Una película brasileña generó controversia en el festival
La realización, que aspira a ganar el Oso de Oro, trata sobre el enfrentamiento entre policías y narcotraficantes que controlan las favelas. Su director, Jose Padilha, defendió la legalización de las drogas. "La violencia es vista desde la perspectiva policial".
12 Febrero 2008 Seguir en 
BERLIN.- “Tropa de elite”, la controvertida película brasileña que 11,5 millones de personas vieron pirateada en su país de origen, llevó ayer al Festival de Berlín el debate sobre la guerra entre policías y narcotraficantes en las favelas de Río de Janeiro.
Con un alegato a favor de la legalización de las drogas, el director Jose Padilha defendió su trabajo en rueda de prensa y aseguró que toda la violencia que muestra la película no existiría si las drogas no estuvieran prohibidas. “Tenemos una policía muy corrupta, violenta, que mata a gente en las favelas. En Estados Unidos cada año mueren unas 200 personas a manos de la policía. En Río de Janeiro, unas 1.200”, aseguró. “En Río muere más gente al año que desde la última Intifada en Palestina. Estamos creando una policía violenta, entre otras cosas, porque la droga es ilegal en Brasil’, afirmó. “Las drogas no deberían estar prohibidas en ningún lugar del mundo”. La trama del filme sigue al capitán de la tropa de elite BOPE, especializada en la lucha contra el narcotráfico en las favelas, y a dos jóvenes aspirantes a integrar el cuerpo. El capitán está a punto de ser padre y necesita encontrar un hombre capacitado para hacerse cargo de la peligrosa misión de velar por la seguridad del Papa en su visita a Río en 1997.
La película, que compite por el Oso de Oro, está protagonizada por Wagner Moura, Caio Junqueira y André Ramiro y coproducida por Brasil, Estados Unidos y Argentina. El director aseguró que en Brasil hubo mucha presión para que no se mostrara, pero que eso sólo aumentó la expectativa, lo que convirtió al filme en el más taquillero de la historia brasileña, incluso a pesar de los millones de copias pirata.
Pero con el éxito llegó también la controversia. Una parte de la prensa consideró que la película es fascista, opinión que también compartieron algunos críticos en Berlín. El director se defendió diciendo que con su anterior trabajo, el documental “Bus 174”, sobre la violencia en Brasil desde la perspectiva del joven secuestrador de un autobús, lo calificaron de comunista.
“Esta vez quise mostrar la violencia desde la perspectiva policial, algo que se hizo en Estados Unidos y en Europa pero en Brasil nunca”, señaló. “Siempre se mostró la situación desde la perspectiva de los marginados y los narcotraficantes. Pero hay que tener en cuenta todos los puntos de vista”, añadió. “Quiero dejar en evidencia la hipocresía en la que vivimos. Las favelas están controladas por los narcos o por la policía. Nadie puede hacer nada en una favela si no llega a un acuerdo con alguno de ellos”. Padilha está seguro de que en Europa la película será mejor recibida. (DPA)
Con un alegato a favor de la legalización de las drogas, el director Jose Padilha defendió su trabajo en rueda de prensa y aseguró que toda la violencia que muestra la película no existiría si las drogas no estuvieran prohibidas. “Tenemos una policía muy corrupta, violenta, que mata a gente en las favelas. En Estados Unidos cada año mueren unas 200 personas a manos de la policía. En Río de Janeiro, unas 1.200”, aseguró. “En Río muere más gente al año que desde la última Intifada en Palestina. Estamos creando una policía violenta, entre otras cosas, porque la droga es ilegal en Brasil’, afirmó. “Las drogas no deberían estar prohibidas en ningún lugar del mundo”. La trama del filme sigue al capitán de la tropa de elite BOPE, especializada en la lucha contra el narcotráfico en las favelas, y a dos jóvenes aspirantes a integrar el cuerpo. El capitán está a punto de ser padre y necesita encontrar un hombre capacitado para hacerse cargo de la peligrosa misión de velar por la seguridad del Papa en su visita a Río en 1997.
La película, que compite por el Oso de Oro, está protagonizada por Wagner Moura, Caio Junqueira y André Ramiro y coproducida por Brasil, Estados Unidos y Argentina. El director aseguró que en Brasil hubo mucha presión para que no se mostrara, pero que eso sólo aumentó la expectativa, lo que convirtió al filme en el más taquillero de la historia brasileña, incluso a pesar de los millones de copias pirata.
Pero con el éxito llegó también la controversia. Una parte de la prensa consideró que la película es fascista, opinión que también compartieron algunos críticos en Berlín. El director se defendió diciendo que con su anterior trabajo, el documental “Bus 174”, sobre la violencia en Brasil desde la perspectiva del joven secuestrador de un autobús, lo calificaron de comunista.
“Esta vez quise mostrar la violencia desde la perspectiva policial, algo que se hizo en Estados Unidos y en Europa pero en Brasil nunca”, señaló. “Siempre se mostró la situación desde la perspectiva de los marginados y los narcotraficantes. Pero hay que tener en cuenta todos los puntos de vista”, añadió. “Quiero dejar en evidencia la hipocresía en la que vivimos. Las favelas están controladas por los narcos o por la policía. Nadie puede hacer nada en una favela si no llega a un acuerdo con alguno de ellos”. Padilha está seguro de que en Europa la película será mejor recibida. (DPA)







