16 Marzo 2008 Seguir en 
Tras la conversión fallada por los santafesinos, el pitazo sonó y la alegría se desató en el plantel “naranja”. De ahí en más, todos fueron abrazos y felicitaciones para los tucumanos, que dieron un gran paso hacia el título. “Se jugó un gran partido. Hubo una excelente conexión entre los forwards y los tres cuartos y a partir de ahí marcamos una gran diferencia”, destacó el apertura Diego Mas.
Por su parte, Juan Pablo Lagarrigue valoró la victoria y destacó la campaña del seleccionado en esta parte del campeonato: “es impresionante haber convertido más de 30 puntos en los tres partidos”. Sin embargo, el segunda línea no se duerme en los laureles y avisa: “aún no conseguimos nada. Ahora tenemos que seguir trabajando con la humildad de siempre para llegar en la mejor forma al partido semifinal”.
Entre saludos de amigos y compañeros, Aníbal Terán también dejó conceptos para LA GACETA. “Era un partido muy duro, pero lo definimos en los primeros 10 minutos y eso los sorprendió”, destacó. A pesar de la gran tarea realizada, el wing cree que hay detalles que retocar de cara a las instancias finales del Argentino: “hay que mejorar en el control de la pelota; además tenemos que ser más pacientes a la hora de definir, porque cometimos varios errores en ese aspecto. De todos modos, creo que estamos en el buen camino”.
El hooker Juan Avila, que ingresó en la etapa final, destacó: “demostramos que estamos muy bien y que podemos llegar lejos”.
Los técnicos quedaron conformes pero piensan que Tucumán puede dar más. “El equipo estuvo sólido en los 80 minutos. Lo importante es que se buscó darles velocidad a nuestros movimientos. Por momentos no tuvimos un buen control de pelota, pero sí las intenciones de jugar. Estuvieron muy concentrados. Ahora sólo resta pensar en Córdoba y nada más”, señaló Ricardo Le Fort.
“Se observaron aspectos interesantes en el juego siempre partiendo de una buena defensa. Es una de las virtudes que debemos mantener. Tuvimos variantes con jugadores que circularon todo el ancho de la cancha y desplegaron un buen rugby. Pero también hubo errores en algunos intentos de ataque”, comentó Alejandro Molinuevo.
No sólo scrum y maul es Tucumán. La evolución de su juego quedó demostrada en el último partido. Los forwards imponen su dureza para someter al rival y, de ahí en más, habilitar a sus tres cuartos. Esto ocurrió en el partido contra Santa Fe: los backs fueron los protagonistas, y se mostraron dúctiles en el manejo de la pelota y capaces de crear y utilizar los espacios en el momento justo. En los últimos partidos ya se vislumbraba un cambio. Primero fueron duros en la marca, pero a la hora de usar el desequilibrio o la determinación de atacar aparecían las imprecisiones. Contra Santa Fe fue distinto, y el público, con aplausos, lo subrayó. Tres puntos claves rubrican el rendimiento de los backs. Primero, la actitud que siempre tienen. Segundo, utilizaron el mejor procedimiento para ejecutar la velocidad. Tercero, es evidente que con el correr de los partidos muestran un mayor entendimiento del juego. Por eso, a la hora de marcar puntos parecieron de fácil concepción, sin embargo no fue casualidad ver a algunos de ellos con mucho convencimiento y concentración durante los 80 minutos de juego, no dejando jugar al rival; como si hubieran estado perdiendo. Y eso es bueno.
Por su parte, Juan Pablo Lagarrigue valoró la victoria y destacó la campaña del seleccionado en esta parte del campeonato: “es impresionante haber convertido más de 30 puntos en los tres partidos”. Sin embargo, el segunda línea no se duerme en los laureles y avisa: “aún no conseguimos nada. Ahora tenemos que seguir trabajando con la humildad de siempre para llegar en la mejor forma al partido semifinal”.
Entre saludos de amigos y compañeros, Aníbal Terán también dejó conceptos para LA GACETA. “Era un partido muy duro, pero lo definimos en los primeros 10 minutos y eso los sorprendió”, destacó. A pesar de la gran tarea realizada, el wing cree que hay detalles que retocar de cara a las instancias finales del Argentino: “hay que mejorar en el control de la pelota; además tenemos que ser más pacientes a la hora de definir, porque cometimos varios errores en ese aspecto. De todos modos, creo que estamos en el buen camino”.
El hooker Juan Avila, que ingresó en la etapa final, destacó: “demostramos que estamos muy bien y que podemos llegar lejos”.
Los entrenadores ya piensan en Córdoba
Los técnicos quedaron conformes pero piensan que Tucumán puede dar más. “El equipo estuvo sólido en los 80 minutos. Lo importante es que se buscó darles velocidad a nuestros movimientos. Por momentos no tuvimos un buen control de pelota, pero sí las intenciones de jugar. Estuvieron muy concentrados. Ahora sólo resta pensar en Córdoba y nada más”, señaló Ricardo Le Fort.
“Se observaron aspectos interesantes en el juego siempre partiendo de una buena defensa. Es una de las virtudes que debemos mantener. Tuvimos variantes con jugadores que circularon todo el ancho de la cancha y desplegaron un buen rugby. Pero también hubo errores en algunos intentos de ataque”, comentó Alejandro Molinuevo.
ANALISIS
Por: Manuel R. Cardozo - Redacción LAGACETA - mcardozo@lagaceta.com.ar
Los backs también juegan
Por: Manuel R. Cardozo - Redacción LAGACETA - mcardozo@lagaceta.com.ar
Los backs también juegan
No sólo scrum y maul es Tucumán. La evolución de su juego quedó demostrada en el último partido. Los forwards imponen su dureza para someter al rival y, de ahí en más, habilitar a sus tres cuartos. Esto ocurrió en el partido contra Santa Fe: los backs fueron los protagonistas, y se mostraron dúctiles en el manejo de la pelota y capaces de crear y utilizar los espacios en el momento justo. En los últimos partidos ya se vislumbraba un cambio. Primero fueron duros en la marca, pero a la hora de usar el desequilibrio o la determinación de atacar aparecían las imprecisiones. Contra Santa Fe fue distinto, y el público, con aplausos, lo subrayó. Tres puntos claves rubrican el rendimiento de los backs. Primero, la actitud que siempre tienen. Segundo, utilizaron el mejor procedimiento para ejecutar la velocidad. Tercero, es evidente que con el correr de los partidos muestran un mayor entendimiento del juego. Por eso, a la hora de marcar puntos parecieron de fácil concepción, sin embargo no fue casualidad ver a algunos de ellos con mucho convencimiento y concentración durante los 80 minutos de juego, no dejando jugar al rival; como si hubieran estado perdiendo. Y eso es bueno.










