13 Diciembre 2007 Seguir en 
Pablo Antonio Amín, el hombre que asesinó a su esposa en el hotel Catalina´s Park, fue trasladado esta mañana a Tribunales.
El homicida todavía no fue imputado por la fiscal Adriana Reinoso Cuello, que investiga el caso, porque no se sabe cuál es su real estado de salud mental. Por eso, Amín está siendo sometido permanentemente a estudios psiquiátricos.
Hoy se espera también que los miembros de la Cámara de Apelaciones resuelvan el planteo de hábeas corpus que presentaron los defensores del acusado, Roberto Flores y Martín Zottoli.
Los abogados se oponen a la orden del juez Víctor Manuel Pérez de que Amín sea trasladado al penal de Villa Urquiza, en vez de quedarse en el hospital Obarrio, donde estuvo desde que cometió el crimen hasta la semana pasada. Los camaristas pidieron un informe del caso para poder decidir.
La noche trágica
Amín y su esposa, María Marta Arias, habían llegado a Tucumán desde Santiago del Estero, donde vivían, el sábado 27 de octubre. Debían participar en un congreso de la firma Herbalife, para la cual ambos trabajaban. Ese día, Amín se mostró errático. Pasó por la iglesia Catedral, donde pidió ser bautizado, tomó agua bendita y se hizo tomar fotos por los asistentes a la ceremonia religiosa.
Luego corrió hasta la calle, intentó subirse en diversos autos, mientras aseguraba que lo perseguían y que querían matarlo. Fue detenido por personal de Patrulla Urbana y llevado al Hospital Padilla, donde un neurocirujano lo revisó y le dio el alta médica. Cuando volvieron al hotel, ingresaron en la habitación 514.
Según determinaron los investigadores, el joven golpeó brutalmente a su esposa y luego la estranguló hasta matarla. Luego, utilizando una hoja de bisturí que había robado en el Padilla, le sacó los globos oculares y le practicó cortes en distintas partes del cuerpo.
Posteriormente arrastró el cadáver desde el quinto piso hasta el primero, donde un empleado lo descubrió y llamó a la Policía. Entre cinco redujeron al joven, que no dejaba de golpear el cuerpo inerte de su esposa. LA GACETA.com ©
El homicida todavía no fue imputado por la fiscal Adriana Reinoso Cuello, que investiga el caso, porque no se sabe cuál es su real estado de salud mental. Por eso, Amín está siendo sometido permanentemente a estudios psiquiátricos.
Hoy se espera también que los miembros de la Cámara de Apelaciones resuelvan el planteo de hábeas corpus que presentaron los defensores del acusado, Roberto Flores y Martín Zottoli.
Los abogados se oponen a la orden del juez Víctor Manuel Pérez de que Amín sea trasladado al penal de Villa Urquiza, en vez de quedarse en el hospital Obarrio, donde estuvo desde que cometió el crimen hasta la semana pasada. Los camaristas pidieron un informe del caso para poder decidir.
La noche trágica
Amín y su esposa, María Marta Arias, habían llegado a Tucumán desde Santiago del Estero, donde vivían, el sábado 27 de octubre. Debían participar en un congreso de la firma Herbalife, para la cual ambos trabajaban. Ese día, Amín se mostró errático. Pasó por la iglesia Catedral, donde pidió ser bautizado, tomó agua bendita y se hizo tomar fotos por los asistentes a la ceremonia religiosa.
Luego corrió hasta la calle, intentó subirse en diversos autos, mientras aseguraba que lo perseguían y que querían matarlo. Fue detenido por personal de Patrulla Urbana y llevado al Hospital Padilla, donde un neurocirujano lo revisó y le dio el alta médica. Cuando volvieron al hotel, ingresaron en la habitación 514.
Según determinaron los investigadores, el joven golpeó brutalmente a su esposa y luego la estranguló hasta matarla. Luego, utilizando una hoja de bisturí que había robado en el Padilla, le sacó los globos oculares y le practicó cortes en distintas partes del cuerpo.
Posteriormente arrastró el cadáver desde el quinto piso hasta el primero, donde un empleado lo descubrió y llamó a la Policía. Entre cinco redujeron al joven, que no dejaba de golpear el cuerpo inerte de su esposa. LA GACETA.com ©



