Los inspectores labran cerca de 2.000 infracciones por mes

28 Diciembre 2007
Pese a que muchos conductores admiten que es grave hablar por celular o mandar mensajes de texto mientras manejan, aseguran que siempre que suena el aparato cuando están conduciendo lo atienden. Sostienen que lo hacen por algo instintivo o por curiosidad. Lo cierto es que no pueden contenerse.
La psicopedagoga Natalia Jiménez Terán consideró que usar el celular mientras se conduce equivale a manejar ebrio. “El solo hecho de llevar el aparato genera distracción porque la persona está a la expectativa de que puede sonar el teléfono. Cuando suena y se atiende, aumenta el peligro, y más aún cuando uno se queda pensando en la llamada que acaba de recibir”, sostuvo.
La especialista añadió que hay señales claras de que el uso de celulares en algunas personas podría convertirse en una adicción. “Hay quienes tienen el celular incorporado como parte de su cuerpo. No pueden salir sin él. Hasta duermen con el aparato y no pueden resistirse a atenderlo cuando manejan. El miedo a quedar incomunicados puede convertirse en un síntoma de adicción”, remarcó.
Expertos en tránsito señalaron que actualmente en la provincia el uso de celular causa más accidentes graves que el alcohol.
Inspectores de la Dirección de Tránsito labran unas 2.000 infracciones anuales a conductores que hablan por celular. “La cantidad de multas se incrementa cada año”, informó el interventor de Tránsito, Miguel Angel Molins. “Está probado científicamente que hablar por celular distrae la atención del conductor causando graves perjuicios para él y para otros automovilistas. Los mensajes de texto son más graves porque pueden hacer que la persona pierda el dominio del vehículo que maneja”, consideró.

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