12 Marzo 2008 Seguir en 
“Bajá la cabeza y no nos mirés a la cara, si no, te hacemos boleta”. Esa fue la amenaza que recibió Pablo Agliano, de 25 años, cuando se encontraba atendiendo un drugstore ubicado en Avenida Aconquija al 300, en Yerba Buena. Los delincuentes robaron $ 850 y gran cantidad de tarjetas telefónicas que había en la caja registradora
El atraco fue perpetrado el domingo, a las 22, cuando Agliano se disponía a cerrar el local. En esos momentos, justo cuando decenas de automovilistas circulaban por la avenida, el dueño fue abordado por los ladrones y nadie pudo evitar que escaparan con el botín.
“Es evidente que estudiaron cada uno de los pasos. Nosotros pagamos a un guardia para que vigile, pero ese día cumplió años, entonces no fue a trabajar”, explicó Susana Carrizo, madre del dueño, que agregó: “mi hijo ya había guardado las sillas y las mesas. Estaba a punto de cerrar las rejas cuando los hombres lo sorprendieron de atrás. Lo amenazaron de muerte. Entonces, uno de los ladrones sacó la plata que tenía en la caja y las tarjetas de teléfono”. “Fue en un segundo; ni siquiera pudo ver si estaban armados. Lo que sí nos dijo fue que parecían ladrones profesionales”, expresó.
Luego de hacerse con el botín los ladrones salieron corriendo y escaparon en un auto que habían estacionado a los pocos metros del quiosco.
Liliana Argañaraz, vecina de Carrizo, escuchó que sus perros ladraban y, al salir para ver qué pasaba, vio que los dos asaltantes subían a un auto blanco.
Carrizo recordó que no es la primera vez que sufre este tipo de atracos ya que en julio del año pasado la empleada fue asaltada por delincuentes armados que sustrajeron $ 250 y varios objetos de valor que había en una caja.
“Desde que nos asaltaron pusimos vigilancia, pero lo mismo hace falta que la Policía patrulle la zona. No es la salvación pero es un freno para los ladrones. Muy pocas veces se ve que los policías cuiden esta zona”, concluyó la mujer.
El atraco fue perpetrado el domingo, a las 22, cuando Agliano se disponía a cerrar el local. En esos momentos, justo cuando decenas de automovilistas circulaban por la avenida, el dueño fue abordado por los ladrones y nadie pudo evitar que escaparan con el botín.
“Es evidente que estudiaron cada uno de los pasos. Nosotros pagamos a un guardia para que vigile, pero ese día cumplió años, entonces no fue a trabajar”, explicó Susana Carrizo, madre del dueño, que agregó: “mi hijo ya había guardado las sillas y las mesas. Estaba a punto de cerrar las rejas cuando los hombres lo sorprendieron de atrás. Lo amenazaron de muerte. Entonces, uno de los ladrones sacó la plata que tenía en la caja y las tarjetas de teléfono”. “Fue en un segundo; ni siquiera pudo ver si estaban armados. Lo que sí nos dijo fue que parecían ladrones profesionales”, expresó.
Luego de hacerse con el botín los ladrones salieron corriendo y escaparon en un auto que habían estacionado a los pocos metros del quiosco.
Liliana Argañaraz, vecina de Carrizo, escuchó que sus perros ladraban y, al salir para ver qué pasaba, vio que los dos asaltantes subían a un auto blanco.
Carrizo recordó que no es la primera vez que sufre este tipo de atracos ya que en julio del año pasado la empleada fue asaltada por delincuentes armados que sustrajeron $ 250 y varios objetos de valor que había en una caja.
“Desde que nos asaltaron pusimos vigilancia, pero lo mismo hace falta que la Policía patrulle la zona. No es la salvación pero es un freno para los ladrones. Muy pocas veces se ve que los policías cuiden esta zona”, concluyó la mujer.
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