"Tenemos el agro más competitivo del mundo"

El consultor Hugo Cetrángolo, ex presidente del INTA, manifestó su oposición a la existencia de retenciones a las exportaciones de granos, porque esta medida desalienta la inversión.

23 Diciembre 2007
Las retenciones a las exportaciones y la falta de un proyecto ganadero en la Argentina condiciona el crecimiento y el desarrollo futuro del sector agropecuario argentino, el más competitivo del mundo. Así lo entiende el consultor Hugo Cetrángolo, ex presidente del INTA y asesor de la Secretaría de Agricultura, Ganadería, Pesca y Alimentación. Cetrángolo es director del Diplomado en Agronegocios que dicta la Fundación del Tucumán.

- ¿Cómo está observando la situación del agro nacional?
- Hay que dividir entre las actividades agrícola y las ganaderas. Al margen de las retenciones a las exportaciones, que me parecen una barbaridad, la Argentina es muy competitiva en agricultura. Es el país más competitivo del mundo, porque tanto la Unión Europea como Estados Unidos necesitan subsidios. Brasil está bastante restringido con la paridad cambiaria para la producción, y la verdad que en la Argentina el agro se banca este nivel de retenciones que es altísimo. Pero esto es malo; no es que esté diciendo “bueno, no importa”, porque las retenciones no sólo disminuyen el ingreso de los agricultores, sino que también frenan la inversión y el crecimiento. Esto tiene una fuerte raíz ideológica y otra económica, para mantener precios internos con menor inflación de lo que sería la realidad del mercado. Yo creo que todo esto a la larga se paga, con menos inversión, con menos potencial de crecimiento de lo que podría haber, etcétera.

- ¿Cómo impactan las retenciones a una región alejada como el NOA?
- Aquí el impacto de las retenciones es muchísimo mayor, porque hay un flete a puerto que es altísimo, y las retenciones no se aplican sobre lo que queda de valor en el puerto, sino en el precio general. Entonces, una retención del 34% que afecta a un productor cercano al puerto, llega al 50% en una región como el NOA, debido al costo de los fletes. La parte de la soja que se queda el Estado también debe ser trasladada a puerto a costas del productor. Es un castigo para algunas zonas productivas que se supone que tienen menor desarrollo relativo.

- Faltaba un análisis sobre la situación de la ganadería...
- Justamente, en este rubro la potencialidad es enorme, porque se dan algunas circunstancias en carne y leche debido a que se espera aumentos de mercados, sino que se parece haberse agotado la frontera de crecimiento en países como Estados Unidos por temas ambientales, en la Unión Europea por temas económicos; Nueva Zelanda ya no tiene más superficie para hacer, y Australia también está complicada. Y nosotros estamos desaprovechando, porque perdimos un liderazgo que teníamos en el mundo en el tema de la carne, y lo hemos perdido en manos de Brasil, que se ha apropiado de los mercados que históricamente teníamos. Y lo mismo puede pasar con la leche, porque en Brasil se están concretando investigaciones e inversiones, mientras que acá no estamos aprovechando el potencial que tenemos.

- ¿Qué futuro vislumbra en la forestación?
- En la forestación veo oportunidades enormes. Hay que ver cómo se vincula esto con lo ambiental, ya que hoy no está aceptado deforestar para luego forestar. Pero de todas maneras, hay una cantidad de hectáreas que se podrían aprovechar para forestar, y realmente sería muy deseable que se realice. Es una lástima que el NOA no se autoabastezca de madera, y que tenga que traerse desde zonas lejanas, como es el NEA y el Litoral, como está sucediendo ahora. Desde el punto de vista ambiental, la forestación tiene una gran ventaja porque fija el dióxido de carbono, que ayuda a disminuir el calentamiento global. Además, genera trabajo y da la posibilidad de un enorme valor agregado, porque además de la celulosa se puede hacer madera de calidad, que puede ir a la exportación o a la fabricación de muebles. Me parece que esto es importante desde el punto de vista económico, desde el punto de vista ambiental y desde el punto de vista social.

- ¿Hay promociones del Estado para el desarrollo de la actividad?
- Hay una Ley, la 25.080, que prevé un incentivo para quienes plantan menos de 300 hectáreas por año y para el manejo de las plantaciones. De todas maneras, el negocio forestal es un buen negocio por sí mismo; el incentivo ayuda a mejorar la tasa de retorno. El incentivo se diseñó en 1993, y se obtiene el beneficio una vez que se logró la forestación. Eso difiere el ingreso de dinero, pero permite que el Estado invierta sobre seguro.

- ¿Qué variedades cree que se podría difundir en esta región?
- Las dos especies que más desarrollo tienen en el país -pino y eucaliptus- se pueden hacer en el NOA. Hoy hay una mayor tendencia hacia el eucaliptus, porque es una madera de mejor calidad, dado que tiene una veta parecida al cedro y a las otras especies de muy alto valor de bosques nativos, que en el futuro habrá menos. Sin embargo, a veces hay preocupación por el eucaliptus, porque en regiones de poca precipitación hubo algunos problemas, situación que no se presentaría acá, donde no hay problemas de falta de lluvias. En la Patagonia se están sustituyendo con eucaliptus bosques de leña, que no se los quiere cortar más.

- ¿En qué plazos comienza a rendir resultados la inversión?
- Un mínimo de 10 años y un máximo de 14 o 15 años. En este tema no hay una escala uniforme que se recomiende, porque hay campos con 30 o 40 hectáreas, y otros que tienen 4.000. En mi caso particular, tengo 200 hectáreas y me va bien. Claro que con esa escala no se puede decir que se vive exclusivamente de esto; se debe complementar con otra actividad, pero es una unidad que permite un buen ingreso. A medida que se aumenta la escala se gana competitividad, porque disminuyen los costos fijos. En estos clusters de forestación coexisten productores de las más diversas escalas.

- ¿Cómo se vincula la forestación con la ganadería?
- En general, siempre se tiene ganadería dentro del bosque, porque los animales podan a cierta altura y limpian para reducir los riesgos de incendio. Suele haber mucha superficie desaprovechada y todo eso favorece a los animales. En el entorno de la sombra el ganado vive mucho mejor y la producción es más alta quizás con menos pastos.

- ¿Qué inversión inicial se requiere para emprender la forestación?
- Depende de la zona, pero para plantar cuesta entre $ 1.500 y $ 2.000 por hectárea. A los dos años, el Gobierno reintegra el 70% de esa inversión. No una actividad que se pueda desarrollar en pequeñas superficies, pero es un buen complemento para los productores que tienen otros cultivos, y permite la acumulación de capital.

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