20 Febrero 2008 Seguir en 
LONDRES.- Dos mujeres sentadas en un café. Silencio. Miradas perdidas en el vacío. Son madre e hija, pero hace muy poco que lo saben. Frente a ellas, dos tazas de té intactas. La cámara tranquila, inmóvil. No hay dramatismo exagerado ni despliegue técnico.
En las películas de Mike Leigh, los personajes hablan por sí mismos y arrastran a los espectadores a un abismo humano de tristeza, frustración y soledad. En películas mayormente silenciosas y lentas como “Secretos y mentiras”, el director de cine y teatro británico suele contar la desolada vida cotidiana de la gente común.
Leigh cumple hoy 65 años. Poco antes de su cumpleaños, su última actriz protagónica, Sally Hawkins, le dedicó el sábado el Oso de Plata a la mejor interpretación femenina que recibió por “Happy-Go-Lucky”. La comedia de Leigh fue una de las favoritas de la pasada edición del Festival de Berlín.
Junto a directores como Ken Loach o Stephen Frears, Leigh es uno de los grandes representantes de cine de autor británico conocido como “New british cinema”, que se centra en la realidad social de las personas de la clase trabajadora o media británica. “Me propuse la tarea de hacer películas extraordinarias sobre la vida común”, señaló Leigh en una ocasión. “Todas mis películas giran en torno de la cuestión de cómo se comporta un individuo en la sociedad”.
Al británico nunca le importó el brillo y el glamour de Hollywood. “Filmo películas sobre el mundo verdadero, tal como es. Si tuviera que elegir entre Hollywood o clavos en mis ojos, elegiría los clavos”.
De todas maneras, le hubiera gustado ganar un Oscar por su drama social “Secretos y mentiras”, la cinta sobre la búsqueda que hace una hija adoptiva de su madre, que obtuvo dos nominaciones en 1997. Tampoco el elogiado drama sobre el aborto “Vera Drake” (2004) ni la cinta “Topsy-Turvy” (1999) fueron premiados con el Oscar.
En cambio, Leigh obtuvo en 1996 con “Secretos y mentiras” la Palma de Oro en Cannes y, en 2004, el León de Oro en Venecia por “Vera Drake”.
La predilección de Leigh por la vida de la clase obrera también es consecuencia de su origen. Nació en 1943 en la zona obrera de Salford, al oeste de Manchester, en el seno de una familia judía.(DPA)
En las películas de Mike Leigh, los personajes hablan por sí mismos y arrastran a los espectadores a un abismo humano de tristeza, frustración y soledad. En películas mayormente silenciosas y lentas como “Secretos y mentiras”, el director de cine y teatro británico suele contar la desolada vida cotidiana de la gente común.
Leigh cumple hoy 65 años. Poco antes de su cumpleaños, su última actriz protagónica, Sally Hawkins, le dedicó el sábado el Oso de Plata a la mejor interpretación femenina que recibió por “Happy-Go-Lucky”. La comedia de Leigh fue una de las favoritas de la pasada edición del Festival de Berlín.
Junto a directores como Ken Loach o Stephen Frears, Leigh es uno de los grandes representantes de cine de autor británico conocido como “New british cinema”, que se centra en la realidad social de las personas de la clase trabajadora o media británica. “Me propuse la tarea de hacer películas extraordinarias sobre la vida común”, señaló Leigh en una ocasión. “Todas mis películas giran en torno de la cuestión de cómo se comporta un individuo en la sociedad”.
Al británico nunca le importó el brillo y el glamour de Hollywood. “Filmo películas sobre el mundo verdadero, tal como es. Si tuviera que elegir entre Hollywood o clavos en mis ojos, elegiría los clavos”.
De todas maneras, le hubiera gustado ganar un Oscar por su drama social “Secretos y mentiras”, la cinta sobre la búsqueda que hace una hija adoptiva de su madre, que obtuvo dos nominaciones en 1997. Tampoco el elogiado drama sobre el aborto “Vera Drake” (2004) ni la cinta “Topsy-Turvy” (1999) fueron premiados con el Oscar.
En cambio, Leigh obtuvo en 1996 con “Secretos y mentiras” la Palma de Oro en Cannes y, en 2004, el León de Oro en Venecia por “Vera Drake”.
La predilección de Leigh por la vida de la clase obrera también es consecuencia de su origen. Nació en 1943 en la zona obrera de Salford, al oeste de Manchester, en el seno de una familia judía.(DPA)







