12 Diciembre 2007 Seguir en 
Pablo Antonio Amín comparte desde ayer sus días con los presos más peligrosos de Villa Urquiza. A pedido de la fiscal Adriana Reinoso Cuello, el santiagueño que asesinó a su esposa María Marta Arias el 28 de octubre en el hotel Catalinas Park fue trasladado desde el hospital Obarrio hasta la cárcel, a pesar de que aún no se sabe si se le imputará el homicidio.
La fiscal recibió un informe firmado por la médica forense Yolanda Gordillo en el que se le comunicaba que no había razones para que Amín permaneciera en el Obarrio y que, por su seguridad, debía ser trasladado al penal. Gordillo confirmó que Amín ya no sufría excitación psicomotriz, estado a raíz del cual se encontraba internado desde el día en el que ahorcó y luego le extrajo los globos oculares a su esposa.
Reinoso Cuello solicitó entonces al juez Víctor Manuel Pérez que autorizara el traslado. El magistrado, que subroga a Juan Francisco Pisa, juez natural de la cauda, aceptó el planteo y dispuso además que Amín continúe con el tratamiento psiquiátrico -que incluye la administración de antisicóticos-, y que sea alojado en un lugar alejado del resto de los reclusos y que los guardiacárceles lo vigilen la 24 horas del día para que no intente quitarse la vida o provoque daños a tercero.
“Estamos muy preocupados. El no está bien y no sólo corre peligro su vida, sino la de las otras personas que pueden estar con él”, aseguraron Roberto Flores y Martín Zottoli, los defensores de Amín. Los profesionales estimaron que el penal de Villa Urquiza no reúne las condiciones mínimas para albergar a un hombre que padece trastornos mentales como Amín. “La verdad es que no tiene sentido que lo lleven al penal si diariamente tiene que ser atendido por un psiquiatra”, expresaron.
Aclaraciones
“El traslado al penal se debe a cuestiones de seguridad. Le dieron el alta del mal que sufría cuando fue internado. Su situación procesal es exactamente la misma que al principio”, aseguró una fuente de la fiscalía.
Mario Leiva Haro, representante legal de la familia Arias consideró que con el tralado de Amín “se acabó el circo”. “Voy a pedir que se cite a declarar a Amín, y que se le impute el delito de homicidio agravado”, indicó. “Los médicos confirmaron que está en perfectas condiciones para ser interrogado. El se hace pasar por enfermo mental para no afrontar lo que hizo”, expresó.
El profesional también solicitará que se levante la suspensión de los tiempos procesales, que había sido solicitada por la fiscal. “El no fue interrogado hasta el momento porque, supuestamente, se encontraba enfermo. El planteo que haré va más allá de que en un futuro se lo declare inimputable”, expresó.
Reinoso Cuello ahora estudiará si acepta o no los planteos de Leiva Haro y después decidirá si cita o no a declarar a Amín, más aún si se tiene en cuenta que hasta el momento los profesionales que lo atendieron en el Obarrio no realizaron ningún diagnóstico sobre cuál es su estado de salud mental. A la fiscal le urge que se designe a los profesionales que integrarán la junta médica que analizará al santiagueño. Ellos evaluarán si al joven se le puede imputar el crimen. Los resultados de este estudio estarán listos el próximo año, según confirmaron fuentes de tribunales.
Traslados periódicos
Periódicamente (no se sabe si casa dos días) Amín deberá ser trasladado nuevamente al Obarrio, ya que allí continuará con el tratamiento psiquiátrico. Junto a Amín están alojados, en lo que se conocía como anexo psiquiátrico (hoy pabellón de mediana seguridad), delincuentes peligrosos como Lucas González o Alberto “Pelusa” Tolosa.
Ayer, los defensores radicaron un hábeas corpus en la Cámara de Apelaciones, para que Amín sea llevado nuevamente al Obarrio, “Es una situación muy rara. El no está imputado, pero sin embargo lo trasladaron a la cárcel. Hay peligro cierto sobre su vida y la de los otros internos”, indicó Flores. Los camaristas deberán analizar el caso, y luego tomar una resolución. Mientras tanto, Amín seguirá leyendo la Biblia dentro de una minúscula celda.
La fiscal recibió un informe firmado por la médica forense Yolanda Gordillo en el que se le comunicaba que no había razones para que Amín permaneciera en el Obarrio y que, por su seguridad, debía ser trasladado al penal. Gordillo confirmó que Amín ya no sufría excitación psicomotriz, estado a raíz del cual se encontraba internado desde el día en el que ahorcó y luego le extrajo los globos oculares a su esposa.
Reinoso Cuello solicitó entonces al juez Víctor Manuel Pérez que autorizara el traslado. El magistrado, que subroga a Juan Francisco Pisa, juez natural de la cauda, aceptó el planteo y dispuso además que Amín continúe con el tratamiento psiquiátrico -que incluye la administración de antisicóticos-, y que sea alojado en un lugar alejado del resto de los reclusos y que los guardiacárceles lo vigilen la 24 horas del día para que no intente quitarse la vida o provoque daños a tercero.
“Estamos muy preocupados. El no está bien y no sólo corre peligro su vida, sino la de las otras personas que pueden estar con él”, aseguraron Roberto Flores y Martín Zottoli, los defensores de Amín. Los profesionales estimaron que el penal de Villa Urquiza no reúne las condiciones mínimas para albergar a un hombre que padece trastornos mentales como Amín. “La verdad es que no tiene sentido que lo lleven al penal si diariamente tiene que ser atendido por un psiquiatra”, expresaron.
Aclaraciones
“El traslado al penal se debe a cuestiones de seguridad. Le dieron el alta del mal que sufría cuando fue internado. Su situación procesal es exactamente la misma que al principio”, aseguró una fuente de la fiscalía.
Mario Leiva Haro, representante legal de la familia Arias consideró que con el tralado de Amín “se acabó el circo”. “Voy a pedir que se cite a declarar a Amín, y que se le impute el delito de homicidio agravado”, indicó. “Los médicos confirmaron que está en perfectas condiciones para ser interrogado. El se hace pasar por enfermo mental para no afrontar lo que hizo”, expresó.
El profesional también solicitará que se levante la suspensión de los tiempos procesales, que había sido solicitada por la fiscal. “El no fue interrogado hasta el momento porque, supuestamente, se encontraba enfermo. El planteo que haré va más allá de que en un futuro se lo declare inimputable”, expresó.
Reinoso Cuello ahora estudiará si acepta o no los planteos de Leiva Haro y después decidirá si cita o no a declarar a Amín, más aún si se tiene en cuenta que hasta el momento los profesionales que lo atendieron en el Obarrio no realizaron ningún diagnóstico sobre cuál es su estado de salud mental. A la fiscal le urge que se designe a los profesionales que integrarán la junta médica que analizará al santiagueño. Ellos evaluarán si al joven se le puede imputar el crimen. Los resultados de este estudio estarán listos el próximo año, según confirmaron fuentes de tribunales.
Traslados periódicos
Periódicamente (no se sabe si casa dos días) Amín deberá ser trasladado nuevamente al Obarrio, ya que allí continuará con el tratamiento psiquiátrico. Junto a Amín están alojados, en lo que se conocía como anexo psiquiátrico (hoy pabellón de mediana seguridad), delincuentes peligrosos como Lucas González o Alberto “Pelusa” Tolosa.
Ayer, los defensores radicaron un hábeas corpus en la Cámara de Apelaciones, para que Amín sea llevado nuevamente al Obarrio, “Es una situación muy rara. El no está imputado, pero sin embargo lo trasladaron a la cárcel. Hay peligro cierto sobre su vida y la de los otros internos”, indicó Flores. Los camaristas deberán analizar el caso, y luego tomar una resolución. Mientras tanto, Amín seguirá leyendo la Biblia dentro de una minúscula celda.
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