2002 fue un año completamente atípico, en el que la crisis se hizo sentir en todos los frentes. Las industrias de la cultura y el entretenimiento también acusaron el golpe pero, curiosamente, lograron en cierta medida capear el temporal.
Rostros de un año atípico para el espectáculo diciembre de 2001 auguraba lo peor: un país disuelto completamente, un futuro incierto y negrísimo en lo inmediato, el cataclismo. La música, el cine y la televisión, menos necesarios que el pan de cada día y dependientes al extremo del dólar, parecían vivir su última agonía.
Ni tanto ni tan poco. El final de 2002 encuentra un panorama menos desalentador de lo que pudo haber sido, aunque, claro, lo que aparece en el balance es una especie de "resultado en emergencia".
Hubo música, hubo películas y hubo una televisión que cubrió las demandas del público, aunque con dividendos mucho menores que las fabulosas ganancias dolarizadas de los 90.
Donde más se sintió el ajuste fue en la televisión. A falta de estrellas, hubo "mediáticos", y el circo de la pantalla chica se amplió hasta que sólo Telefé y Canal 13 dejaron de lado del chisme como motor del rating y captor de las migajas de la ex suculenta torta publicitaria.
Pero hubo igual mucha -y muy buena- ficción. En especial, la última serie del año "Tumberos", (por "América") fue toda una revelación, que no dejó de provocar polémicas y discusiones.
De cualquier modo, lo que más caracterizó a la televisión fue el enfrentamiento entre los canales por el rating, es decir, una porción mayor de la torta publicitaria. Por primera vez, en años, Canal 13, con su serie "Son amores", desplazó del primer lugar a Telefé, con un Marcelo Tinelli venido a menos y vacilante.
Las industrias culturales y el mundo del entretenimiento, finalmente, sobrevivieron. No fue fácil, ni fue una lucha sin víctimas.
El año 2003 parece tener mejores perspectivas, aún sin el regreso del dorado y ficticio "un peso por un dólar".
Miniserie local
Aunque a una distancia sideral de la producción y actividad de las grandes ciudades, en la provincia se realizó un par de buenos proyectos durante el año, a puro pulmón y con mucho esfuerzo.
Por un lado, el director Marcelo Katz, grabó la miniserie "Ilustres desconocidas", que todavía no se pasó por ningún canal.
Con un elenco de más de 25 conocidos actores y actrices tucumanos grabó tres episodios que fueron rodados en esta ciudad, de una hora de duración cada uno. Katz trajo un equipo de diez profesionales técnicos de Buenos Aires, lugar donde se efectuó el montaje y la postproducción.
Ojalá, los tucumanos tengamos la posibilidad en 2003 de ver "Ilustres desconocidas", una producción local que merece el mayor reconocimiento.
Rostros de un año atípico para el espectáculo diciembre de 2001 auguraba lo peor: un país disuelto completamente, un futuro incierto y negrísimo en lo inmediato, el cataclismo. La música, el cine y la televisión, menos necesarios que el pan de cada día y dependientes al extremo del dólar, parecían vivir su última agonía.
Ni tanto ni tan poco. El final de 2002 encuentra un panorama menos desalentador de lo que pudo haber sido, aunque, claro, lo que aparece en el balance es una especie de "resultado en emergencia".
Hubo música, hubo películas y hubo una televisión que cubrió las demandas del público, aunque con dividendos mucho menores que las fabulosas ganancias dolarizadas de los 90.
Donde más se sintió el ajuste fue en la televisión. A falta de estrellas, hubo "mediáticos", y el circo de la pantalla chica se amplió hasta que sólo Telefé y Canal 13 dejaron de lado del chisme como motor del rating y captor de las migajas de la ex suculenta torta publicitaria.
Pero hubo igual mucha -y muy buena- ficción. En especial, la última serie del año "Tumberos", (por "América") fue toda una revelación, que no dejó de provocar polémicas y discusiones.
De cualquier modo, lo que más caracterizó a la televisión fue el enfrentamiento entre los canales por el rating, es decir, una porción mayor de la torta publicitaria. Por primera vez, en años, Canal 13, con su serie "Son amores", desplazó del primer lugar a Telefé, con un Marcelo Tinelli venido a menos y vacilante.
Las industrias culturales y el mundo del entretenimiento, finalmente, sobrevivieron. No fue fácil, ni fue una lucha sin víctimas.
El año 2003 parece tener mejores perspectivas, aún sin el regreso del dorado y ficticio "un peso por un dólar".
Aunque a una distancia sideral de la producción y actividad de las grandes ciudades, en la provincia se realizó un par de buenos proyectos durante el año, a puro pulmón y con mucho esfuerzo.
Por un lado, el director Marcelo Katz, grabó la miniserie "Ilustres desconocidas", que todavía no se pasó por ningún canal.
Con un elenco de más de 25 conocidos actores y actrices tucumanos grabó tres episodios que fueron rodados en esta ciudad, de una hora de duración cada uno. Katz trajo un equipo de diez profesionales técnicos de Buenos Aires, lugar donde se efectuó el montaje y la postproducción.
Ojalá, los tucumanos tengamos la posibilidad en 2003 de ver "Ilustres desconocidas", una producción local que merece el mayor reconocimiento.







