"La Dirección de Estadísticas de la provincia no tiene vida propia"
El experto en Estadísticas, Juan Carlos Abril, se lamentó de la coyuntura del Indec y de los organismos provinciales. Entiende que estos deben independientes del poder político. Habló de las claves para recuperar la credibilidad social y de su renuncia como funcionario provincial.
17 Febrero 2008 Seguir en 
"Hoy en día ningún indicador que maneja el Indec es confiable". La sentencia pertenece al vicepresidente de la Sociedad Argentina de Estadísticas (SAE), Juan Carlos Abril. El experto, que renunció en agosto de 2006 como director de Estadísticas de la provincia, cuatro meses antes de que se conociera que los índices del Indec eran manipulados, dijo a LA GACETA que los organismos estadísticos públicos deben ser autárquicos e independientes del poder político. Y sostuvo que las mediciones de Tucumán están atadas de pies y manos al procesamiento de datos nacional. "Seguimos siendo solamente una oficina de relevamiento de datos del Indec", aseveró Abril.
- ¿Qué análisis hace la coyuntura estadística argentina?
- En enero del año pasado salió a la luz algo que no era del dominio público: la manipulación del Indice de Precios al Consumidor (IPC). Yo, de alguna manera, dejé el cargo (de director de Estadísticas de la provincia), por un razón equivalente, el 1 de agosto de 2006. El personal del Indec hoy está tremendamente presionado respecto de emitir cualquier tipo de comentarios. No lo pueden hacer. Temen por sus fuentes de trabajo. Había una realidad que tapar. Tuvieron (por el Gobierno nacional) una mirada de corto plazo, pero nadie imaginó que a la larga todo iba a terminar estallando. Puedo decir que la responsable de ese momento del IPC, Graciela Bevacqua, (en enero del año pasado el Gobierno la echó del puesto) está considerada entre las mejores profesionales del rubro a nivel internacional. No lo solamente digo yo; lo dijo en octubre el director de estadísticas de Canadá, y en Francia preguntaron: ¿para qué quieren expertos en índices de precios, si tienen lo mejor? La desplazaron, evidentemente, porque no se quería mostrar lo que ocurría.
- ¿Qué piensa usted que llevó al Indec a esta situación de descrédito?
- Se venían las elecciones. La consigna era no mostrar que había una variable muy importante, la inflación, que se disparaba. Metimos la cabeza como el avestruz. Y la inflación sigue.
- ¿La manipulación alcanzó sólo al IPC o también a otros indicadores?
- Son todas los índices sobre las variables macroeconómicas que tocan a la sociedad. El último valor creíble de la línea de pobreza fue el de octubre o noviembre 2006. A partir de allí se la mide con un IPC manipulado. Entonces, la gente de la Encuesta Permanente de Hogares, que tiene a su cargo, entre otras cosas, la pobreza, la indigencia, el índice de empleo, también fueron desplazados. También no que olvidarse del que hubo un índice "desacerado" (sin acero) de la actividad industrial, en medio de la crisis energética. Hay que mostrar cómo es la actividad tal cual, no ocultando el problema de suministro energético, o los que hubiere, para hacer creer que todo sigue en crecimiento. Si hubo una crisis energética y afectó a tal actividad, hay que mostrarla. Así se podrán tomar decisiones adecuadas. Hoy en día ningún indicador que maneja el Indec es confiable. Hay una gran cantidad de técnicos de prestigio, de muchos años, que fueron transferidos sin función específica a áreas de Economía sin saber qué hacer.
- ¿Qué opina de la elaboración del nuevo índice de precios al consumidor, sobre la base del que se usa en Estados Unidos? ¿A qué apunta el Gobierno con esta modificación?
- El IPC debe medir lo que siente la persona respecto de sus gastos. Sobre esto que traen desde Estados Unidos no estamos seguros de qué se trata, porque también se mantiene en secreto. Es, a grandes rasgos, un seguimiento de precios, pero no necesariamente un índice que refleje cuál es la inflación que siente la comunidad.
- ¿Qué riesgos implica la intervención política en el organismo estadístico?
- Un riesgo grande que se corre, es que esta falta de credibilidad lleve a que aumente la sensación de riesgo para los inversores. Los que vengan con una inversión de mediano y largo plazo no saben qué pasa con el país, con los salarios que haya que pagar, por ejemplo. Además, el Estado nacional empezará a recibir juicios cuando tenga que pagar la deuda que ajusta por inflación. Los acreedores le dirán que no creen en la inflación que calcula el Indec y harán juicio. Y hay una gran cantidad de mediciones paralelas, bastante acertadas, según las cuales la inflación es mucho mayor a la que difunde el Indec de los índices tocados.
- ¿Convendría que el Indec sea autárquico, o bien, independiente del poder político?
- En algunos países, como Canadá, Australia y Gran Bretaña, la oficina de Estadísticas es absolutamente independiente del poder político. Un director puede durar 40 años en el cargo; los organismos tienen presupuesto propio y dependen directamente del primer ministro. No responden a funcionarios, como en la Argentina, donde se deben a Guillermo Moreno (secretario de Comercio Interior). A mediados del año pasado pude hacer un trámite en la biblioteca del Ministerio de Economía: iba por un pasillo y por la punta del pasillo caminaba Moreno, a los gritos, con palabras irreproducibles. Calculo que se refería a una mujer. Es un energúmeno, no sé cómo llamarlo. En los 70, cuando el Indec deja de ser dirección y pasa a ser instituto nacional, surge una ley de creación del instituto, que establecía que a las exportaciones y a las importaciones se le cobraba un impuesto al 2% que iba directamente al Indec, lo que le daba autarquía. Es decir, no dependía de nadie. Tiempo después, se sacó ese gravamen, lo que puso de rodillas al instituto a la buena voluntad del poder político, que es el que le da el presupuesto. No era solamente el Indec: también el INTA lo tenía, pero se lo sacaron. Así van liquidando a los organismos.
- ¿Cómo se recupera la credibilidad del Indec?
- El ministro de Economía tiene que ser el ministro de Economía. No puede ser que un secretario de Estado, como Moreno, tenga más poder que el ministro. Tienen que asumir que se equivocaron, decir "vamos a enderezar esto". Y pensar en cambios de largo plazo. Actualizar una canasta lleva por lo menos dos años de trabajo. Y este trabajo debe contar con la mayor transparencia, citando a expertos de todo el país y de otros países.
- ¿Las direcciones de estadísticas de las provincias están condicionadas por el Gobierno nacional?
- En el Sistema Estadístico Nacional están todas las provincias. Pero hay provincias, digamos, grandes y chicas. Tucumán, por ejemplo, está entre las grandes. Hay otras chicas, como Chaco y Formosa. Estas provincias pueden tener cierta libertad, porque tienen poco peso estadístico. Pero Buenos Aires, Ciudad, Córdoba, Mendoza, Rosario y Tucumán concentran más del 80% del consumo del país. Creo que todas las grandes están de alguna manera atadas de pies y manos. La única que está en este momento sosteniendo que las cosas no son así es la de Mendoza, de donde es el vicepresidente (Julio Cobos), que apoya la independencia de los organismos.
- ¿El IPCN Nacional Primera Etapa (la inflación de todo el país, distrito por distrito) refleja fielmente la suba de precios en Tucumán? ¿Es posible que en noviembre haya habido deflación en nuestra provincia?
- El IPCN se releva en cada una de las provincias y los datos ingresan automáticamente al Indec, que está en Buenos Aires. Ahí pueden tocar las cifras. En cada una de las provincias se lo puede hacer de la mejor forma posible, pero, cuando los números llegan al Indec, puede pasar cualquier cosa. Lo mismo pasa con la Encuesta Permanente de Hogares, con la pobreza, con la indigencia, con la desocupación. Se carga los datos en cada una de las provincias, pero se los procesa en la gran unidad de memoria que está en Buenos Aires.
- Economistas sugieren que la base estadística de Tucumán es mala para trabajar, para planificar en distintos rubros de la economía. ¿Es real este diagnóstico? ¿Qué hace falta?
- A fines de 2004, después de casi 25 años, se comenzó a recopilar datos estadísticos de la provincia. Se hizo un esfuerzo sobrehumano para tratar de no equivocarnos. Pero, después, ese trabajo no se continuó. Yo sostenía que debía haber un boletín mensual con las principales indicadores económicos, que debería estar disponible en internet, inclusive. Estaba en los planes. Pero nada de eso se concretó. Seguimos siendo solamente una oficina de relevamiento de datos del Indec. Ahora, con todos los problemas que el Indec. No tiene vida propia la Dirección de Estadísticas. Hasta 2004 no se medía el PBG (Producto Bruto Geográfico). Y, justamente, este indicador (mide la evolución de las actividades económicas de la provincia) fue la gota que colmó el vaso; la renuncia. Yo había formado un equipo con gente de experiencia en el cálculo del PBG. Es un trabajo de hormiga, como armar un rompecabezas de 10.000 piezas. Con esta gente con experiencia logramos retrotraer el cálculo varios años, y se llegó a medirlo hasta 2006. Después, nunca más. Por lo menos, no está disponible al público. Y la Constitución dice que al pueblo hay que mantenerlo informado.
- ¿Qué análisis hace la coyuntura estadística argentina?
- En enero del año pasado salió a la luz algo que no era del dominio público: la manipulación del Indice de Precios al Consumidor (IPC). Yo, de alguna manera, dejé el cargo (de director de Estadísticas de la provincia), por un razón equivalente, el 1 de agosto de 2006. El personal del Indec hoy está tremendamente presionado respecto de emitir cualquier tipo de comentarios. No lo pueden hacer. Temen por sus fuentes de trabajo. Había una realidad que tapar. Tuvieron (por el Gobierno nacional) una mirada de corto plazo, pero nadie imaginó que a la larga todo iba a terminar estallando. Puedo decir que la responsable de ese momento del IPC, Graciela Bevacqua, (en enero del año pasado el Gobierno la echó del puesto) está considerada entre las mejores profesionales del rubro a nivel internacional. No lo solamente digo yo; lo dijo en octubre el director de estadísticas de Canadá, y en Francia preguntaron: ¿para qué quieren expertos en índices de precios, si tienen lo mejor? La desplazaron, evidentemente, porque no se quería mostrar lo que ocurría.
- ¿Qué piensa usted que llevó al Indec a esta situación de descrédito?
- Se venían las elecciones. La consigna era no mostrar que había una variable muy importante, la inflación, que se disparaba. Metimos la cabeza como el avestruz. Y la inflación sigue.
- ¿La manipulación alcanzó sólo al IPC o también a otros indicadores?
- Son todas los índices sobre las variables macroeconómicas que tocan a la sociedad. El último valor creíble de la línea de pobreza fue el de octubre o noviembre 2006. A partir de allí se la mide con un IPC manipulado. Entonces, la gente de la Encuesta Permanente de Hogares, que tiene a su cargo, entre otras cosas, la pobreza, la indigencia, el índice de empleo, también fueron desplazados. También no que olvidarse del que hubo un índice "desacerado" (sin acero) de la actividad industrial, en medio de la crisis energética. Hay que mostrar cómo es la actividad tal cual, no ocultando el problema de suministro energético, o los que hubiere, para hacer creer que todo sigue en crecimiento. Si hubo una crisis energética y afectó a tal actividad, hay que mostrarla. Así se podrán tomar decisiones adecuadas. Hoy en día ningún indicador que maneja el Indec es confiable. Hay una gran cantidad de técnicos de prestigio, de muchos años, que fueron transferidos sin función específica a áreas de Economía sin saber qué hacer.
- ¿Qué opina de la elaboración del nuevo índice de precios al consumidor, sobre la base del que se usa en Estados Unidos? ¿A qué apunta el Gobierno con esta modificación?
- El IPC debe medir lo que siente la persona respecto de sus gastos. Sobre esto que traen desde Estados Unidos no estamos seguros de qué se trata, porque también se mantiene en secreto. Es, a grandes rasgos, un seguimiento de precios, pero no necesariamente un índice que refleje cuál es la inflación que siente la comunidad.
- ¿Qué riesgos implica la intervención política en el organismo estadístico?
- Un riesgo grande que se corre, es que esta falta de credibilidad lleve a que aumente la sensación de riesgo para los inversores. Los que vengan con una inversión de mediano y largo plazo no saben qué pasa con el país, con los salarios que haya que pagar, por ejemplo. Además, el Estado nacional empezará a recibir juicios cuando tenga que pagar la deuda que ajusta por inflación. Los acreedores le dirán que no creen en la inflación que calcula el Indec y harán juicio. Y hay una gran cantidad de mediciones paralelas, bastante acertadas, según las cuales la inflación es mucho mayor a la que difunde el Indec de los índices tocados.
- ¿Convendría que el Indec sea autárquico, o bien, independiente del poder político?
- En algunos países, como Canadá, Australia y Gran Bretaña, la oficina de Estadísticas es absolutamente independiente del poder político. Un director puede durar 40 años en el cargo; los organismos tienen presupuesto propio y dependen directamente del primer ministro. No responden a funcionarios, como en la Argentina, donde se deben a Guillermo Moreno (secretario de Comercio Interior). A mediados del año pasado pude hacer un trámite en la biblioteca del Ministerio de Economía: iba por un pasillo y por la punta del pasillo caminaba Moreno, a los gritos, con palabras irreproducibles. Calculo que se refería a una mujer. Es un energúmeno, no sé cómo llamarlo. En los 70, cuando el Indec deja de ser dirección y pasa a ser instituto nacional, surge una ley de creación del instituto, que establecía que a las exportaciones y a las importaciones se le cobraba un impuesto al 2% que iba directamente al Indec, lo que le daba autarquía. Es decir, no dependía de nadie. Tiempo después, se sacó ese gravamen, lo que puso de rodillas al instituto a la buena voluntad del poder político, que es el que le da el presupuesto. No era solamente el Indec: también el INTA lo tenía, pero se lo sacaron. Así van liquidando a los organismos.
- ¿Cómo se recupera la credibilidad del Indec?
- El ministro de Economía tiene que ser el ministro de Economía. No puede ser que un secretario de Estado, como Moreno, tenga más poder que el ministro. Tienen que asumir que se equivocaron, decir "vamos a enderezar esto". Y pensar en cambios de largo plazo. Actualizar una canasta lleva por lo menos dos años de trabajo. Y este trabajo debe contar con la mayor transparencia, citando a expertos de todo el país y de otros países.
- ¿Las direcciones de estadísticas de las provincias están condicionadas por el Gobierno nacional?
- En el Sistema Estadístico Nacional están todas las provincias. Pero hay provincias, digamos, grandes y chicas. Tucumán, por ejemplo, está entre las grandes. Hay otras chicas, como Chaco y Formosa. Estas provincias pueden tener cierta libertad, porque tienen poco peso estadístico. Pero Buenos Aires, Ciudad, Córdoba, Mendoza, Rosario y Tucumán concentran más del 80% del consumo del país. Creo que todas las grandes están de alguna manera atadas de pies y manos. La única que está en este momento sosteniendo que las cosas no son así es la de Mendoza, de donde es el vicepresidente (Julio Cobos), que apoya la independencia de los organismos.
- ¿El IPCN Nacional Primera Etapa (la inflación de todo el país, distrito por distrito) refleja fielmente la suba de precios en Tucumán? ¿Es posible que en noviembre haya habido deflación en nuestra provincia?
- El IPCN se releva en cada una de las provincias y los datos ingresan automáticamente al Indec, que está en Buenos Aires. Ahí pueden tocar las cifras. En cada una de las provincias se lo puede hacer de la mejor forma posible, pero, cuando los números llegan al Indec, puede pasar cualquier cosa. Lo mismo pasa con la Encuesta Permanente de Hogares, con la pobreza, con la indigencia, con la desocupación. Se carga los datos en cada una de las provincias, pero se los procesa en la gran unidad de memoria que está en Buenos Aires.
- Economistas sugieren que la base estadística de Tucumán es mala para trabajar, para planificar en distintos rubros de la economía. ¿Es real este diagnóstico? ¿Qué hace falta?
- A fines de 2004, después de casi 25 años, se comenzó a recopilar datos estadísticos de la provincia. Se hizo un esfuerzo sobrehumano para tratar de no equivocarnos. Pero, después, ese trabajo no se continuó. Yo sostenía que debía haber un boletín mensual con las principales indicadores económicos, que debería estar disponible en internet, inclusive. Estaba en los planes. Pero nada de eso se concretó. Seguimos siendo solamente una oficina de relevamiento de datos del Indec. Ahora, con todos los problemas que el Indec. No tiene vida propia la Dirección de Estadísticas. Hasta 2004 no se medía el PBG (Producto Bruto Geográfico). Y, justamente, este indicador (mide la evolución de las actividades económicas de la provincia) fue la gota que colmó el vaso; la renuncia. Yo había formado un equipo con gente de experiencia en el cálculo del PBG. Es un trabajo de hormiga, como armar un rompecabezas de 10.000 piezas. Con esta gente con experiencia logramos retrotraer el cálculo varios años, y se llegó a medirlo hasta 2006. Después, nunca más. Por lo menos, no está disponible al público. Y la Constitución dice que al pueblo hay que mantenerlo informado.







