22 Diciembre 2007 Seguir en 
En su definición más genérica, deflación es la baja generalizada en el nivel de precios de los productos de la canasta familiar. Es lo contrario a la inflación. Esa baja fue el fenómeno que se registró durante noviembre con el Indice de Precios al Consumidor (IPC) de Tucumán, del 0,4%, según los datos difundidos ayer por el Instituto Nacional de Estadística y Censos (Indec).
El informe del IPC Nacional generó más polémicas respecto del modo en que el Indec mide la inflación y terminó por desalentar a los expertos sobre la posibilidad de que el Gobierno sincere los indicadores sensibles para el rumbo económico, con la asunción de la presidenta Cristina Fernández de Kirchner.
Según los datos oficiales, la deflación en Tucumán (que también se evidenció en San Luis, Catamarca, Santa Fe y Mendoza) respondió a una fuerte baja en el precio de los alimentos y bebidas (-2,7%) y de la ropa (-0,4%), dos de los capítulos con mayor incidencia en el nivel general de precios. El mes pasado, hubo alza de precios en verduras, en algunos productos de primera necesidad y en el valor de las matrículas escolares. Así, la inflación acumulada entre enero y noviembre en Tucumán asciende al 10,6%, de acuerdo con los datos de la consultora Economía & Regiones (ver En 11 meses...). Mientras tanto, la Ciudad de Buenos Aires (7,2%) y la provincia de Buenos Aires (8,5%) registran los niveles de inflación acumulada más bajas del país.
En el Gobierno provincial hubo silencio respecto de los resultados del IPC durante noviembre. Como viene sucediendo desde agosto, las autoridades aclaran que en la Dirección de Estadística sólo se relevan los precios que luego son girados al Indec que, en definitiva, elabora la inflación.
Consultado por LA GACETA, el economista Juan Mario Jorrat, señaló que la medición sale de toda lógica. Explicó que para que se dé un escenario de deflación, en Tucumán es necesario un enorme incremento en la oferta de productos que debería reflejarse también en un nivel de inversión sostenida en todas las actividades económicas, “cosa que no ocurre”. “Además, la base monetaria nominal sigue creciendo”, puntualizó.
Según el investigador jefe de Idesa, Jorge Colina, el tema precios ha perdido total credibilidad entre la sociedad argentina. “El nuevo Gobierno ha decidido mantenerse en la tesitura de distorsionar los índices de precios y el daño que se hace será más grande, porque no habrá parámetros concretos para discutir, por ejemplo, salarios”, señaló a nuestro diario. Colina puntualizó que estas actitudes oficiales “exacerban hacia el alza las expectativas inflacionarias y, tal vez, sólo le sirva al Gobierno para decir que la pobreza baja, mientras la sociedad dejará de considerar como confiable a ese indicador”.
El informe del IPC Nacional generó más polémicas respecto del modo en que el Indec mide la inflación y terminó por desalentar a los expertos sobre la posibilidad de que el Gobierno sincere los indicadores sensibles para el rumbo económico, con la asunción de la presidenta Cristina Fernández de Kirchner.
Según los datos oficiales, la deflación en Tucumán (que también se evidenció en San Luis, Catamarca, Santa Fe y Mendoza) respondió a una fuerte baja en el precio de los alimentos y bebidas (-2,7%) y de la ropa (-0,4%), dos de los capítulos con mayor incidencia en el nivel general de precios. El mes pasado, hubo alza de precios en verduras, en algunos productos de primera necesidad y en el valor de las matrículas escolares. Así, la inflación acumulada entre enero y noviembre en Tucumán asciende al 10,6%, de acuerdo con los datos de la consultora Economía & Regiones (ver En 11 meses...). Mientras tanto, la Ciudad de Buenos Aires (7,2%) y la provincia de Buenos Aires (8,5%) registran los niveles de inflación acumulada más bajas del país.
En el Gobierno provincial hubo silencio respecto de los resultados del IPC durante noviembre. Como viene sucediendo desde agosto, las autoridades aclaran que en la Dirección de Estadística sólo se relevan los precios que luego son girados al Indec que, en definitiva, elabora la inflación.
Consultado por LA GACETA, el economista Juan Mario Jorrat, señaló que la medición sale de toda lógica. Explicó que para que se dé un escenario de deflación, en Tucumán es necesario un enorme incremento en la oferta de productos que debería reflejarse también en un nivel de inversión sostenida en todas las actividades económicas, “cosa que no ocurre”. “Además, la base monetaria nominal sigue creciendo”, puntualizó.
Según el investigador jefe de Idesa, Jorge Colina, el tema precios ha perdido total credibilidad entre la sociedad argentina. “El nuevo Gobierno ha decidido mantenerse en la tesitura de distorsionar los índices de precios y el daño que se hace será más grande, porque no habrá parámetros concretos para discutir, por ejemplo, salarios”, señaló a nuestro diario. Colina puntualizó que estas actitudes oficiales “exacerban hacia el alza las expectativas inflacionarias y, tal vez, sólo le sirva al Gobierno para decir que la pobreza baja, mientras la sociedad dejará de considerar como confiable a ese indicador”.







