30 Diciembre 2007 Seguir en 
El cambio de horario puede aparejar algunos trastornos en la salud o en el estado de ánimo (fatiga, somnolencia por el cambio de temperatura corporal o alteraciones cronobiológicas del sueño), fundamentalmente a los habitantes de las provincias andinas, señalaron algunos estudios formulados por expertos mendocinos, quienes resisten la modificación impulsada por el Gobierno para esa zona del país. Sin embargo, el adelantamiento de una hora no generará los mismos problemas para los tucumanos, en la opinión de Horacio Deza, decano de la Facultad de Medicina de la Universidad de Tucumán (UNT).
"No es la primera vez que se hace un cambio de horario; además, se trata de una sola hora de adelanto, por lo que los efectos sobre los relojes circadianos (regulan los patrones de sueño y de vigilia en los seres vivos) serán mínimos", indicó el catedrático.
Sincronización
Según los especialistas, los factores ambientales, en especial la luz solar, actúan como sincronizadores biológicos en los relojes internos de los seres humanos. De allí, surgen los impulsos o hábitos para el descanso, el almuerzo o la cena y hasta para la actividad física.
Ante una consulta de LA GACETA, Deza explicó que las alteraciones en el ritmo biológicos de las personas, por el cambio horario y la falta de luz solar, pueden experimentarse en ciudades cercanas a los polos, o en la Patagonia. "Por ejemplo, en el sur durante el invierno ya es de noche a las 17 y durante el verano, en Bariloche, a las 23 todavía parece un atardecer", acotó. Desde ese punto de vista, el decano señaló que "el efecto del cambio de hora no será traumático para la salud de los tucumanos".
Las vacaciones
Un fenómeno que contribuye a disminuir cualquier síntoma de fatiga o de cambio de hábitos por la modificación horaria es la llegada de las vacaciones. Deza puntualizó que en este período del año, la mayoría de las personas se predispone, en cuerpo y espíritu, al descanso y a la ruptura de esa suerte de rutina diaria que implican los tiempos laborales. "En diciembre, por lo general, la incidencia de la respuesta en el trabajo va disminuyendo. Y esto no es un capricho, sino que el cuerpo se va preparando para las vacaciones", indicó.
Desde esa perspectiva, agregó el profesional, un trabajador o un estudiante no tendrá tanta necesidad de levantarse en el horario que habitualmente lo hace y encontrarse, por ejemplo, con que aún no amaneció. Lo mismo le ocurrirá cuando tenga que ingerir las comidas.
"Tal vez a la larga, un cambio de hora pueda generar algunos inconvenientes en la salud de una población, como el caso de los países nórdicos, donde la oscuridad produce fatiga. Pero, al ser sólo de una hora, esto no cambia el ciclo biológico", afirmó Deza.
"No es la primera vez que se hace un cambio de horario; además, se trata de una sola hora de adelanto, por lo que los efectos sobre los relojes circadianos (regulan los patrones de sueño y de vigilia en los seres vivos) serán mínimos", indicó el catedrático.
Sincronización
Según los especialistas, los factores ambientales, en especial la luz solar, actúan como sincronizadores biológicos en los relojes internos de los seres humanos. De allí, surgen los impulsos o hábitos para el descanso, el almuerzo o la cena y hasta para la actividad física.
Ante una consulta de LA GACETA, Deza explicó que las alteraciones en el ritmo biológicos de las personas, por el cambio horario y la falta de luz solar, pueden experimentarse en ciudades cercanas a los polos, o en la Patagonia. "Por ejemplo, en el sur durante el invierno ya es de noche a las 17 y durante el verano, en Bariloche, a las 23 todavía parece un atardecer", acotó. Desde ese punto de vista, el decano señaló que "el efecto del cambio de hora no será traumático para la salud de los tucumanos".
Las vacaciones
Un fenómeno que contribuye a disminuir cualquier síntoma de fatiga o de cambio de hábitos por la modificación horaria es la llegada de las vacaciones. Deza puntualizó que en este período del año, la mayoría de las personas se predispone, en cuerpo y espíritu, al descanso y a la ruptura de esa suerte de rutina diaria que implican los tiempos laborales. "En diciembre, por lo general, la incidencia de la respuesta en el trabajo va disminuyendo. Y esto no es un capricho, sino que el cuerpo se va preparando para las vacaciones", indicó.
Desde esa perspectiva, agregó el profesional, un trabajador o un estudiante no tendrá tanta necesidad de levantarse en el horario que habitualmente lo hace y encontrarse, por ejemplo, con que aún no amaneció. Lo mismo le ocurrirá cuando tenga que ingerir las comidas.
"Tal vez a la larga, un cambio de hora pueda generar algunos inconvenientes en la salud de una población, como el caso de los países nórdicos, donde la oscuridad produce fatiga. Pero, al ser sólo de una hora, esto no cambia el ciclo biológico", afirmó Deza.








