Los adultos que con sus hijos ocuparon las 6.000 butacas dispuestas en el club Atlético Tucumán para presenciar cómodamente el show de "Patito feo" enloquecieron a las 15.14, cuando el presentador inició la cuenta regresiva, que desde las tribunas populares bajó en un agudo conteo hasta cero formado por más de 20.000 voces.
Los padres se pararon sobre las sillas, con los niños en los hombros, forcejearon entre sí y con los policías y el personal de seguridad. Tanto fue el caos, que Leandro (Juan Darthés) tuvo que parar el espectáculo cuando Antonella (Brenda Asnicar) iniciaba su primer baile. Por unos minutos todos se sentaron, pero luego los inconvenientes continuaron hasta el final. Más allá de los problemas, el espectáculo dejó satisfechos a los chicos, y también a algunos padres. "Lo que más me gustó fue cuando Matías (Gastón Sofriti) se besó con Patito (Laura Esquivel)", contó Agostina Gómez, de siete años, mientras bajaba de las tribunas desde donde había visto todo sin complicaciones.
Nancy Fernández y su hija Solana, de dos, vieron el show desde el sector de plateas sin problemas. "Enloquecía con los bailes y las canciones, lo disfrutó muchísimo", aseguró la mujer.
La lluvia, que había llevado a posponer el recital previsto para el viernes a la noche, dio una tregua que duró los 30 primeros minutos de show. Luego, la tenue llovizna que empezó a mojar al público, coincidió con la primera explosión de papelitos plateados que simularon lluvia, y que en otros pasajes del show fueron rojos o multicolores.
Técnicos y asistentes, que habían estado tratando de contener a quienes se quejaban por los inconvenientes en la zona de plateas, tuvieron que ocuparse también de los equipos, que empezaban a mojarse. Los chicos y sus padres sacaron paraguas y pilotines para poder seguir disfrutando del colorido show.
Cuando el concierto terminaba, una hora y 20 minutos después, las gotas eran más espesas y molestas, aunque los chicos bailaron y se amontonaron frente al escenario para tratar de saludar a sus ídolos.
DemorasLa apertura de las puertas se demoró una hora (eso también influyó en el caos posterior), debido a que el elenco, formado por 32 personas, hizo un ensayo general antes de empezar. Cuando las vías de ingreso se habilitaron, una marea de chicos, especialmente nenas vestidas de rosa y disfrazadas como las protagonistas de "Patito feo" (especialmente de las divinas), entró y empezó a teñir de ese color las tribunas y el campo de juego del club Atlético Tucumán.
Sofía Díaz, de cinco años, aseguró que el show fue muy lindo, aunque contó que no pudo bailar porque tuvo que subirse a una silla para poder ver algo.
"Esto es una burla. Vine desde desde Río Seco con cuatro chiquitas, pagamos las entradas más caras, y no tenemos lugar", se quejó María Eugenia Juárez, después de haber discutido con el personal de seguridad para intentar recuperar sus ubicaciones.
Antes del inicio del show, el responsable de la seguridad interna del espectáculo, Augusto Abdala, aseguró que si los padres se controlaban, no habría ningún inconveniente. "Es mucho más tranquilo trabajar en un recital de rock o de otros estilos, pero para adultos, porque cuando la gente viene con chicos complica las cosas, empuja con sus hijos en brazos y exigen cosas que cuando están solos no hacen", dijo, tal vez adelantándose a lo que sucedería luego.
La cuenta regresiva se vivió entre purpurinas
Cientos de nenas, con coloridos disfraces empezaron a llegar alrededor de las 11, a las cercanías del estadio de Atlético. Las divinas y las populares de Tucumán se apuraron para conseguir la mejor ubicación en la cancha.
Alrededor de ellas circulaban los vendedores, que, con vinchas, gorras, sombreros, guantes, chalecos, polleras y hasta alas de mariposa, conquistaban a la chicas que querían parecerse a sus ídolas. Como Anabela, de 13 años, y Florencia, de 11 años, vecinas y amigas desde pequeñas, que lucían sus brillosas vinchas. "Cuando salimos de la casa las vecinas de enfrente nos gritaban: ¡feas! A nosotras no nos importó, por que ellas se quedaban en su casa y nosotras vinimos a ver a Patito", contaron en pose de divinas.
Luján, de 14 años, llegó al mediodía. "Yo pensaba que no se iba hacer; lo suspendieron tantas veces...", señaló. Detrás de ella estaba Micaela con sus tres hermanas. "Esperamos bailar y cantar", dijo.
Momentos clave del espectáculo
Las adolescentes y las niñas en general deliraron con la coreografía de los galancitos del grupo Skratch, que comanda Matías (Gastón Soffriti).
El beso entre Patito (Laura Esquivel) y Matías generó la ovación y el griterío más fuerte de todo el espectáculo. Los chicos festejaron ese encuentro.
Cuando Juan Darthés cantó una canción romántica, luego de reconocer a Patito como su hija, las madres enloquecieron con el maduro galán televisivo.
Repudios y alegrías
DESCONTENTO. A Micaela Salseado le pareció hermoso el show aunque no puedo verlo bien. "Entre la lluvia, los paraguas y las personas que estaban paradas en las sillas, no podía ver nada. Directamente escuchaba", dijo.
EMOCIONADA. A Isabel Britos le encantó el show. "Estuvo muy lindo cuando empezaron a bailar y a cantar. Me gustaría volver a verlo", comentó.
FALTA DE RESPETO. Andrea López se trasladó de un lado al otro con sus dos hijas, ya que no podía ver en el sector campo del estadio. "Darthés pidió por favor que se sentaran y nadie lo hizo. La gente no tiene respeto. Había muchos chicos que lloraban por que no podía ver. Es una vergüenza", señaló.
DESESPERADOS. Mientras muchos chicos lloraron desconsoladamente porque no podían ver bien, varios padres trasladaron sillas hasta los bordes del vallado para que pudieran hacerlo. Eso hizo que quienes estaban atrás, tuvieran más problemas todavía para disfrutar del espectáculo.