12 Febrero 2008 Seguir en 
Generalmente, a los 20 años, la persona se encuentra en plena etapa de formación o bien de búsqueda de la primera oportunidad para comenzar su carrera en el mundo del trabajo. Es el período en que el joven busca descubrir su vocación y donde sus principales aspiraciones pasan por graduarse en tiempo o acceder al empleo deseado.
"Cuando el trabajador se encuentra en esta etapa de la vida, lo fundamental es ponerse minimetas anuales, ya sea tanto para el desarrollo de su actividad laboral, como su formación académica", sugiere la especialista Graciela Chamut.
La experta en Recursos Humanos considera que el trabajo y el estudio no son incompatibles, aunque la persona debe ser casi rígida a la hora de establecer el lugar que le dará a cada actividad.
Es en este período de la existencia en el que los jóvenes deben potenciar dos atributos fundamentales que, con el correr de los años, redundarán en beneficios: la inteligencia que les servirá para generar valor agregado a sus conocimientos y suplir la falta de experiencia, y la sociabilidad con el fin de ampliar los contactos.
Entre los valores sobresalientes de esta generación, según Chamut, pueden apreciarse la responsabilidad y la obediencia, para aquellos que tienen hasta 20 años de edad, y la verdad y la honradez en los casos que no superan los 30 años.
Sin embargo, también existen algunas situaciones que pueden atentar contra el desarrollo laboral y que el joven debe luchar para que no se conviertan en disvalores como la falta de obligación hacia la tarea encomendada.
"Cuando el trabajador se encuentra en esta etapa de la vida, lo fundamental es ponerse minimetas anuales, ya sea tanto para el desarrollo de su actividad laboral, como su formación académica", sugiere la especialista Graciela Chamut.
La experta en Recursos Humanos considera que el trabajo y el estudio no son incompatibles, aunque la persona debe ser casi rígida a la hora de establecer el lugar que le dará a cada actividad.
Es en este período de la existencia en el que los jóvenes deben potenciar dos atributos fundamentales que, con el correr de los años, redundarán en beneficios: la inteligencia que les servirá para generar valor agregado a sus conocimientos y suplir la falta de experiencia, y la sociabilidad con el fin de ampliar los contactos.
Entre los valores sobresalientes de esta generación, según Chamut, pueden apreciarse la responsabilidad y la obediencia, para aquellos que tienen hasta 20 años de edad, y la verdad y la honradez en los casos que no superan los 30 años.
Sin embargo, también existen algunas situaciones que pueden atentar contra el desarrollo laboral y que el joven debe luchar para que no se conviertan en disvalores como la falta de obligación hacia la tarea encomendada.
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