
El mundo está en crisis en todos los aspectos (político, económico, financiero, ético, social, ambiental) lo que provoca incertidumbre e inseguridad. Y las consecuencias de esa crisis causan guerras y graves disturbios: penuria por el agua, por alimentos y por energía; aumento de los precios; perjuicios a la salud; migraciones. La guerra preventiva, el unilateralismo y la supremacía de los intereses avasallan libertades, derechos humanos, la democracia y el multilateralismo.
Los devastadores efectos del cambio climático han sido reconocidos, denunciados y estudiados por la comunidad mundial. Hoy, el debate se centra en sus consecuencias para la seguridad internacional.
El 16 de abril de 2007, un grupo de almirantes y generales estadounidenses publicó un informe, en el que se señalaba que el cambio climático multiplica la inestabilidad, representa una grave amenaza para la seguridad de EE.UU. e incluye la posibilidad de conflictos armados. Preocupada por el tema, Gran Bretaña logró el 17 de abril del 2007 que se realizara una sesión especial del Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas dedicada al cambio climático. Durante el encuentro, la señora Margaret Becket, secretaria de Relaciones Exteriores de Gran Bretaña, expresó: "Nuestra responsabilidad en el Consejo es mantener la paz y la seguridad internacionales, lo cual incluye la prevención de conflictos. Un clima inestable exacerbará algunos de los principales factores instigadores de conflicto, como las presiones migratorias y la competición por los recursos. (...) Se trata de que el mundo reconozca que existe un imperativo de seguridad? para ocuparse del cambio climático, y de que comencemos a forjar un entendimiento compartido de la relación entre la energía, el clima y la seguridad. (...) Para el Reino Unido el cambio climático es una cuestión de seguridad, pero no una cuestión de seguridad estrictamente nacional. Cobra una nueva dimensión. Se trata de nuestra seguridad colectiva en un mundo frágil y cada vez más interdependiente. El Reino Unido propuso celebrar este debate porque considera que, si afronta las repercusiones del cambio climático en pro de esa seguridad colectiva, el mundo podrá adoptar decisiones más sensatas para forjar una economía mundial con bajas emisiones de carbono y orientada a construir un desarrollo verdaderamente sostenible".
En dicha sesión hablaron los representantes de 53 países, y se advirtió que en 30 o 40 años habrá guerras por el agua, crecientes hambrunas y desplazamiento de refugiados.
Valiosa la contribución de la Sra. Becket en el ámbito del Consejo de Seguridad, pero si bien este tiene competencia supranacional su capacidad está limitada al principio de consenso de sus miembros permanentes, sin el cual no pueden dictarse normas obligatorias, por lo que existe una ausencia de enforcement internacional. Con respecto a su llamado para una seguridad colectiva ambiental, la Argentina, teniendo en cuenta las características particulares y únicas de la contaminación, ha sido pionera en el tema de la seguridad ambiental internacional. Desde 1974 pregonó en las Naciones Unidas los principios de buena vecindad ecológica y de ecodesarrollo, conducentes a una seguridad ecológica colectiva, de alcance regional, continental y global, orientada a un nuevo orden de vida.
Competencia por los recursos naturales
En ocasión de la cumbre de la OTAN en Bucarest (se reunieron 27 países) a principios de abril del corriente año, el secretario general de la organización, Jaap de Hoop Scheffer, afirmó que la alianza debería estar lista para proteger la provisión de agua y de alimentos si el calentamiento global provoca su escasez, y las tensiones crean una inestabilidad política y económica como para llevar a los países al riesgo de una guerra. Durante la sesión de la OTAN, el alto representante para la Política Exterior y de Seguridad Común de la Unión Europea, Javier Solana, presentó un informe sobre las amenazas a la seguridad internacional que origina el cambio climático y sobre la necesidad de una política de seguridad preventiva. Solanas se refirió a los riesgos políticos y de seguridad que afectan directamente a los intereses europeos; destacó la visión global de Europa sobre la prevención de conflictos y su condición de proponente del multilateralismo, y señaló que la Estrategia Europea de Seguridad reconoce la relación entre el calentamiento global y la competencia por los recursos naturales.
En referencia a los conflictos por los recursos, el informe afirma que en muchas regiones del mundo se perciben la disminución del suelo cultivable, la escasez de agua, la mengua del alimento y de peces, el incremento de las inundaciones y las sequías prolongadas. Se sostiene, además, que el cambio climático alterará los modelos de precipitaciones y reducirá el agua dulce disponible en un 20 o 30% en determinadas regiones, lo que provocará pérdidas económicas y descontento social. La caída de la productividad agrícola provocará inseguridad alimentaría en los países menos desarrollados y un incremento insostenible del precio de los alimentos. Las consecuencias serán más graves en las regiones con fuerte presión demográfica. El efecto general del cambio climático será avivar los conflictos existentes, en razón de los recursos en disminución. Tan es así que la menor producción, el alza del precio de los alimentos y su desvío de aplicación a los biocombustibles ya ha provocado disturbios sociales en más de treinta países.
El retroceso de las costas y la sumersión de grandes zonas puede llegar a dar lugar a pérdida de territorio, lo que provocará contenciosos relativos a las fronteras marítimas y terrestres. A ello habrá que sumar posibles conflictos por los recursos de las regiones polares, expuestos como consecuencia del calentamiento global. Solanas señaló al respecto como ejemplo de los nuevos intereses estratégicos el izamiento de la bandera rusa en el polo norte. La desertización provocará muy posiblemente migraciones y conflictos territoriales.
El informe de la UE se refiere a los conflictos que genera la intensa competencia por el acceso a los recursos energéticos y su control, y al riesgo que corre el sistema multilateral. Mencionemos aquí la criminal invasión y ocupación de Irak por parte de EEUU y su presencia armada para asegurarse la provisión del petróleo de Medio Oriente.
América latina y la Argentina
Al referirse a América latina, Solanas nos dice que en las zonas más secas el cambio climático llevará a la salinización y a la desertización de la región agrícola, y a una reducción del rendimiento, tanto de los cultivos como de la ganadería. Añade que se ha previsto que los cambios de los modelos de precipitaciones y la desaparición de los glaciares afecten la disponibilidad de agua para el consumo, la agricultura y la producción de energía, particularmente en la zona de los Andes.
El informe recomienda que un primer paso para abordar el impacto del cambio climático en la seguridad internacional debería ser aumentar los conocimientos, así como mejorar la prevención y la preparación de la respuesta a catástrofes y conflictos. Fundamentales son la toma de conciencia individual de los problemas, y el refuerzo de la cooperación internacional y de las capacidades de prevención.
La UE afirma que el cambio climático es un elemento clave en las relaciones internacionales y lo será cada vez más, incluida su dimensión de seguridad. Como es un problema mundial, aboga por una respuesta multilateral, y por medidas de mitigación y de adaptación de todos los países como contribución a la seguridad climática. Asimismo, exhorta a la formación de una alianza mundial frente a los problemas del cambio climático.
No hace mucho, Robert Zoellick, presidente del Banco Mundial, afirmó que el mundo afronta una crisis alimentaria, consecuencia de la suba de los precios de los alimentos y del petróleo, y de la desaceleración económica mundial.
La Argentina, bendita por la naturaleza, debe preservar la calidad de su suelo y tiene la responsabilidad de contribuir a la producción de alimentos. Asimismo, debe proteger sus recursos hídricos, en especial el recurso natural compartido que son las aguas de la Cuenca del Plata, cuya administración exige una única Comisión Internacional de Administración Conjunta de la unidad que es la cuenca. Urge un acuerdo de administración conjunta de los cuatro países dueños del recurso natural propio que es el Acuífero Guaraní. Importante es el ejercicio de soberanía y preservación de los recursos de nuestra plataforma continental. La consideración permanente de estos casos y de otros nos evitará conflictos transfronterizos y con terceros.© LA GACETA







