Solvencia y erudición acerca del altruismo animal

Por Roberto Rojo. Un biólogo estadounidense estudia las especies cuyos miembros corren riesgos para que se beneficien los otros integrantes de su comunidad.

EJEMPLO PARADIGMATICO. La colaboración entre las abejas dejó perplejo a Darwin. EJEMPLO PARADIGMATICO. La colaboración entre las abejas dejó perplejo a Darwin.
30 Diciembre 2007
No deja de sorprender que haya quienes acometan la tarea de estudiar el comportamiento animal a la luz de conceptos biológicos presididos por la noción clave de altruismo. Creía que la conducta altruista era exclusiva del hombre y pasible de ser enfocada desde el punto de vista moral, tal como lo pusieron de relieve algunos filósofos, bien para exaltarla, bien para condenarla. Fue acuñado el término altruismo por el filósofo Comte y lo tomó como base para lo que él entendía como ética altruista. Spencer, Nietzsche y Scheler fueron otros filósofos que pensaron sobre este atrayente tema.
Nada de estas consideraciones figuran en el texto de Dugatkin, pero el hablar de altruismo animal está en esas páginas ampliamente justificado y abonado con profusión de ejemplos: altruismo de las abejas, avispas, ardillas, para citar algunos casos. En suma, atenidos al concepto general de altruismo como toda acción tendiente al bien o beneficio de otro al costo o riesgo de quien la realiza, lo aplicamos también sin vacilación a la conducta humana, contraponiéndola en este caso al comportamiento egoísta. Este concepto antitético del altruismo evoca el libro El gen egoísta, de Dawkins, con quien estuvo relacionado Hamilton.

El asombro de Darwin
Dugatkin es un biólogo estadounidense, profesor y académico distinguido de la Universidad de Louisville. Las páginas de su libro trazan con claridad y rigor la historia subyugante del concepto de altruismo a partir del aleccionador episodio darwiniano. Darwin se vio presa de una gran perplejidad ante la evidencia de la colaboración de las castas estériles de las abejas -las obreras-; eran altruistas porque prestaban muchos servicios a la colmena. Antes de esta constatación, el gran biólogo veía en esto un escollo para la teoría de la selección, algo que parecía contradecirla. "Estoy prácticamente loco", dijo una vez ante el comportamiento de los insectos estériles. Y recuperó el ánimo cuando comenzó a discutirse científicamente la colaboración que las castas estériles prestan a sus parientes consanguíneos.
Tras una larga trayectoria jalonada por un pléyade de biólogos evolucionistas, el libro de Dugatkin culmina con la gran labor del científico William D. Hamilton en el ámbito de la cooperación y el altruismo en la discutidas relaciones de parentesco y consanguinidad. Es la llamada regla de Hamilton, que resultó ser fecunda tanto teórica como prácticamente al verificar hipótesis y promover nuevos desarrollos en la investigación científica. "Para la biología evolucionista tuvo una influencia equivalente a las leyes de Newton en la física clásica". Y hay quien lo considera el darwinista más eminente después de Darwin.
Un libro como este, que enfoca con solvencia, erudición y rigor el tema del altruismo, acaba siendo tedioso debido al pormenorizado análisis a que somete en cada uno de sus nueve capítulos la vida y las ideas de los distintos biólogos evolucionistas, y sus variantes con relación a la cooperación y a las relaciones consanguíneas, si bien no carece de entretenidas observaciones incidentales.© LA GACETA

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