tucumán -por intermedio de sus investigadores- de no desembarazarse de los avatares de la cultura político-institucional de la provincia. Resulta claro que autonomía no equivale a autismo social.
En definitiva, se trata de un libro motivante, porque, a partir de la reflexión intelectual, mueve o incita a la acción pública desde el momento en que no persigue solamente la comprensión del entramado socio-político, sino su continua transformación. Los autores reconocen que el aporte también apunta a la construcción de una ciudadanía madura y responsable, por oposición a otra apática o directamente denegada.
Aunque se debe a una razón meramente alfabética o azarosa -si es que tal cosa existe-, el libro comienza con la definición de las categorías "anarquismo" y "anomalía", y concluye con las de "terrorismo de estado" y "totalitarismo". Todo un mensaje acerca de adónde puede terminar la convivencia social si la política no es un canal adecuado para el desarrollo de una cultura verdaderamente inclusiva y democrática.© LA GACETA

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