NEW YORK, Estados Unidos.- Acomodó sus nuevos bucles rubios y mordió la tela rosa. Rozó su desnudez con el lienzo y miró a la cámara con ojos pícaros. El flash se disparó, bajo las mismas manos que hace 46 años, e inmortalizó, como aquella vez, una sensualidad impropia de este planeta.
Lindsay Lohan jugó a ser otra lo que duran diez disparos fotográficos. Y no cualquier otra: tapada sólo con diamantes y finos pañuelos, la joven que se hizo conocida por sus excesos recreó "The last sitting", la última -e histórica- sesión de imágenes de Marilyn Monroe.
Frente a ella, el mismo fotógrafo que captó a "la ambición rubia" en 1962: Bert Stern. Según el artista, el objetivo de la sesión era reflejar una profundidad innata a Lohan que no siempre se observa en las películas para adolescentes que protagoniza.
La actriz agradeció el gesto y dijo que fue todo un honor posar para él. Las imágenes -varias de ellas subidas de tono- saldrán el lunes, en la revista New York Magazine. (Especial)