28 Marzo 2008 Seguir en 
CONCEPCION.- Julio Alberto “Pelusa” Tolosa tuvo más problemas con las fuertes medidas de seguridad que ordenaron los jueces que con las pruebas en su contra al comenzar el juicio por un atraco perpetrado hace tres años. A pesar de ocupar el centro de la atención por su probada peligrosidad y por cargar sobre sus espaldas con el crimen del remisero Luis Cisterna, “Pelusa” logró mantenerse alejado del foco de las acusaciones. Mientras el nerviosismo por un posible intento de fuga dominaba la sala de audiencias, Tolosa se mantuvo tranquilo.
El 22 de diciembre de 2005, dos hombres ingresaron en la agencia de quiniela Nº 54, en Río Seco, mientras un tercero los esperaba en una camioneta Fiorino blanca. Uno de los delincuentes despojó de su pistola reglamentaria al oficial Roberto Ocampo mientras que el otro, encañonando a una de las dos empleadas, revisó todo el local. Los ladrones se apropiaron de $ 1.300, de un celular y de boletas ganadoras, y luego escaparon en la camioneta.
A juicio, además de Tolosa, llegaron Jorge Nacif y Diego “Barakus” Serrano. El mismo día del hecho se secuestró la camioneta en la que se encontraron las huellas de Serrano y de Tolosa. También se halló una pistola calibre 22 y un teléfono celular.
Ante los miembros de la Sala II de la Cámara Penal del Centro Judicial de Concepción, Diego Vital Graneros, Carlos Rolando Meschwitz y Carlos Jesús Pellegri, cada uno de los tres acusados defendió su inocencia, negando haber participado del asalto. La fiscalía de Cámara, a cargo de Horacio Astorga, contaba con los testimonios de las empleadas de la agencia y el del oficial Ocampo. Sin embargo, Deolinda Ochoa, una de las testigos, no pudo identificar a ninguno de los acusados. “Pasó mucho tiempo, no recuerdo mucho. Además pasó todo muy rápido”, dijo la joven. Ante esto, los jueces le recordaron que, durante la investigación, ella había reconocido a Tolosa como partícipe del atraco. “Yo en ese momento dije ‘creo’, porque era el más parecido. Pero no pude asegurarlo, y ahora tampoco”, se defendió la mujer, quien se mostró nerviosa en varios pasajes del juicio.
Presuntas contradicciones
Ocampo, por su parte, no dudó en señalar a Nacif como uno de los partícipes del asalto. Sin embargo el defensor del acusado, Raúl Tejerizo, dijo que el policía había incurrido en varias contradicciones.
Cuando Tolosa se paró delante de los jueces negó haber sido autor del asalto y dijo que desconocía a los coimputados. Con voz pausada y tono seguro dio su versión. “Cuando esto pasó yo estaba en Tintina, en Santiago del Estero, trabajando en una finca. Volví a Tucumán en enero del 2006. Quería ver a mis hijos y, como la Policía me estaba buscando por todos lados, me quedé en una finca en Las Mesadas. Yo cuidaba el lugar y sólo salía a la ruta a recibir la comida que me mandaba el dueño, que nunca supe quién era. Cuando los policías me detuvieron, me llevaron a la comisaría de Famaillá y me pegaron”, afirmó el homicida. Tolosa, que está condenado a reclusión perpetua, se mostró seguro durante todo su relato.
Para Roberto Flores, abogado de Tolosa, esta es una causa orquestada en contra de su cliente. “Dio datos de dónde se encontraba y el motivo por el cual sus huellas estaban en el vehículo (dijo que la Policía las había plantado). Tolosa era el hombre a acusar; pudieron probarle otros delitos. Cuando se escapó no hubo violencia física, no se le pudo endilgar cuatrerismo y armarle esta causa era una oportunidad muy buena. Ninguno de los testigos lo reconoce como partícipe del asalto”, dijo Flores.
El juicio continuará el 8 de abril.
El 22 de diciembre de 2005, dos hombres ingresaron en la agencia de quiniela Nº 54, en Río Seco, mientras un tercero los esperaba en una camioneta Fiorino blanca. Uno de los delincuentes despojó de su pistola reglamentaria al oficial Roberto Ocampo mientras que el otro, encañonando a una de las dos empleadas, revisó todo el local. Los ladrones se apropiaron de $ 1.300, de un celular y de boletas ganadoras, y luego escaparon en la camioneta.
A juicio, además de Tolosa, llegaron Jorge Nacif y Diego “Barakus” Serrano. El mismo día del hecho se secuestró la camioneta en la que se encontraron las huellas de Serrano y de Tolosa. También se halló una pistola calibre 22 y un teléfono celular.
Ante los miembros de la Sala II de la Cámara Penal del Centro Judicial de Concepción, Diego Vital Graneros, Carlos Rolando Meschwitz y Carlos Jesús Pellegri, cada uno de los tres acusados defendió su inocencia, negando haber participado del asalto. La fiscalía de Cámara, a cargo de Horacio Astorga, contaba con los testimonios de las empleadas de la agencia y el del oficial Ocampo. Sin embargo, Deolinda Ochoa, una de las testigos, no pudo identificar a ninguno de los acusados. “Pasó mucho tiempo, no recuerdo mucho. Además pasó todo muy rápido”, dijo la joven. Ante esto, los jueces le recordaron que, durante la investigación, ella había reconocido a Tolosa como partícipe del atraco. “Yo en ese momento dije ‘creo’, porque era el más parecido. Pero no pude asegurarlo, y ahora tampoco”, se defendió la mujer, quien se mostró nerviosa en varios pasajes del juicio.
Presuntas contradicciones
Ocampo, por su parte, no dudó en señalar a Nacif como uno de los partícipes del asalto. Sin embargo el defensor del acusado, Raúl Tejerizo, dijo que el policía había incurrido en varias contradicciones.
Cuando Tolosa se paró delante de los jueces negó haber sido autor del asalto y dijo que desconocía a los coimputados. Con voz pausada y tono seguro dio su versión. “Cuando esto pasó yo estaba en Tintina, en Santiago del Estero, trabajando en una finca. Volví a Tucumán en enero del 2006. Quería ver a mis hijos y, como la Policía me estaba buscando por todos lados, me quedé en una finca en Las Mesadas. Yo cuidaba el lugar y sólo salía a la ruta a recibir la comida que me mandaba el dueño, que nunca supe quién era. Cuando los policías me detuvieron, me llevaron a la comisaría de Famaillá y me pegaron”, afirmó el homicida. Tolosa, que está condenado a reclusión perpetua, se mostró seguro durante todo su relato.
Para Roberto Flores, abogado de Tolosa, esta es una causa orquestada en contra de su cliente. “Dio datos de dónde se encontraba y el motivo por el cual sus huellas estaban en el vehículo (dijo que la Policía las había plantado). Tolosa era el hombre a acusar; pudieron probarle otros delitos. Cuando se escapó no hubo violencia física, no se le pudo endilgar cuatrerismo y armarle esta causa era una oportunidad muy buena. Ninguno de los testigos lo reconoce como partícipe del asalto”, dijo Flores.
El juicio continuará el 8 de abril.
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