La Justicia tildó de infieles a los vecinos de un pueblo
Crimen en Buenos Aires. En Dennehy, la promiscuidad impidió esclarecer el asesinato de un hombre que mantenía un romance con la mujer de uno de sus vecinos. Los jueces destacaron que lo único que se pudo probar es que la pequeña ciudad era un campo propicio para las francachelas sexuales. Declaró la mitad de los habitantes.
14 Diciembre 2007 Seguir en 

BUENOS AIRES.- Un pequeño pueblo bonaerense quedó en el centro de la polémica, luego de ser considerado por la Justicia un "campo propicio para francachelas sexuales". El fallo se conoció durante un juicio en el que por la gran cantidad de casos de infidelidad no se pudo esclarecer el asesinato de un hombre, al parecer por mantener una relación amorosa con la esposa de su vecino.
El pequeño pueblo de Dennehy, del partido bonaerense de 9 de Julio, tiene unos 150 habitantes. En un ámbito rural, al parecer, la vida de esta gente transcurría sin sobresaltos. Pero luego del asesinato de un hombre, el 9 de marzo de 2005, la Justicia empezó a investigar quién se relacionaba con la víctima y quién lo hacía con el sospechoso. Esa reconstrucción terminó arrojando un verdadero croquis de infidelidad y de relaciones cruzadas, al punto que el 50% de los pobladores fueron citados a declarar.
El Tribunal de Mercedes -que investiga el crimen- absolvió el martes al acusado, Clemente Villegas, de 32 años. Se sospechaba que él había matado a su vecino, Angel Palacios, porque este habría salido con su mujer, Lorena Valbuzzi (y también con su hermana menor, Carina).
Cuando la víctima caminaba por una calle de tierra, fue obligada a arrodillarse y a poner las manos en los bolsillos, y fue ejecutada de un tiro en la frente.
Luego de que en el debate declararon decenas de testigos, los jueces Alejandro Caride, Eduardo Costía y Ricardo Marfia afirmaron que lo único que se pudo probar es que "para muchos de sus habitantes (el pueblo) era como un mitológico bosque griego donde se concretaban clandestina u ostensiblemente los encuentros amorosos". "Sí se pudo saber que la planta urbana de Dennehy era un campo propicio para las francachelas sexuales, pero quién mató a la víctima no", destacaron los jueces.
Luego del crimen, la fiscalía de Mercedes había señalado como principal sospechoso a un enfermero del pueblo que había tenido varias relaciones extramatrimoniales, incluso con una prostituta que también era frecuentada por la víctima. A esto se sumó que el enfermero portaba siempre un revólver calibre 22, el mismo usado para el crimen.
Cuando se citó a declarar a los primeros testigos, en la instrucción de la causa, la Policía aseguró que un hombre confesó el crimen y que lo había cometido porque en el pueblo todos le decían "cornudo".
Pero, pese a que luego se negó a declarar ante la fiscalía, quedó imputado del homicidio y permaneció en prisión un mes. Ahora, en el juicio oral, el acusado desmintió haber confesado el asesinato. El tribunal lo absolvió ante la falta de pruebas, ya que entre otras cuestiones se probó que la confesión nunca existió.
Según publicó el diario Clarín en su edición de ayer, los jueces de Mercedes destacaron que, puestos a tomar el móvil pasional como única prueba de cargo, el descontrol sexual de Dennehy era tal que casi cualquiera de los 42 hombres en edad reproductiva que hoy viven allí podían ser sospechosos del asesinato. Los magistrados criticaron la colección de pruebas y ordenaron hacer una nueva investigación seria del caso.
Villegas, luego de ser absuelto, volvió a su casa, la cual nunca había abandonado porque le habían concedido la excarcelación para que esperara el juicio con su familia. (Télam- Especial)
El pequeño pueblo de Dennehy, del partido bonaerense de 9 de Julio, tiene unos 150 habitantes. En un ámbito rural, al parecer, la vida de esta gente transcurría sin sobresaltos. Pero luego del asesinato de un hombre, el 9 de marzo de 2005, la Justicia empezó a investigar quién se relacionaba con la víctima y quién lo hacía con el sospechoso. Esa reconstrucción terminó arrojando un verdadero croquis de infidelidad y de relaciones cruzadas, al punto que el 50% de los pobladores fueron citados a declarar.
El Tribunal de Mercedes -que investiga el crimen- absolvió el martes al acusado, Clemente Villegas, de 32 años. Se sospechaba que él había matado a su vecino, Angel Palacios, porque este habría salido con su mujer, Lorena Valbuzzi (y también con su hermana menor, Carina).
Cuando la víctima caminaba por una calle de tierra, fue obligada a arrodillarse y a poner las manos en los bolsillos, y fue ejecutada de un tiro en la frente.
Luego de que en el debate declararon decenas de testigos, los jueces Alejandro Caride, Eduardo Costía y Ricardo Marfia afirmaron que lo único que se pudo probar es que "para muchos de sus habitantes (el pueblo) era como un mitológico bosque griego donde se concretaban clandestina u ostensiblemente los encuentros amorosos". "Sí se pudo saber que la planta urbana de Dennehy era un campo propicio para las francachelas sexuales, pero quién mató a la víctima no", destacaron los jueces.
Luego del crimen, la fiscalía de Mercedes había señalado como principal sospechoso a un enfermero del pueblo que había tenido varias relaciones extramatrimoniales, incluso con una prostituta que también era frecuentada por la víctima. A esto se sumó que el enfermero portaba siempre un revólver calibre 22, el mismo usado para el crimen.
Cuando se citó a declarar a los primeros testigos, en la instrucción de la causa, la Policía aseguró que un hombre confesó el crimen y que lo había cometido porque en el pueblo todos le decían "cornudo".
Pero, pese a que luego se negó a declarar ante la fiscalía, quedó imputado del homicidio y permaneció en prisión un mes. Ahora, en el juicio oral, el acusado desmintió haber confesado el asesinato. El tribunal lo absolvió ante la falta de pruebas, ya que entre otras cuestiones se probó que la confesión nunca existió.
Según publicó el diario Clarín en su edición de ayer, los jueces de Mercedes destacaron que, puestos a tomar el móvil pasional como única prueba de cargo, el descontrol sexual de Dennehy era tal que casi cualquiera de los 42 hombres en edad reproductiva que hoy viven allí podían ser sospechosos del asesinato. Los magistrados criticaron la colección de pruebas y ordenaron hacer una nueva investigación seria del caso.
Villegas, luego de ser absuelto, volvió a su casa, la cual nunca había abandonado porque le habían concedido la excarcelación para que esperara el juicio con su familia. (Télam- Especial)







