Con la mejor onda, ultimó detalles y firmó autógrafos

25 Febrero 2008
No eran todavía las 18, y el Ballet del Mercosur (del cual Maximiliano Guerra es director, coreógrafo y primer bailarín) ya se encontraba llenando el escenario de vueltas y piruetas en un ambiente relajado, a pesar de los nervios típicos del último ensayo. Mientras algunos curiosos se acercaban para vivir los últimos preparativos de “Más Argentino”, llegó el artista, acompañado por su esposa y por miembros de la organización.
Las horas previas al arribo a Tucumán habían sido más que difíciles, entre vuelos demorados y pocas horas de sueño. Sin embargo, “Maxi” (como era llamado, cariñosamente, por algunas admiradoras que se habían arrimado a él), accedió a dar besos, a firmar autógrafos y a posar para las fotos antes de hacerse cargo de los detalles del show.
Quiso verificar todo personalmente: sonido, luces, iluminación. Nada podía salir mal. “Lo que más nos cautiva es su simpatía... eso lo hace diferente de muchos artistas”, exclamó Edith Albornoz, luego de saludar al ídolo.

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