Al mejor estilo del café-concert, los actores Pablo Vera y Andrea Barbá están presentando un show que divierte a los parroquianos de un pub de 25 de Mayo.
El espectáculo, organizado en distintos cuadros y sketches, tiene dos temas, que desde ya anticipan el tono general: la política y la mujer.
La actriz Barbá, una esbelta colorada que captura inmediatamente la mirada de los hombres, realiza un monólogo que, según ella, "no es feminista ni es machista, pero es la mujer la que habla de los hombres, y en el fondo es como una autocrítica", según explicó. Todavía se sorprende que la gente se le acerque a felicitarla "por haberla hecho olvidar la malaria cotidiana, y poder reirse".
Para Vera, "aunque no se crea, la gente más se prende con los políticos, y ríe a carcajadas cuando hablamos de ellos. Tenemos preparado un par de sketches sobre ellos".
Vestuario
Durante el show, el gran histrionismo que aportan los actores sumado a la producción de un extravagante vestuario (hay seis cambios de indumentaria durante el espectáculo) y a los textos, cierran un espectáculo en el que la relación con el público es inmediata. La obra tiene una estructura flexible que permite improvisaciones, "y jugar con lo subtextual", dijo Vera.
En el pub, no hay escenario, y los actores trabajan en distintos espacios, estableciendo un contacto directo con los espectadores. "Es verdad que la gente tiene un poco de resquemor, pero luego participan en el juego que hacemos", concluyó.
El espectáculo, organizado en distintos cuadros y sketches, tiene dos temas, que desde ya anticipan el tono general: la política y la mujer.
La actriz Barbá, una esbelta colorada que captura inmediatamente la mirada de los hombres, realiza un monólogo que, según ella, "no es feminista ni es machista, pero es la mujer la que habla de los hombres, y en el fondo es como una autocrítica", según explicó. Todavía se sorprende que la gente se le acerque a felicitarla "por haberla hecho olvidar la malaria cotidiana, y poder reirse".
Para Vera, "aunque no se crea, la gente más se prende con los políticos, y ríe a carcajadas cuando hablamos de ellos. Tenemos preparado un par de sketches sobre ellos".
Vestuario
Durante el show, el gran histrionismo que aportan los actores sumado a la producción de un extravagante vestuario (hay seis cambios de indumentaria durante el espectáculo) y a los textos, cierran un espectáculo en el que la relación con el público es inmediata. La obra tiene una estructura flexible que permite improvisaciones, "y jugar con lo subtextual", dijo Vera.
En el pub, no hay escenario, y los actores trabajan en distintos espacios, estableciendo un contacto directo con los espectadores. "Es verdad que la gente tiene un poco de resquemor, pero luego participan en el juego que hacemos", concluyó.







