19 Febrero 2008 Seguir en 
LONDRES.- El ícono del pop Paul McCartney y Heather Mills no llegaron a un acuerdo de divorcio ayer luego de seis días de análisis en la Corte, por lo que un juez decidirá cuánto de la fortuna del ex integrante de Los Beatles recibirá la ex modelo. Aunque hasta ayer los medios televisivos insistían en que se habría concretado un acuerdo multimillonario, lo cierto es que el juez Hugh Bennett informó que todavía no hay nada resuelto.
El magistrado tomará la decisión probablemente dentro de un mes, y la sentencia podría sentar un importante precedente legal para los futuros matrimonios de convivencia breve de los “superricos”.
La fortuna de McCartney se estima en 825 millones de libras (1.600 millones de dólares). Los fallos relacionados con esta clase de riquezas usualmente se dan a conocer públicamente para que sirvan como guía a los abogados de casos de divorcios. Pero las audiencias en el caso McCartney-Mills se realizaron a puertas cerradas y no está claro si la decisión del juez se hará pública.
Mills, de 40 años y cuyo matrimonio con McCartney, de 65, duró menos de cuatro años, despidió a sus abogados y se representó a sí misma en la Corte. El músico, por su parte, fue defendido por el abogado de divorcios millonarios Nicholas Mostyn.
Expertos legales estiman que Mills pretende 50 millones de libras, y que McCartney, uno de los fundadores de Los Beatles, ofrece menos de la mitad de esa suma.
McCartney se casó con Mills en 2002, cuatro años después de que su primera esposa, Linda, murió como consecuencia de un cáncer de mama. La hija de ambos, Beatrice, tiene cuatro años.
Si alguna de las partes cuestiona la decisión judicial, el caso puede ir a la Corte de Apelaciones e incluso a la Cámara de los Lores, la instancia más alta del país.
Pero, en este caso las audiencias serían abiertas, y esto terminaría con la privacidad que tuvieron los litigantes en la alta Corte, donde hasta las ventanas fueron cubiertas para alejar a los curiosos y a las cámaras.
Durante el fin de semana, los diarios londinenses habían informado que McCartney había aprobado el pago de la suma de 55 millones de libras (unos 108 millones de dólares). A cambio, Mills debería firmar un acta de confidencialidad sobre sus años de matrimonio con el ex Beatle. Finalmente, se supo que la información no se ajustaba a la realidad, aunque los números de los que se habla serían los correctos.
Ayer se realizó la última audiencia de esta etapa del proceso, pero McCartney no se presentó: prefirió ensayar para su actuación en la entrega de los premios Brit Awards de la música esta semana. El divorcio debe resolver también sobre la custodia de la hija de ambos.
Se especula con que puede llegar a ser el divorcio más caro de la historia legal de Gran Bretaña, y que podría obligar a McCartney a pagar 60 millones de libras (117 millones de dólares). Sin embargo, los expertos afirman que esto es poco probable, ya que el juez seguramente tomará en cuenta factores como la corta duración del matrimonio y el hecho de que la fortuna de sir Paul fue amasada décadas antes de la unión con Mills. (Reuters y DPA)
El magistrado tomará la decisión probablemente dentro de un mes, y la sentencia podría sentar un importante precedente legal para los futuros matrimonios de convivencia breve de los “superricos”.
La fortuna de McCartney se estima en 825 millones de libras (1.600 millones de dólares). Los fallos relacionados con esta clase de riquezas usualmente se dan a conocer públicamente para que sirvan como guía a los abogados de casos de divorcios. Pero las audiencias en el caso McCartney-Mills se realizaron a puertas cerradas y no está claro si la decisión del juez se hará pública.
Mills, de 40 años y cuyo matrimonio con McCartney, de 65, duró menos de cuatro años, despidió a sus abogados y se representó a sí misma en la Corte. El músico, por su parte, fue defendido por el abogado de divorcios millonarios Nicholas Mostyn.
Expertos legales estiman que Mills pretende 50 millones de libras, y que McCartney, uno de los fundadores de Los Beatles, ofrece menos de la mitad de esa suma.
McCartney se casó con Mills en 2002, cuatro años después de que su primera esposa, Linda, murió como consecuencia de un cáncer de mama. La hija de ambos, Beatrice, tiene cuatro años.
Si alguna de las partes cuestiona la decisión judicial, el caso puede ir a la Corte de Apelaciones e incluso a la Cámara de los Lores, la instancia más alta del país.
Pero, en este caso las audiencias serían abiertas, y esto terminaría con la privacidad que tuvieron los litigantes en la alta Corte, donde hasta las ventanas fueron cubiertas para alejar a los curiosos y a las cámaras.
Durante el fin de semana, los diarios londinenses habían informado que McCartney había aprobado el pago de la suma de 55 millones de libras (unos 108 millones de dólares). A cambio, Mills debería firmar un acta de confidencialidad sobre sus años de matrimonio con el ex Beatle. Finalmente, se supo que la información no se ajustaba a la realidad, aunque los números de los que se habla serían los correctos.
Ayer se realizó la última audiencia de esta etapa del proceso, pero McCartney no se presentó: prefirió ensayar para su actuación en la entrega de los premios Brit Awards de la música esta semana. El divorcio debe resolver también sobre la custodia de la hija de ambos.
Se especula con que puede llegar a ser el divorcio más caro de la historia legal de Gran Bretaña, y que podría obligar a McCartney a pagar 60 millones de libras (117 millones de dólares). Sin embargo, los expertos afirman que esto es poco probable, ya que el juez seguramente tomará en cuenta factores como la corta duración del matrimonio y el hecho de que la fortuna de sir Paul fue amasada décadas antes de la unión con Mills. (Reuters y DPA)







