26 Diciembre 2002 Seguir en 

Buenos Aires.- La legendaria actriz y cantante argentina Tita Merello, de 98 años de edad, quien falleció el martes a las 12.40 de un paro cardiorrespiratorio en la porteña Fundación Favaloro, fue una de las figuras más importantes del espectáculo argentino durante varias décadas del siglo XX, cuando actuó tanto en cine como en teatro, TV y radio.
Merello se hallaba internada desde 1998 en la Fundación Favaloro, sita en el barrio porteño de Montserrat, donde a causa de su avanzada edad y de su delicado estado de salud, llevaba una vida sin casi ninguna frecuentación social.
Nacida el 11 de octubre de 1904 en un conventillo del barrio de San Telmo, Tita Merello -cuyo verdadero nombre era Laura Ana- tuvo una niñez dura, que la llevó a trabajar desde los 10 años, hasta que inició su carrera artística en los años '20 en el teatro de revista, donde debutó en la compañía de Rosita Rodrigo -que presentó en el Teatro Avenida la obra "Las vírgenes de Teresa"" cantando una canción que el público rechazó con una silbatina. Luego trabajó en locales de la calle 25 de Mayo y su talento ya indicaba que era más que una mera cupletista.
Al poco tiempo protagonizó obras como "Las modernas Scherezadas" y "Mujeres, flores y alegrías", pero su forma de cantar seguía sin ser bien vista por muchos, como Carlos Gardel.
Su llegada al cine se produjo en 1933, cuando participó en "Tango", de Luis Moglia Barth, el primer largometraje argentino sonoro, donde interpretó, en el patio del conventillo, el popular reclamo milonguero: "Yo quiero un hombre...". Durante los años '50 y '60, protagonizó reconocidas realizaciones fílmicas como "Arrabalera," de Tulio Demicheli; "Los isleros", "Guacho" y "Mercado de Abasto", todas de Lucas Demare; "Para vestir santos" de Leopoldo Torre Nilsson; "La morocha"" "Amorina" ambas de Hugo del Carril, y "Las hipócritas" de Enrique Carreras.
Como intérprete de tango grabó su primer disco en 1929, y luego vinieron otros en los que cantó acompañada por la orquesta de Francisco Canaro. Como autora, escribió la letra de "Llamarada pasional", con música de Héctor Stamponi y "Decime Dios dónde estás", con música de Manuel Sucher.
La televisión la recibió como una fuente de conocimientos, desde donde aconsejaba a las mujeres hacerse periódicas revisiones en los pechos . (TELAM)
Exponente de Buenos Aires
BUENOS AIRES.- Tita Merello, todo un símbolo de la cultura tanguera rioplatense, será sepultada hoy en el panteón de Sadaic en el cementerio de La Chacarita, confirmaron autoridades de la Fundación.
Los familiares y el apoderado de la popular artista decidieron que no se realizara el velatorio de sus restos y que antes del traslado al cementerio se realice una misa de cuerpo presente, que tendrá lugar a las 9, en la iglesia San Pedro Telmo, ubicada en Humberto Primo y Balcarce, en el barrio de San Telmo.
La propia Tita había pedido que no se envíen ofrendas florales a su entierro y que ese dinero sea donado a la Fundación Favaloro.
En sus propias palabras
En su libro "La calle y yo", y en distintas declaraciones periodísticas, Tita Merello fue dejando un retrato inacabado -aunque el más fiel- de los acontecimientos que signaron su vida y su carrera artística.
"La chiquita de ojos tristes y con mucho asombro jugaba sola. ¡Sola! Y en lo que le quedó de vida así fue siempre su destino. Sola". "¿Colegio? No. Nadie pensó en ese detalle. Después, el campo. Era un hombre más. Tenía once años, o trece...", cuenta.
Tita tenía veinte años cuando participó del elenco de revistas del teatro Maipo. Una de esas noches la joven actriz fue invitada a comer con un grupo de personalidades políticas de la época: estuvieron Lucio López, Lisandro de la Torre, "Tomacho" Juárez Celman y Simón Irigoyen Iriondo. "Yo tenía veinte -recordó medio siglo más tarde- pero siempre mula, siempre potro, sin saber quiénes eran ellos. Ellos hablaban de su mundo. Yo comía. Irigoyen le dijo a Lisandro señalándome: ¿Qué le parece, doctor? Don Lisandro me miró y dijo: Un exponente de Buenos Aires".
En 1945, un periodista la encontró caminando por Diagonal Norte. "Miro vidrieras y contemplo el ensanche de Buenos Aires. De paso voy controlando el termómetro de la popularidad...¡Pobres de los artistas que el pueblo no reconoce en la calle! No tienen mucho que hacer en la escena...", dijo Tita. "Yo he sido todo: bataclana, cancionista, vedette. Roberto Gayol creó para mí el puesto de ?Vedette Rea?. Pero yo sabía dónde quería ir, y cada vez que tuve ocasión, me escapé del papel de milonguera", explicó.
"En una vida agitada como la mía, siempre entre bastidores, tuvo que haber hombres. Algunos que no quedaron ni en el recuerdo, otros que dejaron una estela que con el tiempo se borró y uno que fue sí, el hombre de mi vida. Así es, se llamaba Luisito (Sandrini) y por esas cosas de la vida nuestros destinos tomaron sendas divergentes", confesó la actriz a la revista Antena en septiembre de 1960. (Télam)
Merello se hallaba internada desde 1998 en la Fundación Favaloro, sita en el barrio porteño de Montserrat, donde a causa de su avanzada edad y de su delicado estado de salud, llevaba una vida sin casi ninguna frecuentación social.
Nacida el 11 de octubre de 1904 en un conventillo del barrio de San Telmo, Tita Merello -cuyo verdadero nombre era Laura Ana- tuvo una niñez dura, que la llevó a trabajar desde los 10 años, hasta que inició su carrera artística en los años '20 en el teatro de revista, donde debutó en la compañía de Rosita Rodrigo -que presentó en el Teatro Avenida la obra "Las vírgenes de Teresa"" cantando una canción que el público rechazó con una silbatina. Luego trabajó en locales de la calle 25 de Mayo y su talento ya indicaba que era más que una mera cupletista.
Al poco tiempo protagonizó obras como "Las modernas Scherezadas" y "Mujeres, flores y alegrías", pero su forma de cantar seguía sin ser bien vista por muchos, como Carlos Gardel.
Su llegada al cine se produjo en 1933, cuando participó en "Tango", de Luis Moglia Barth, el primer largometraje argentino sonoro, donde interpretó, en el patio del conventillo, el popular reclamo milonguero: "Yo quiero un hombre...". Durante los años '50 y '60, protagonizó reconocidas realizaciones fílmicas como "Arrabalera," de Tulio Demicheli; "Los isleros", "Guacho" y "Mercado de Abasto", todas de Lucas Demare; "Para vestir santos" de Leopoldo Torre Nilsson; "La morocha"" "Amorina" ambas de Hugo del Carril, y "Las hipócritas" de Enrique Carreras.
Como intérprete de tango grabó su primer disco en 1929, y luego vinieron otros en los que cantó acompañada por la orquesta de Francisco Canaro. Como autora, escribió la letra de "Llamarada pasional", con música de Héctor Stamponi y "Decime Dios dónde estás", con música de Manuel Sucher.
La televisión la recibió como una fuente de conocimientos, desde donde aconsejaba a las mujeres hacerse periódicas revisiones en los pechos . (TELAM)
BUENOS AIRES.- Tita Merello, todo un símbolo de la cultura tanguera rioplatense, será sepultada hoy en el panteón de Sadaic en el cementerio de La Chacarita, confirmaron autoridades de la Fundación.
Los familiares y el apoderado de la popular artista decidieron que no se realizara el velatorio de sus restos y que antes del traslado al cementerio se realice una misa de cuerpo presente, que tendrá lugar a las 9, en la iglesia San Pedro Telmo, ubicada en Humberto Primo y Balcarce, en el barrio de San Telmo.
La propia Tita había pedido que no se envíen ofrendas florales a su entierro y que ese dinero sea donado a la Fundación Favaloro.
En sus propias palabras
En su libro "La calle y yo", y en distintas declaraciones periodísticas, Tita Merello fue dejando un retrato inacabado -aunque el más fiel- de los acontecimientos que signaron su vida y su carrera artística.
"La chiquita de ojos tristes y con mucho asombro jugaba sola. ¡Sola! Y en lo que le quedó de vida así fue siempre su destino. Sola". "¿Colegio? No. Nadie pensó en ese detalle. Después, el campo. Era un hombre más. Tenía once años, o trece...", cuenta.
Tita tenía veinte años cuando participó del elenco de revistas del teatro Maipo. Una de esas noches la joven actriz fue invitada a comer con un grupo de personalidades políticas de la época: estuvieron Lucio López, Lisandro de la Torre, "Tomacho" Juárez Celman y Simón Irigoyen Iriondo. "Yo tenía veinte -recordó medio siglo más tarde- pero siempre mula, siempre potro, sin saber quiénes eran ellos. Ellos hablaban de su mundo. Yo comía. Irigoyen le dijo a Lisandro señalándome: ¿Qué le parece, doctor? Don Lisandro me miró y dijo: Un exponente de Buenos Aires".
En 1945, un periodista la encontró caminando por Diagonal Norte. "Miro vidrieras y contemplo el ensanche de Buenos Aires. De paso voy controlando el termómetro de la popularidad...¡Pobres de los artistas que el pueblo no reconoce en la calle! No tienen mucho que hacer en la escena...", dijo Tita. "Yo he sido todo: bataclana, cancionista, vedette. Roberto Gayol creó para mí el puesto de ?Vedette Rea?. Pero yo sabía dónde quería ir, y cada vez que tuve ocasión, me escapé del papel de milonguera", explicó.
"En una vida agitada como la mía, siempre entre bastidores, tuvo que haber hombres. Algunos que no quedaron ni en el recuerdo, otros que dejaron una estela que con el tiempo se borró y uno que fue sí, el hombre de mi vida. Así es, se llamaba Luisito (Sandrini) y por esas cosas de la vida nuestros destinos tomaron sendas divergentes", confesó la actriz a la revista Antena en septiembre de 1960. (Télam)







