12 Abril 2002 Seguir en 
Los dos primeros allanamientos realizados en la investigación sobre las "cuevas" que cambian dinero y títulos en Tucumán dieron resultados sorprendentes. Una pertenece a Pedro Pascual Iriarte, un hombre que dice ser empleado en Rentas y que hasta hace pocos días trabajó en la Secretaría General de la Gobernación. El otro local sería de Roberto Sagra, empresario que está a cargo del bingo de calle Maipú al 500 y que también fue concesionario del estacionamiento pagado en las calles de la capital.
El fiscal anticorrupción, Esteban Jerez, investiga si en algunas casas de cambio se opera con fondos que la nación envió a la provincia en concepto de coparticipación. De acuerdo con la denuncia de los legisladores radicales José Ascárate y Nora Vázquez de Argiró, con ese dinero (que debería ser utilizado en la Operatoria FET de canje de bonos) se estaría cambiando los bocade a los tucumanos, que pierden entre un 9 y un 15% para conseguir efectivo.
El primero de los allanamientos se desarrolló en un local de Laprida 127, de Iriarte. El otro procedimiento se realizó en un local de Maipú 43. El empresario Sagra, presente durante el operativo, habría dicho ser dueño del local, aunque luego habría afirmado que su primo, Juan Oliva, era el propietario. También se encontraban allí el abogado de ambos, Nicanor Rodríguez del Busto y el contador Carlos Alberto Mirra. No trascendieron mayores detalles de los resultados obtenidos porque, según lo anunció Jerez, se decidió aplicar el secreto de sumario a la causa.
Sin embargo, se supo que el funcionario judicial secuestró documentación de movimientos de dinero de los establecimientos para avanzar en la investigación.
Además se dejó constancia de que en la primera de las "cuevas" allanadas se habrían encontrado $12.000, mientras que en la segunda se habrían contabilizado por lo menos $200.000 en títulos públicos, pesos en efectivo y dólares. En la primera "cueva", Jerez y el personal de la Brigada de Investigaciones al mando del comisario Jesús Brito, tuvieron que trabajar con linternas, ya que el local tenía cortado el servicio de energía eléctrica. Para terminar con el allanamiento del segundo local, se tuvo que contratar a un cerrajero para que se pudiera abrir la caja fuerte, puesto que Iriarte aseguró no tener la llave en ese momento. Las fuentes de tribunales confirmaron que habrá nuevos allanamientos.
Sorprendido in fraganti
Su rostro tenía el mismo color que el de una hoja de papel. Ignacio, estudiante universitario, no se le ocurrió mejor idea que ingresar a la cueva de Laprida primera cuadra a realizar una transacción en pleno procedimiento. Se desocupó recién cuando finalizó el allanamiento y, según los efectivos policiales, quedó afectado como testigo. "Lo único que te puedo decir es que me explicaron que se trataba de un operativo por el canje ilegal de bonos. La verdad es que me llevé una desagradable sorpresa", explicó antes de salir corriendo por la calle.
Una cuota de humor y otra de curiosidad en el centro
"Esto no está penado, ni es usura" dijo el responsable de un local.
"¿Qué pasa aquí, señor?". "¿Robaron en esta casa de cambio?". "¿Trabajarán esta tarde?". Estas fueron algunas de las preguntas que le hicieron a LA GACETA los transeúntes que descubrían que en ese momento se desarrollaba un operativo. "Era hora de que hicieran algo con estos negocios porque lo único que hacen es ganar dinero con los sueldos de los más pobres", argumentó María Lucía Heredia, una jubilada que preguntó qué pasaba en Laprida 127.
Otros, en cambio, prefirieron aportarle una cuota de humor a la situación. Por ejemplo, un señor pasó maullando por la casa de canje demostrando cuál era su opinión sobre las personas que se dedican a esta polémica actividad.
Diferente humor
Los propietarios y empleados de las "cuevas" allanadas no mostraron tener el mismo humor. Por ejemplo, el personal de vigilancia del local de Maipú 43 hizo hasta lo imposible para que camarógrafos y fotógrafos no pudieran registrar la escena. Pero para los clientes hubo un trato "diferencial". Con una enorme sonrisa dibujada en su rostro, les explicaban que el local estaba cerrado, pero que a partir de las 16 las puertas se reabrirían sin ningún tipo de problemas. Claro que jamás les comentaron por qué habían detenido las operaciones.
Y alguien que ante LA GACETA se identificó como "empleado" del negocio de Laprida 127, dijo que era un operativo de rutina. "Caen todos los días la DGI, Rentas, la Municipalidad", contó. "no sé qué quieren inventar. Nosotros sacamos el 12 por ciento y compramos al 10%. Ganamos el 2%. Eso no está penado ni es usura. Allanarnos no es la solución. La solución es que pongan plata y que terminen con el corralito", añadió.
Contradicciones oficiales por la actividad de un cambista
Pedro Pascual Iriarte dice ser empleado en la Dirección de Rentas.
¿Quién es Pedro Pascual Iriarte? Ante el fiscal anticorrupción, Esteban Jerez, el dueño del negocio de Laprida 127 dijo que trabaja en la Dirección General de Rentas (que está a cargo de Oscar Fiorito) y que fue empleado de la secretaría General de la Gobernación que conduce José Alberto Cúneo Vergés.
"A Iriarte lo conozco hace mucho. Me colaboraba en la secretaría general de la Gobernación en el área social", dijo Cúneo Vergés. "Pero cuando llegaron estos rumores de funcionarios que tenían casas de cambio, se le pidió la renuncia. La presentó el 27 de marzo y se la aceptamos dos o tres días después, precisamente porque la relación era limitada a políticas de trabajo y no tenía nada que ver con la actividad comercial de él", añadió.
Cabe destacar que la denuncia de los legisladores José Ascárate y Nora Vázquez de Argiró sobre presuntos negocios ilegales con compra y venta de bonos fue presentada el 2 de abril, poco después de la aceptación de la renuncia a Iriarte. "Tengo la absoluta tranquilidad de conciencia de que el allanamiento del fiscal no tiene que ver con las tareas que tenemos en la Secretaría General de la Gobernación", opinó Cúneo Vergés. "le pedimos prudencia, el tiempo le va a demostrar que tengo razón", le dijo al periodista de LA GACETA sobre la noticia.
La figura de Iriarte también generó escozor en Rentas. "Conozco dos personas con ese apellido y una está trabajando en Rentas, atendiendo la línea gratuita 0800 de la repartición", dijo Fiorito. "No sé qué grado de vinculación pueden tener entre ellos; por referencia sé que uno de ellos vino un par de veces a hacer gestiones siendo empleado vinculado al secretario general. Desconozco el nombre. Haré las averiguaciones y las gestiones del caso", concluyó.
El fiscal anticorrupción, Esteban Jerez, investiga si en algunas casas de cambio se opera con fondos que la nación envió a la provincia en concepto de coparticipación. De acuerdo con la denuncia de los legisladores radicales José Ascárate y Nora Vázquez de Argiró, con ese dinero (que debería ser utilizado en la Operatoria FET de canje de bonos) se estaría cambiando los bocade a los tucumanos, que pierden entre un 9 y un 15% para conseguir efectivo.
El primero de los allanamientos se desarrolló en un local de Laprida 127, de Iriarte. El otro procedimiento se realizó en un local de Maipú 43. El empresario Sagra, presente durante el operativo, habría dicho ser dueño del local, aunque luego habría afirmado que su primo, Juan Oliva, era el propietario. También se encontraban allí el abogado de ambos, Nicanor Rodríguez del Busto y el contador Carlos Alberto Mirra. No trascendieron mayores detalles de los resultados obtenidos porque, según lo anunció Jerez, se decidió aplicar el secreto de sumario a la causa.
Sin embargo, se supo que el funcionario judicial secuestró documentación de movimientos de dinero de los establecimientos para avanzar en la investigación.
Además se dejó constancia de que en la primera de las "cuevas" allanadas se habrían encontrado $12.000, mientras que en la segunda se habrían contabilizado por lo menos $200.000 en títulos públicos, pesos en efectivo y dólares. En la primera "cueva", Jerez y el personal de la Brigada de Investigaciones al mando del comisario Jesús Brito, tuvieron que trabajar con linternas, ya que el local tenía cortado el servicio de energía eléctrica. Para terminar con el allanamiento del segundo local, se tuvo que contratar a un cerrajero para que se pudiera abrir la caja fuerte, puesto que Iriarte aseguró no tener la llave en ese momento. Las fuentes de tribunales confirmaron que habrá nuevos allanamientos.
Sorprendido in fraganti
Su rostro tenía el mismo color que el de una hoja de papel. Ignacio, estudiante universitario, no se le ocurrió mejor idea que ingresar a la cueva de Laprida primera cuadra a realizar una transacción en pleno procedimiento. Se desocupó recién cuando finalizó el allanamiento y, según los efectivos policiales, quedó afectado como testigo. "Lo único que te puedo decir es que me explicaron que se trataba de un operativo por el canje ilegal de bonos. La verdad es que me llevé una desagradable sorpresa", explicó antes de salir corriendo por la calle.
Una cuota de humor y otra de curiosidad en el centro
"Esto no está penado, ni es usura" dijo el responsable de un local.
"¿Qué pasa aquí, señor?". "¿Robaron en esta casa de cambio?". "¿Trabajarán esta tarde?". Estas fueron algunas de las preguntas que le hicieron a LA GACETA los transeúntes que descubrían que en ese momento se desarrollaba un operativo. "Era hora de que hicieran algo con estos negocios porque lo único que hacen es ganar dinero con los sueldos de los más pobres", argumentó María Lucía Heredia, una jubilada que preguntó qué pasaba en Laprida 127.
Otros, en cambio, prefirieron aportarle una cuota de humor a la situación. Por ejemplo, un señor pasó maullando por la casa de canje demostrando cuál era su opinión sobre las personas que se dedican a esta polémica actividad.
Diferente humor
Los propietarios y empleados de las "cuevas" allanadas no mostraron tener el mismo humor. Por ejemplo, el personal de vigilancia del local de Maipú 43 hizo hasta lo imposible para que camarógrafos y fotógrafos no pudieran registrar la escena. Pero para los clientes hubo un trato "diferencial". Con una enorme sonrisa dibujada en su rostro, les explicaban que el local estaba cerrado, pero que a partir de las 16 las puertas se reabrirían sin ningún tipo de problemas. Claro que jamás les comentaron por qué habían detenido las operaciones.
Y alguien que ante LA GACETA se identificó como "empleado" del negocio de Laprida 127, dijo que era un operativo de rutina. "Caen todos los días la DGI, Rentas, la Municipalidad", contó. "no sé qué quieren inventar. Nosotros sacamos el 12 por ciento y compramos al 10%. Ganamos el 2%. Eso no está penado ni es usura. Allanarnos no es la solución. La solución es que pongan plata y que terminen con el corralito", añadió.
Contradicciones oficiales por la actividad de un cambista
Pedro Pascual Iriarte dice ser empleado en la Dirección de Rentas.
¿Quién es Pedro Pascual Iriarte? Ante el fiscal anticorrupción, Esteban Jerez, el dueño del negocio de Laprida 127 dijo que trabaja en la Dirección General de Rentas (que está a cargo de Oscar Fiorito) y que fue empleado de la secretaría General de la Gobernación que conduce José Alberto Cúneo Vergés.
"A Iriarte lo conozco hace mucho. Me colaboraba en la secretaría general de la Gobernación en el área social", dijo Cúneo Vergés. "Pero cuando llegaron estos rumores de funcionarios que tenían casas de cambio, se le pidió la renuncia. La presentó el 27 de marzo y se la aceptamos dos o tres días después, precisamente porque la relación era limitada a políticas de trabajo y no tenía nada que ver con la actividad comercial de él", añadió.
Cabe destacar que la denuncia de los legisladores José Ascárate y Nora Vázquez de Argiró sobre presuntos negocios ilegales con compra y venta de bonos fue presentada el 2 de abril, poco después de la aceptación de la renuncia a Iriarte. "Tengo la absoluta tranquilidad de conciencia de que el allanamiento del fiscal no tiene que ver con las tareas que tenemos en la Secretaría General de la Gobernación", opinó Cúneo Vergés. "le pedimos prudencia, el tiempo le va a demostrar que tengo razón", le dijo al periodista de LA GACETA sobre la noticia.
La figura de Iriarte también generó escozor en Rentas. "Conozco dos personas con ese apellido y una está trabajando en Rentas, atendiendo la línea gratuita 0800 de la repartición", dijo Fiorito. "No sé qué grado de vinculación pueden tener entre ellos; por referencia sé que uno de ellos vino un par de veces a hacer gestiones siendo empleado vinculado al secretario general. Desconozco el nombre. Haré las averiguaciones y las gestiones del caso", concluyó.







