Un tiempo para endeudarse, pero también para planificar

El 75% de la población planea comprar a través de algún tipo de financiamiento. Para arrancar marzo, la gente necesitará tener "cash".

PEATONALES LLENAS. En diciembre, miles de tucumanos se lanzan a comprar los regalos en el microcentro. la gaceta / franco vera
PEATONALES LLENAS. En diciembre, miles de tucumanos se lanzan a comprar los regalos en el microcentro. la gaceta / franco vera
16 Diciembre 2007
Llega fin de año y, a juzgar por la conducta del consumidor, parecería que se acaba el mundo. Existe una cultura generalizada de gastar masivamente en alimentos para pasar la Navidad y recibir al año nuevo, con regalos y con algunos que otros lujos. El comercio trata de hacer su diferencia en un período en que el Estado inyecta sumas millonarias al mercado por el pago de hasta tres salarios, como sucede en el sector público. Es la oportunidad que tiene el consumidor para atender la demanda insatisfecha, como un modo de ponerse más cerca de la última tecnología o de la moda, en el caso de la indumentaria. Incluso, muchos de los ahorros se esfuman en esta época y la tarjeta de crédito se utiliza a full.
"Difícilmente el consumo se postergue. La gente se endeuda y lo seguirá haciendo en la medida que tenga acceso al crédito", señala a LA GACETA Susana Nuti, investigadora de la Fundación Mercado, una entidad que también mide la confianza y el nivel de ahorro de los tucumanos. Pero en este período de "boom" del consumo también es propicio para replantear qué hacer con la economía hogareña después de las tradicionales fiestas.
Hasta el mes pasado, la participación del endeudamiento en los planes de consumo se mantuvo en los valores de los últimos meses: el 75,4% se planea con algún tipo de financiamiento. Sólo un 2,7% de los consumidores (incluidos los tucumanos) piensa que las precios bajarán contra un 59,6% que subirán a un ritmo superior al actual, dice el diagnóstico de la Fundación Mercado.
De esta forma, las expectativas de ahorro se reducen, y la capacidad y los montos de ahorro se mantienen en función de altos niveles de endeudamiento, permitiendo mantener el consumo alto y constante. "Es un buen momento para preguntarse hasta dónde voy a seguir endeudándome, sobre todo con un horizonte inflacionario que no se conoce", indica la economista.

Las variables
Según Nuti, cualquiera sea la condición social de la familia, en el momento de la planificación entran en juego dos variables fundamental: el precio y la calidad.
"A los estratos de la sociedad con menores ingresos no le queda mucho margen para ajustar sus gastos, sobre todos los fijos (alimentación, vestimenta y hasta transporte). Entonces, la planificación de los gastos hogareños debe ser más cuidadosa", indica la especialista.
Distinto es el caso de las familias con ingresos medios o medios altos. En esta franja social, dice la investigadora, pesa mucho la cuestión de la calidad. Particularmente, muchas familias toman en cuenta a la educación como una inversión más que un gasto. "Si bien son más propensos a endeudarse durante las tradicionales fiestas, pocos son los que vislumbras que en sus gastos fijos del mediano plazo pesará la cuestión educativa, sencillamente porque -antes- están pensando en las vacaciones", advierte.
La economista plantea, en definitiva, que es necesario un cambio de conducta del consumo, con el fin de prever "los posibles mayores gastos que también vendrán por efecto de subas en las tarifas y por una mayor presión impositiva".

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