12 Febrero 2008 Seguir en 
ROMA. - Hace apenas unos días, Franco Zeffirelli volvió a mostrarse en forma cuando se trata de la ira y el ataque, y dejó entrever nuevamente que no aprecia especialmente la modestia. El gran director de cine y ópera italiano es conocido por ello de igual manera entre los críticos y seguidores. De forma vehemente, este artista originario de Florencia juzga el "extremismo religioso" de su colega cineasta Mel Gibson, maldice los excesos de la publicidad e incluso hace saber frente al presidente italiano Giorgio Napolitano que él, Zeffirelli, es un descendiente del genial Leonardo da Vinci.
En estos días, el artista demuestra con una celebrada puesta en escena de "Tosca" en la ópera en Roma que la fantasía no se le acaba. Disfrutó especialmente el abrir en enero el año del natalicio de Giacomo Puccini, quien el 22 de diciembre habría cumplido 150 años, con la ópera del compositor toscano, que él también filmó en 1985. Y eso que ya ha pasado algún tiempo de los grandes éxitos del cineasta, sobre todo de sus puestas en escena como director de ópera y teatro o su película "Romeo y Julieta", de 1968. En 1999 logró algo nuevo con "Té con Mussolini". Tres años después desató una polémica al no querer mostrar su exitoso filme "Callas Forever" en el Festival de Cine de Venecia. "Pero si allí sólo se muestran películas iraníes e indias", fue la franca respuesta de Zeffirelli.
El impulso para su carrera en el teatro y el cine se lo dio Luchino Visconti, que lo convirtió en su asistente después de la Segunda Guerra Mundial. Amado y odiado, homosexual asumido, fumador empedernido y amante de los coches rápidos, Zefirelli ssegura que la religión y la ideología no son lo suyo. (DPA)
En estos días, el artista demuestra con una celebrada puesta en escena de "Tosca" en la ópera en Roma que la fantasía no se le acaba. Disfrutó especialmente el abrir en enero el año del natalicio de Giacomo Puccini, quien el 22 de diciembre habría cumplido 150 años, con la ópera del compositor toscano, que él también filmó en 1985. Y eso que ya ha pasado algún tiempo de los grandes éxitos del cineasta, sobre todo de sus puestas en escena como director de ópera y teatro o su película "Romeo y Julieta", de 1968. En 1999 logró algo nuevo con "Té con Mussolini". Tres años después desató una polémica al no querer mostrar su exitoso filme "Callas Forever" en el Festival de Cine de Venecia. "Pero si allí sólo se muestran películas iraníes e indias", fue la franca respuesta de Zeffirelli.
El impulso para su carrera en el teatro y el cine se lo dio Luchino Visconti, que lo convirtió en su asistente después de la Segunda Guerra Mundial. Amado y odiado, homosexual asumido, fumador empedernido y amante de los coches rápidos, Zefirelli ssegura que la religión y la ideología no son lo suyo. (DPA)







