16 Diciembre 2007 Seguir en 
La luz de alarma se encendió en el penal de Villa Urquiza. Según los pesquisas, el crimen del interno José Manuel Ramos está vinculado a una pelea por el poder dentro de la cárcel. Según el director del Servicio Penitenciario, Roberto Guyot, se trató de un hecho aislado, y desmintió que hubiera un clima hostil entre los internos.
Cuando el fiscal Guillermo Herrera llegó al penal, le informaron que se había producido una pelea que había provocado víctima fatal . Según los guardiacárceles, Pablo Daniel Medina, preso desde hace un año por robo, le habría aplicado varias puñaladas a José Manuel Ramos, que se encontraba detenido por haber golpeado hasta producirle un aborto a su pareja. La víctima murió cuando era atendido por los médicos del hospital Avellaneda.
Sin embargo, con el correr de las horas, fueron surgiendo indicios de que, en realidad, Ramos podría haber sido asesinado por más de una persona. Los médicos forenses establecieron que recibió ocho heridas con dos armas diferentes y que las lesiones estaban muy distanciadas una de otra, por lo que es muy poco probable que hayan sido realizadas por un solo autor.
El personal de la División Homicidios, al mando de los comisarios Miguel Gómez, Hugo Cabezas, Raúl Ferreyra y René Aguirre, en la cancha de fútbol donde se desencadenó el hecho, encontró seis puntas carcelarias. Por lo menos dos de ellas tenían manchas que serían de sangre. “Concretar ese hallazgo fue impresionante. Estaban todas escondidas entre los pastizales o semienterradas”, aseguró Herrera.
El fiscal encontró otro indicio para sospechar que se trató de una reyerta por el poder del pabellón Nº 5. La víctima había sido trasladada desde el penal de Concepción por su mala conducta. Aparentemente, el joven de 19 años se había visto involucrado en varias peleas para ser el líder del pabellón donde se encontraba alojado.
Más problemas
El crimen de Ramos fue el tercer incidente que se desató en Villa Urquiza en una semana. El viernes 7, Lucas González, acusado por el homicidio de María Fernanda Chaila, según la investigación, hirió con una punta carcelaria a Ramón “El Gordo Careta” Argañaraz. La víctima, cuando se presentó a declarar ante el fiscal Herrera, dijo que el autor del hecho le tapó la cara con una remera, por lo que no pudo identificarlo. El integrante del clan de los Gardelitos, por este hecho, está acusado de tentativa de homicidio.
El martes, el recluso Héctor Daniel Robledo se trepó al techo del penal y amenazó con arrojarse al vacío si las autoridades no escuchaban sus reclamos. “Me quieren matar. Me trajeron de Concepción para un tratamiento psiquiátrico que nunca me dieron. Las cosas en el penal están mal”, dijo a los gritos el hombre, que cumple una condena por abuso sexual.
La pelea del viernes fue el último hecho de sangre que se registró en el penal. “Estamos en un mes que es siempre especial por la ansiedad de los reclusos, pero genera preocupación la escalada de violencia”, indicó Herrera. Guyot, director de Institutos Penales, consideró que se trató de hechos aislados, y desmintió que el crimen de Ramos tenga que ver con una pelea por poder.
“Si se hubiera tratado de una pelea por espacios de poder, los otros reclusos se habrían plagado. Esta fue una pelea individual que llegó a un trágico desenlace”, expresó.
El funcionario confirmó que se reforzaron los sistemas de seguridad en el penal para evitar nuevos incidentes entre los reclusos.
Cuando el fiscal Guillermo Herrera llegó al penal, le informaron que se había producido una pelea que había provocado víctima fatal . Según los guardiacárceles, Pablo Daniel Medina, preso desde hace un año por robo, le habría aplicado varias puñaladas a José Manuel Ramos, que se encontraba detenido por haber golpeado hasta producirle un aborto a su pareja. La víctima murió cuando era atendido por los médicos del hospital Avellaneda.
Sin embargo, con el correr de las horas, fueron surgiendo indicios de que, en realidad, Ramos podría haber sido asesinado por más de una persona. Los médicos forenses establecieron que recibió ocho heridas con dos armas diferentes y que las lesiones estaban muy distanciadas una de otra, por lo que es muy poco probable que hayan sido realizadas por un solo autor.
El personal de la División Homicidios, al mando de los comisarios Miguel Gómez, Hugo Cabezas, Raúl Ferreyra y René Aguirre, en la cancha de fútbol donde se desencadenó el hecho, encontró seis puntas carcelarias. Por lo menos dos de ellas tenían manchas que serían de sangre. “Concretar ese hallazgo fue impresionante. Estaban todas escondidas entre los pastizales o semienterradas”, aseguró Herrera.
El fiscal encontró otro indicio para sospechar que se trató de una reyerta por el poder del pabellón Nº 5. La víctima había sido trasladada desde el penal de Concepción por su mala conducta. Aparentemente, el joven de 19 años se había visto involucrado en varias peleas para ser el líder del pabellón donde se encontraba alojado.
Más problemas
El crimen de Ramos fue el tercer incidente que se desató en Villa Urquiza en una semana. El viernes 7, Lucas González, acusado por el homicidio de María Fernanda Chaila, según la investigación, hirió con una punta carcelaria a Ramón “El Gordo Careta” Argañaraz. La víctima, cuando se presentó a declarar ante el fiscal Herrera, dijo que el autor del hecho le tapó la cara con una remera, por lo que no pudo identificarlo. El integrante del clan de los Gardelitos, por este hecho, está acusado de tentativa de homicidio.
El martes, el recluso Héctor Daniel Robledo se trepó al techo del penal y amenazó con arrojarse al vacío si las autoridades no escuchaban sus reclamos. “Me quieren matar. Me trajeron de Concepción para un tratamiento psiquiátrico que nunca me dieron. Las cosas en el penal están mal”, dijo a los gritos el hombre, que cumple una condena por abuso sexual.
La pelea del viernes fue el último hecho de sangre que se registró en el penal. “Estamos en un mes que es siempre especial por la ansiedad de los reclusos, pero genera preocupación la escalada de violencia”, indicó Herrera. Guyot, director de Institutos Penales, consideró que se trató de hechos aislados, y desmintió que el crimen de Ramos tenga que ver con una pelea por poder.
“Si se hubiera tratado de una pelea por espacios de poder, los otros reclusos se habrían plagado. Esta fue una pelea individual que llegó a un trágico desenlace”, expresó.
El funcionario confirmó que se reforzaron los sistemas de seguridad en el penal para evitar nuevos incidentes entre los reclusos.
Jornada sin sobresaltos
A pesar de los incidentes que se registraron en la última semana, ayer se vivió una jornada tranquila en el penal de Villa Urquiza, según confirmaron fuentes de la cárcel. “Diciembre es un mes muy especial para todos los reclusos. Están muy sensibles por las fiestas de fin de año”, aseguró Roberto Guyot, director de Institutos Penales.



