La Corte ordenó que se perite dos veces un automóvil

El auto, que es del hijo del ministro de Economía, protagonizó un accidente en el que murieron dos personas. Acusan al fiscal de parcial.

PRUEBA. El Chevrolet Corsa quedó destrozado tras el tremendo impacto.LA GACETA / ANALIA JARAMILLO
PRUEBA. El Chevrolet Corsa quedó destrozado tras el tremendo impacto.LA GACETA / ANALIA JARAMILLO
14 Diciembre 2007
La Corte Suprema de Justicia ordenó que realicen en forma conjunta las pericias dispuestas por los fueros penales y civiles, en el marco de la investigación de la muerte de María Silvia Jantzon de Marchese y de su hijo Domingo, ocurrida el 21 de diciembre en Yerba Buena. De esta forma, los miembros del Alto Tribunal pusieron fin a una polémica entre el fiscal de Instrucción Guillermo Herrera y el juez civil Ricardo Molina.
El centro de análisis de ambos magistrados es el automóvil Chevrolet Corsa que manejaba el imputado Gustavo Jiménez, hijo del ministro de Economía de la Provincia, Jorge Jiménez. Este vehículo circulaba de oeste a este por avenida Presidente Perón y chocó contra el Fiat Palio Weekend que, de sur a norte por calle Bascary, manejaba Jantzon de Marchese.
La polémica se inició cuando Molina ordenó que se hiciera una pericia físico-mecánica en el vehículo, a lo que Herrera accedió, siempre y cuando no se procediera a la apertura de las puertas, ni del capot, ni del baúl del rodado. La medida estaba dispuesta para el 26 de agosto, pero los representantes de la querella, Cristina Cardozo de Jantzon y José Sarmiento, desistieron de concretarla porque entendían que lo dispuesto por el fiscal atentaba contra la investigación. Luego los querellantes hicieron una presentación ante la Corte, acusando al fiscal de parcialidad y pidiendo que se ordenara que la pericia fuera finalmente realizada.
Al opinar, el ministro fiscal Luis De Mitri indicó que efectivamente era Herrera el titular de la investigación penal, por lo que era quien debía implementar el estudio. Al mismo tiempo De Mitri indicó que no había un conflicto de jurisdicción entre el fuero penal y el civil, pero recomendó que, atento al tiempo transcurrido, la pericia debía realizarse cuanto antes.
Los jueces Antonio Gandur, René Goane, Héctor Eduardo Area Maidana y Antonio Estofán (Alberto Brito se excusó en la causa) resolvieron que no había un conflicto de jurisdicciones. Pero al mismo tiempo indicaron: "considerando el prolongado tiempo transcurrido sin que se hayan podido llevar a cabo ambas pericias -lo cual conspira contra la prestación de un adecuado servicio de justicia y el derecho de defensa- esta Corte estima que la solución más adecuada para el caso es que la pericia a efectuarse sobre los vehículos secuestrados se efectúe en un mismo acto, llevándose a cabo primero la dispuesta por el señor fiscal e inmediatamente a continuación la ordenada en sede civil". Elina Marchese, hija y hermana de las víctimas, criticó que el vocal Estofán haya firmado la resolución. "Llega desde el Poder Ejecutivo, y es amigo del ministro de Economía. Nos parece que su opinión no es objetiva, ya que compartió labores cuando era fiscal de Estado con Jiménez. Son íntimos", se quejó la joven.
Herrera, al conocer el fallo de la Corte, resolvió que las pericias se concretaran el 27 de diciembre en la comisaría de Yerba Buena, donde los autos permanecen secuestrados desde el día de la tragedia.
Los querellantes sostienen que el auto de Jiménez estaba preparado mecánicamente para correr picadas. Al respecto, el lunes declaró en Tribunales Juan Manuel Nardolillo, el mecánico al que Jiménez le había llevado el auto. El dijo que el vehículo le fue entregado en octubre de 2006, ya que "tenía problemas de exceso de temperatura y había empezado a fallar". Nardolillo dijo que comprobó que una de las mangueras que conduce líquido refrigerante estaba rota, por lo que se había quemado la tapa de cilindro, que además se había deformado. "En mi taller se reemplazó la manguera, las abrazaderas, se desarmó la tapa de cilindro, se la envió a la rectificadora a fin de nivelar la superficie de la tapa de cilindro. También se le reemplazó la junta de la tapa de cilindro y se puso una nueva, tras lo cual se procedió al armado del motor". El mecánico, según figura en el expediente, aseguró que, a pesar de esto, el auto siguió fallando, ya que, explicó, cuando se colocó el escape no se reprogramó lo que se llama la centralina electrónica. "En mi taller se procedió a reprogramarla y se reemplazaron algunos filtros en general del automotor", añadió.
Agregpi que, luego, Jiménez pagó por el trabajo y se llevó el auto. Según él, el vehículo tenía todos los componentes de fábrica, salvo algunos accesorios como ser llantas de aleación de otra estética a las originales del vehículo, escapes y filtro tunning.

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