En el primer memorando presentado en Paraná, quedó explícitamente marcado que el proyecto debe ser aceptado a "carpeta cerrada". Esto significa: todos los puntos deben ser aceptados y ninguno desechado. De ahí, entonces, la postura de la institución de avenida Soldati al 800. "Tucumán va a ir el 28 con una propuesta. Si bien es cierto en que está de acuerdo con el cambio estructural, queremos tratar cada artículo y encontrarle la mejor forma o letra para que esta nueva enmienda dure mucho años", sostuvo un vocero de la URT.
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Los puntos en desacuerdo son:l Incorporación de los clubes como miembros de la UAR:Si el proyecto fuera aprobado, la uniones regionales perderían su lugar y su peso a nivel nacional. Tendrían únicamente injerencia en sus respectivas provincias.
- Los jugadores que actúen en el rugby profesional en el exterior deberán esperar seis meses para poder actuar en el país. Si bien la URT admite que el rugby provincial no debe ser profesional, no está de acuerdo con limitar el regreso de sus jugadores.
- Distribución de los ingresos a los clubes. Entre el 15 y 20% de los de la UAR -excluyendo subsidios o aportes de la IRB- serán distribuidos a los clubes, sólo para el desarrollo del deporte. Hasta ahí están de acuerdo, pero no así con que la UAR maneje y distribuya los ingresos de las uniones por la explotación de imagen de sus torneos. Piden una distribución equitativa.
- Comité ejecutivo: Será el responsable de ejecutar estrategias institucionales; elaborar el presupuesto anual de la UAR; gestionar el área profesional, el área marketing; la creación de la estructura administrativa, manejará la caja chica y tendrá a su cargo la gestión diaria de la entidad.
La URT está de acuerdo con su existencia, siempre y cuando sea controlado y fiscalizado por el Comité Directivo, algo que el estatuto no contempla. Sucede lo mismo con el presupuesto.
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Estos son algunos de los puntos que deberán debatirse en Buenos Aires. A priori, da la sensación de que este nuevo estatuto de la UAR tiende a unificar y centralizar el poder, relegando así a las instituciones que militan en el interior. Esto quedó en claro con la idea de realizar reuniones del comité o directorio tres veces por semana, algo realmente imposible para el dirigente que no viva en la capital. Para que la UAR tenga aprobada su propuesta, debe sumar las dos terceras partes de los votos en la asamblea programada para el 28; de lo contrario, deberá volver replantear el proyecto, que es algo que Tucumán pretende.







