BEIJING.- Luego de producir un “apagón informativo” en el portal de videos YouTube y en el buscador de noticias de Google, la televisión china difundió ayer un programa especial de 15 minutos sobre la violencia en el Tíbet, que mostraba a monjes y a grupos de alborotadores vagando por la capital, Lhasa, y sostenía que el líder espiritual tibetano Dalai Lama estaba detrás de los incidentes.
Las autoridades de Beijing aplicaron una verdadera “muralla cibernética” para que los usuarios no contemplaran las imágenes que estaban llegando de Lhasa. En cambio, emitió este programa simultáneamente en sus canales en español, francés, chino e inglés, en una clara señal de que estaba destinado a audiencias extranjeras.
Compuesto principalmente de imágenes ya emitidas, el documental mostraba a alborotadores atacando comercios, agrediendo a personas y enfrentándose a las fuerzas de seguridad.
El detonante
Asimismo, explicaba que 156 manifestantes se entregaron y acusaba a los monjes de haber iniciado los incidentes al atacar con piedras a policías en las inmediaciones de un templo de la capital de Tíbet. Sin embargo, varios grupos de defensa de los tibetanos sostienen que el detonante de la violencia fue la represión con gases lacrimógenos de las manifestaciones pacíficas que protagonizaron los monjes hace 11 días, en conmemoración del fallido levantamiento contra China de 1959.
El programa no mencionaba esos acontecimientos y presentaba el sufrimiento de los vecinos chinos y a unas fuerzas del orden respondiendo con moderación las manifestaciones. “En la respuesta a los incidentes, las fuerzas del orden ejercieron la máxima contención; no usaron armas letales, aunque sus vidas corrían peligro”, decía el narrador del programa. Además, insistía en que existen pruebas de sobra de que el Dalai Lama orquestó las protestas, pero hasta el momento no mostró ninguna de dichas evidencias.
Anoche, por primera vez, la agencia oficial china admitió que la Policía disparó contra revoltosos, aunque alegó defensa propia.
Un vasto mercado
Según un corresponsal de ABC, el régimen comunista ha perfeccionado la “muralla cibernética” en connivencia con Microsoft, Google, Yahoo y otras importantes firmas tecnológicas. “A cambio de no renunciar al vasto mercado chino de 210 millones de usuarios -Estados Unidos cuenta con 216 millones de internautas-, dichas compañías se pliegan a las exigencias de Beijing y aceptan filtrar los contenidos y palabras vetados por el Gobierno”, escribió el corresponsal. Desde enero rige una nueva ley que limita aún más la difusión de videos en populares portales chinos. (AFP-NA)El estallido de violencia se produjo hace 11 días. Un programa especial de 15 minutos. El gobierno sigue culpando al Dalai Lama