19 Diciembre 2007 Seguir en 
Dos brutales crímenes cometidos el año pasado y en 2005 terminaron de esclarecerse ayer cuando el fiscal Guillermo Herrera recibió el resultado de sendas pericias de ADN que había ordenado. Con los estudios se confirmó que los cuatro detenidos por el crimen del productor rural Nazario Marcial Arroyo, ocurrido en Trancas, habían tenido participación directa en el hecho. Y que además los dos sospechosos acusados de la muerte de Concepción Pedraza, en "La Bombilla", eran quienes efectivamente lo habían perpetrado.
El 1 de octubre de 2005 varios hombres entraron a la casa de Arroyo, de 62 años, ubicada en el paraje conocido como Cachi Yaco, a unos 13 kilómetros del balneario El Boyero, donde el hombre criaba vacas y cabras. Los delincuentes, luego de golpear brutalmente a la víctima, le robaron las pocas pertenencias que tenía y luego lo ahorcaron en un árbol, para que se creyera que se había suicidado. Pero los peritos forenses confirmaron que había sido golpeado, por lo que la Policía comenzó a investigar el homicidio. Descubrieron, que por la zona había varios cuatreros que los vecinos consideraban peligrosos. Cuando los familiares declararon descubrieron que de la finca habían desaparecido varias cabezas de ganado. Dos días después, se detuvo a los acusados, conocidos como "El Pelao", "Pedro", "Bolsa" y "Jorge". Durante los allanamientos solicitados por Herrera se secuestró ropa de los sospechosos, que presentaban manchas de sangre. Entonces se ordenó la pericia de ADN. Ayer, desde un laboratorio de Buenos Aires, se informó que esa sangre pertenecía a la víctima. Con este dato, Herrera pedirá que los cuatro acusados sean juzgados por homicidio agravado por alevosía.
En "La Bombilla"
El otro crimen ocurrió el martes 26 de diciembre del año pasado. Concepción Pedraza, de 83 años, era una de las primeras habitantes del barrio Juan XXIII, conocido como "La Bombilla". La mujer fue encontrada atada a su cama y con signos de haber muerto por estrangulamiento, Estaba acostada en su cama, amordazada y tenía las manos atadas al respaldo. Los agresores la habían violado. En la precaria casilla que habitaba, la Policía descubrió que faltaba un televisor y una garrafa de gas.
Los investigadores arrestaron a un acusado, quien había vendido el televisor a un vecino. Pero había sospechas además sobre otro. Las pericias de ADN confirmaron que efectivamente habían sido ellos quienes habían violado y matado a la mujer. Ahora ambos serán enviados a juicio.
El 1 de octubre de 2005 varios hombres entraron a la casa de Arroyo, de 62 años, ubicada en el paraje conocido como Cachi Yaco, a unos 13 kilómetros del balneario El Boyero, donde el hombre criaba vacas y cabras. Los delincuentes, luego de golpear brutalmente a la víctima, le robaron las pocas pertenencias que tenía y luego lo ahorcaron en un árbol, para que se creyera que se había suicidado. Pero los peritos forenses confirmaron que había sido golpeado, por lo que la Policía comenzó a investigar el homicidio. Descubrieron, que por la zona había varios cuatreros que los vecinos consideraban peligrosos. Cuando los familiares declararon descubrieron que de la finca habían desaparecido varias cabezas de ganado. Dos días después, se detuvo a los acusados, conocidos como "El Pelao", "Pedro", "Bolsa" y "Jorge". Durante los allanamientos solicitados por Herrera se secuestró ropa de los sospechosos, que presentaban manchas de sangre. Entonces se ordenó la pericia de ADN. Ayer, desde un laboratorio de Buenos Aires, se informó que esa sangre pertenecía a la víctima. Con este dato, Herrera pedirá que los cuatro acusados sean juzgados por homicidio agravado por alevosía.
En "La Bombilla"
El otro crimen ocurrió el martes 26 de diciembre del año pasado. Concepción Pedraza, de 83 años, era una de las primeras habitantes del barrio Juan XXIII, conocido como "La Bombilla". La mujer fue encontrada atada a su cama y con signos de haber muerto por estrangulamiento, Estaba acostada en su cama, amordazada y tenía las manos atadas al respaldo. Los agresores la habían violado. En la precaria casilla que habitaba, la Policía descubrió que faltaba un televisor y una garrafa de gas.
Los investigadores arrestaron a un acusado, quien había vendido el televisor a un vecino. Pero había sospechas además sobre otro. Las pericias de ADN confirmaron que efectivamente habían sido ellos quienes habían violado y matado a la mujer. Ahora ambos serán enviados a juicio.



