26 Febrero 2008 Seguir en 
Tres exposiciones fotográficas se inaugurarán esta noche, a las 20.30, en el MUNT (en San Martín 1.545), con las que quedará abierta la temporada de muestras en el circuito institucional tucumano.
"Testigos y testimonios" está conformada por "Retratos y paisajes", obras de Roberto Córdoba, curada por Facundo Albornoz; "El disfraz y su función simbólica", curada por Marcela Alonso y "Fotografía de difuntos", por Darío Albornoz.
Los registros de Córdoba exhiben el estilo del período del auge del fotoclubismo en el país, entre los años 60 y 80 del siglo pasado, etapa durante la cual la forma cuadro introduce la fotografía en el ámbito de los museos a través de muestras y exposiciones de diferentes fotógrafos. De este modo, adquiere un estatus institucional conferido generalmente por el valor del ámbito en que es expuesta. "La muestra fotográfica de los disfraces supone un aporte fundamental desde el punto de vista cultural, etnográfico y sentimental, una muestra que desde la visión de 17 fotografías de diferentes diseños de disfraces en distintos períodos, glosa la historia de los valores aspiracionales y estereotipos de la sociedad tucumana depositados en el disfraz de cada uno de estos niños", comenta Marcela Alonso.
Recorrido
La muestra "Fotografía de difuntos", ofrece algunas de las imágenes que abordan los primeros momentos de la fotografía, hasta un autorretrato muy actual, y recorren, en parte, el camino que la fotografía de difuntos hizo a lo largo de sus 169 años de existencia.
"Desde el siglo XIX, cuando la muerte acompañaba a cada una de las enfermedades que aquejaban al hombre, hasta hoy, cuando la muerte es una idea que no aceptamos, y la reemplazamos con el concepto de enfermedad. Mas no es una cuestión técnica la que nos ocupa, sino el sentido que la muerte tiene para la vida. La fotografía, junto a otras artes, se ha ocupado de mirar la muerte a los ojos, sin sentimientos ni objeciones morales. La fotografía ha testimoniando lo que, como cultura y moral social, la muerte significa en cada uno de nosotros. Sin duda, la muerte que vemos a cada instante, hoy es violenta, en accidentes o asesinatos. A pesar de ello, es hoy y siempre el presente continuo de nuestras vidas", reflexiona en un interesante texto Darío Albornoz.
"Testigos y testimonios" está conformada por "Retratos y paisajes", obras de Roberto Córdoba, curada por Facundo Albornoz; "El disfraz y su función simbólica", curada por Marcela Alonso y "Fotografía de difuntos", por Darío Albornoz.
Los registros de Córdoba exhiben el estilo del período del auge del fotoclubismo en el país, entre los años 60 y 80 del siglo pasado, etapa durante la cual la forma cuadro introduce la fotografía en el ámbito de los museos a través de muestras y exposiciones de diferentes fotógrafos. De este modo, adquiere un estatus institucional conferido generalmente por el valor del ámbito en que es expuesta. "La muestra fotográfica de los disfraces supone un aporte fundamental desde el punto de vista cultural, etnográfico y sentimental, una muestra que desde la visión de 17 fotografías de diferentes diseños de disfraces en distintos períodos, glosa la historia de los valores aspiracionales y estereotipos de la sociedad tucumana depositados en el disfraz de cada uno de estos niños", comenta Marcela Alonso.
Recorrido
La muestra "Fotografía de difuntos", ofrece algunas de las imágenes que abordan los primeros momentos de la fotografía, hasta un autorretrato muy actual, y recorren, en parte, el camino que la fotografía de difuntos hizo a lo largo de sus 169 años de existencia.
"Desde el siglo XIX, cuando la muerte acompañaba a cada una de las enfermedades que aquejaban al hombre, hasta hoy, cuando la muerte es una idea que no aceptamos, y la reemplazamos con el concepto de enfermedad. Mas no es una cuestión técnica la que nos ocupa, sino el sentido que la muerte tiene para la vida. La fotografía, junto a otras artes, se ha ocupado de mirar la muerte a los ojos, sin sentimientos ni objeciones morales. La fotografía ha testimoniando lo que, como cultura y moral social, la muerte significa en cada uno de nosotros. Sin duda, la muerte que vemos a cada instante, hoy es violenta, en accidentes o asesinatos. A pesar de ello, es hoy y siempre el presente continuo de nuestras vidas", reflexiona en un interesante texto Darío Albornoz.







