Repaso desacartonado de la obra de Nietzsche

Por Lucía Piossek Prebisch. FILOSOFIA.

04 Mayo 2008
En el prólogo tardío de 1886 a El nacimiento de la tragedia, prólogo titulado Ensayo de autocrítica, Friedrich Nietzsche confesó que en lugar de haber escrito esa obra juvenil debería haberla "cantado".
Mónica Virasoro parece tomar en serio esta afirmación de preferencia por lo musical y la considera válida para el conjunto de la obra de Nietzsche (foto). Así, los capítulos de su libro se organizan -al menos en sus títulos- como partes de una obra musical: Allegro trágico brillante, Andante filológico, Allegro jovial y Coda.
La autora rechaza de plano la posibilidad y la licitud de conceptualizar el pensamiento de Nietzsche. "¿Cómo, entonces, leerlo -se pregunta- nosotros, que queremos ser también filósofos artistas? No como un corpus de conceptos sino como una vida ofrecida en experimento que acompañamos en su movimiento." (página 15)
No espere, pues, el lector aquí un trabajo que exhiba la forma de una investigación en que se documente cada paso o cada cita con indicaciones de las fuentes, ni de bibliografía secundaria. Lo que la autora pretende es compenetrarse, "mimetizarse" (p. 16) con el "movimiento del pensamiento" de Nietzsche, en especial en el concentrado en Zaratustra. Pero si bien no habría un sistema en el pensador tratado ni sería lícito pretender imponérselo en una interpretación, el pensamiento de Nietzsche tendría, para la autora, una unidad proveniente de que "Todos los motivos nietzscheanos ya son semillas o incipientes brotes en las primeras obras " (p. 147) y, consecuentemente, no cualquier interpretación ni cualquier ensayo de compenetración sería "un juego del todo vale indistintamente" (p. 15), pues "hay líneas fuertes que señalan un sentido a seguir en la doble acepción de dirección y significado". (p. 16)
Un apéndice lleva por título Nosotras las mujeres remedando, por cierto, el póstumo Nosotros los filólogos.
Con este libro, Mónica Virasoro evidentemente quiere evitar el peligro de un acartonamiento académico y del "citismo" exagerado y desvitalizado de muchos trabajos universitarios actuales. En ese sentido, es loable su tarea de recreación, respetuosa de las sinuosidades de un pensamiento como este de Nietzsche. Pero no creo que ese modo de proceder sea incompatible con la utilización de una bibliografía más actualizada y calificada en lo relativo a fuentes y a sus versiones más confiables, y también a obras especializadas de consulta. © LA GACETA

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