16 Febrero 2008 Seguir en 
En el primer semestre no se notará la inyección de liquidez a los bancos ni el subsidio de U$S 170.000 millones en los Estados Unidos con cheques a 132 millones de personas, para reactivar el consumo y la demanda, como estrategia para frenar la recesión. Es la prioridad estadounidense, que descuida la inflación y aguarda que la crisis no se extienda a la negociación de cupones de tarjeta de crédito y otros productos de la ingeniería financiera. En la segunda mitad de 2008 podrían calmarse lo mercados, siempre que las medidas sean eficaces. Esta política de poner dinero en manos de la gente es similar al dinero fácil que se puso en manos de los audaces para comprar activos de mala calidad, y el resumen indica que se concentró el riesgo en los instrumentos menos adecuados, justamente cuando los mecanismos trataban de evitarlo. Mientras Europa, con más calma, no sube las tasas de interés, pero sabe que el primer rebote de colapso en EE.UU ya impactó en su economía.
El dato global es que se frenó la liquidación de créditos y la señal a seguir por los inversores es cuándo volverán a liquidarse, especialmente a la producción y el comercio. La demanda es un stock enorme de solicitudes desde otoño en el hemisferio norte. A la Bolsa local le cayó mal la salida de Acindar -cotizaba desde 1948 en las pizarras- y le vino bien por la inyección de liquidez el lunes, porque mejoró el volumen de negocios, con parte de lo que pagó la multinacional Arcelor Mittal por la siderúrgica y el resto para las AFJP. Luego el volumen regresó a sus pocos negocios.
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